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Verdades y mitos del agua corriente en Pergamino

16 de octubre de 2016 a las 12:00 a. m.

Esta semana se ventiló y terminó generando preocupación en la población, la filtración de una nota que una funcionaria del área de Obras Sanitarias le envió al intendente en febrero, alertando sobre la problemática del agua en Pergamino.

El funcionario jefe del área desmintió los conceptos y advertencias de su subordinada y el debate quedó planteado en estos términos.

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La realidad es que desde hace más de 15 años, cada tanto, surge el tema de la potabilidad del agua que tomamos como un posible problema. Un tema que tiene defensores y detractores y que a lo largo de los años, cierto es, no ha generado los resultados negativos que, como fantasmas, se han agitado durante tanto tiempo. Si revisamos el diario LA OPINION, sin ir más lejos, veremos los titulares de otras épocas, los convenios de estudio con el Instituto Nacional del Agua, los debates públicos, las denuncias, las mediciones, hasta gestos muy recordados como el del exintendente Gutiérrez bebiendo agua directamente de un pozo, en días en que se cuestionaba la salubridad del líquido vital. En fin que es un tema cíclico que cada tanto sale a la luz y genera dudas y conflictos.

Dudas y conflictos, justamente, han sido los protagonistas de cada avanzada sobre el tema. Es lógico y saludable que la duda esté siempre planteada, en el sentido de nunca dar nada por sentado, mucho menos las condiciones de lo que ingerimos, más allá de su apariencia. Son los conflictos los que no debieran existir cuando hablamos de asunto tan elemental y que atañe a todos por igual, porque sin distinciones entre civiles y funcionarios, todos tomamos la misma agua. Pero la principal razón por la que no debieran generarse conflictos es porque la única posición valedera en este caso es la de la ciencia. Todo lo demás, va teñido de posicionamientos.

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En Pergamino se cumple sistemáticamente, cada tres meses, con los controles del agua que llega a las viviendas. Se toman pruebas del agua de red y se las envía a analizar al laboratorio que dispone el Ocaba (Organismo de Control del Agua de Buenos Aires). De allí surgen los informes que reciben las autoridades, incluidos los miembros del Concejo Deliberante. Y los resultados, hasta el momento, nunca han arrojado que el agua de Pergamino no sea apta para el consumo humano. He aquí lo importante en la cuestión del agua: que se hagan estos controles periódicos. Más allá de todo debate y de cosas por mejorar, esto es lo que debe preocuparnos a los pergaminenses. Mientras esté la palabra de la ciencia, todo lo demás, es relativo.  

Hechas estas aclaraciones, es de todos modos atendible el planteo de la funcionaria aunque cuestionable su método. Concretamente, Inés Quiróz habla del mal estado de algunos pozos, los de mayor antigüedad, aunque reconoce que el agua de la red es apta. ¿Cómo es posible? Porque el agua que va a la red se compone del líquido proveniente de los distintos pozos de la ciudad, y es por ello que para mantener la misma calidad promedio se van abriendo nuevos, de modo de incorporar a la red cada vez menos cantidad de líquido proveniente de los viejos. El resultado de esta conjunción de agua de todos los pozos de Pergamino es lo que se mide cada tres meses y sobre lo que la ciencia se expide a través de los análisis de laboratorio.

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Indudablemente que la Municipalidad debe estar muy atenta a estos controles, extremarlos e incluso ante la menor duda sacar de circulación un pozo, porque es la salud de la población la que se juega en este problema.

La temática, así planteada, llegó al Concejo Deliberante donde contra todo pronóstico se le dio un tratamiento serio y despolitizado a la problemática del agua, promoviendo reuniones y pidiendo controles e informes, sin que se vieran las miserables ventajitas que se buscan en asuntos que involucran a oficialistas y opositores normalmente.

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Pero lo que sucedió antes, con una funcionaria que salió de modo alarmista a plantear una cuestión técnica en términos coloquiales, es lo que hace a los conflictos que no caben cuando media el veredicto de la ciencia. Cuando los análisis den mal, entonces sí generemos en alerta generalizado, pero ante las presentes circunstancias no hace más que generar una psicosis social.

No hablamos de negar realidades sino plantearlas en su totalidad y responsablemente, no haciéndolas lucir responsables. Gracias a Dios y a los controles, no se han tenido que lamentar nunca en Pergamino muertes relacionadas con la ingesta del agua, según expresó la doctora Adriana Torrigino, que fue infectóloga del Municipio por 20 años. Nunca en estos 15 años en los que recurrentemente se ha alarmado a la población. Y no se tendrían que producir, en tanto se siga cumpliendo rigurosamente con los controles. 

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Lo que se pone sobre la mesa y los ediles así lo expresaron también, es que no pueden enfrentarse dos funcionarios de la misma área en forma pública, sobre todo con posturas tan opuestas, generando en la población una genuina preocupación.

Sobre todo cuando la funcionaria denunciante habla de problemas cardiorrespiratorios de niños o de bebés que no pueden nacer por la problemática del agua. Afirma, en definitiva, que en nuestra ciudad el agua no está apta para ser bebida. Son temas realmente muy serios planteados de este modo.

Al consultar a la funcionaria que durante 20 años estuvo a cargo de la infectología en la Municipalidad (hoy autoridad de la Zona IV) sobre casos de metahemoglobinemia (excesos de nitratos en humanos), la especialista afirmó que no existen estudios sobre abortos espontáneos producidos por esta cuestión. Y que en todos sus años de labor sólo se detectó un caso de una beba de dos meses afectada por el agua de un pozo domiciliario, no de la red, y que fue resuelto satisfactoriamente. En el caso de problemas cardiorrespiratorios en Pergamino el problema no sólo ha ido decreciendo en estos últimos años, sino que estamos por debajo del promedio provincial.

Llegado a este punto, el contrapunto entre la funcionaria denunciante y su jefe en Obras Sanitarias, Julio Villarreal que aduce que no hay problemas con el agua en Pergamino, termina por llevarle al vecino una duda que a la postre puede ser razonable o no. Esta cuestión la tienen que dirimir los funcionarios entre ellos, tras el enfrentamiento que ha salido a la luz, para llevar tranquilidad a los vecinos respecto al agua que tomamos.

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Los últimos datos de la Ocaba, llegados en estos días a Pergamino, informan que si bien algunos valores del agua en nuestro distrito son, en algunos casos, más alto del 50 por ciento de nitrato se toman las medidas preventivas para su dilución. Esto es, abrir nuevos pozos para paulatinamente ir absorbiendo menos de los más viejos, hasta cubrir los 54 millones de litros que se extraen por día en nuestra ciudad, una cifra que sí debiera preocuparnos seriamente. 

Esta es información precisa, por eso es fundamental que se realicen las reuniones pedidas por la comisión de Salud del Concejo Deliberante a los funcionarios, a fin de que se unifique el discurso, porque de lo contrario queda flotando una duda que bien puede ser inmerecida.

La realidad es que cada pozo de agua nuevo que se debe instalar (que se construye cuando el que funciona por el uso prolongado se ha contaminado) es un gasto mayor, pero absolutamente necesario, por eso es importante que en el presupuesto que se elaborará para el año que viene, haya partidas específicas destinadas a tal fin que no puedan ser derivadas a otros conceptos.

El tema de la potabilidad del agua es muy importante para los vecinos de toda condición, porque todos tomamos el líquido elemento de la red y todo control es poco para garantizarnos la salud en este sentido.

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Lo que va quedando como un resabio de este conflicto, es cómo dos funcionarios claramente enfrentados, pueden generar una preocupación crucial sin saber fehacientemente si hay reales motivos para tanta alarma.

Claramente el intendente debe ordenar estas problemáticas entre sus colaboradores (nuevos y heredados) a fin de que el Municipio lleve adelante una tarea coherente y seria. Los enfrentamientos domésticos puestos a la luz pública solo quitan seriedad a la gestión, al tiempo que generan dudas en la población, respecto de quién tiene razón: si el funcionario que afirma que no hay problemas con el agua o la que afirma que estamos al borde del envenenamiento, palabras más o menos.

Los vecinos pretendemos tener la tranquilidad de que el agua que tomamos es potable, totalmente apta para el consumo humano. Y mientras se continúen con los controles trimestrales y veamos a funcionarios atentos al problema, advirtiendo cualquier anomalía, e informados al respecto con sinceridad, vamos a tener confianza…

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