Un nuevo paso en la causa de beatificación del cardenal Pironio

Durante los 10 años de la instrucción diocesana se recogieron los testimonios, escritos y documentación sobre la vida, virtudes y fama de santidad del sacerdote argentino, que ahora pasan a la Congregación para las Causas de los Santos.
DE LA REDACCION. La Vicaría de Roma clausuró el viernes la fase diocesana de la beatificación del cardenal argentino Eduardo Pironio, en el marco de una ceremonia en el Salón del Palacio Vicarial presidida por el cardenal Agostino Vallini y de la que participó el obispo de Chascomús y secretario general de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Carlos Malfa, como parte actora del proceso de canonización.
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Durante los 10 años de la instrucción diocesana se recogieron los testimonios, escritos y documentación sobre la vida, virtudes y fama de santidad del cardenal Pironio que ahora pasan a la Congregación para las Causas de los Santos.
Allí se examina si la fase diocesana ha sido hecha correctamente y se nombra un relator que prepara lo que se denomina positio, es decir una síntesis de la causa, que es examinada por teólogos para ver si ha vivido las virtudes de manera heroica, explicó monseñor Malfa.
Si es así, pasa a la Comisión de Cardenales, que lo presentan a la firma del Santo Padre y puede ser declarado venerable, agregó el prelado argentino. Es un camino que para muchos ha de sonar conocido porque fue el recorrido por la hoy beata María Crescencia Pérez, que los pergaminenses seguimos muy de cerca.
Al trazar el perfil espiritual del purpurado argentino camino al honor de los altares, el cardenal Vallini definió a Pironio como un hombre de oración que meditó, oró y predicó la Palabra de Dios, y vivió en la alegría.
Pironio era un hombre de Iglesia, con una profunda fe en el Papa, en el que supo ver a Cristo. Un pastor con una gran sensibilidad humana, en particular para los jóvenes. En su larga y amplia experiencia aprendió a percibir sus preguntas más profundas y deseos más genuinos, pero también sabía cómo confiar en ellos y descubrir la riqueza de su entusiasmo, voluntad y creatividad, precisó.
Sobre todo fue un testigo que experimentó lo invisible profundamente inmersos en el amor del Padre y se identificó en Cristo, sostuvo.
Comitiva
Además de monseñor Malfa, participaron de la ceremonia el cardenal argentino Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales; el arzobispo Renato Boccardo; Josef Clemens; monseñor Fabián Pedacchio, secretario privado del Papa Francisco; el padre Giuseppe Tamburrino, postulador de la causa de Pironio.
También estuvieron los miembros del tribunal diocesano, entre ellos monseñor Slawomir Oder (juez designado), monseñor Giuseppe DAlonzo (promotor de Justicia) y Marcelo Terramani (notario).
El obispo Fernando Vérgez Alzaga y la prima segunda del cardenal Pironio, de nombre Daniela, recordaron la disponibilidad y amabilidad del purpurado argentino.












