Publicidad
Pergamino
La Opinión Online
LO SportsLO Campo
FúnebresLO365
Opinión

Un año largo y difícil este 2018 que finalmente se va

30 de diciembre de 2018 a las 12:00 a. m.

Este es el último domingo de un 2018 particularmente difícil en el plano económico. Y en este tercer año de la gestión de Mauricio Macri la crisis pegó tan fuerte que nos cuesta ver detrás de este conflicto mejoras institucionales, que las hubo, como la apertura al mundo que ofrecerá beneficios en el mediano plazo, una Justicia que parece haberse despertado y un halo de transparencia en el manejo de la obra pública. También es de señalar que si bien las manifestaciones sociales estuvieron a la orden del día, no fueron lo dramáticas que podrían haber sido dado el descontento generalizado.

También fue el año en que por primera vez se abordó seriamente el tema del aborto. Una gran parte de la población celebró que finalmente la ley de interrupción voluntaria del embarazo llegara al recinto de la Cámara de Diputados y se aprobara. Otra gran parte celebró que fue rechazada en el Senado. El debate en el Congreso y en infinidad de ámbitos en todo el país, la movilización en la calle, los pañuelos verdes y celestes atado en cientos de carteras y mochilas, muestran que aunque la ley no haya salido, sencillamente porque no era buena y era incompleta, tal vez por apresurada, más temprano que tarde va a promulgarse una norma para encuadrar esta práctica, que ojalá sea seria y bien pensada.

Publicidad

Por supuesto que, como es comprensible, lo que nos sucedió sobre todo desde abril hasta la fecha ha sido una tormenta económica tan importante que es imposible soslayar. Lamentablemente, 2018 va a ser recordado como el año en el que volvimos al Fondo Monetario Internacional luego de una corrida cambiaria que comenzó a fines de abril con el dólar a 20 pesos y terminó en septiembre con el dólar a 40 pesos. Una devaluación de 100 por ciento que se convirtió en la más alta para una moneda en el mundo durante este año. Como es natural, esto generó un efecto totalmente regresivo en el ingreso de los salarios, dado que viene seguida de una altísima inflación que erosiona el poder de compra. Se estima 2018 cerrando con una inflación cercana al 48 por ciento, que será el récord desde 1991. Solo para este año se calcula una pérdida real del salario de un 15 por ciento. Al fin, todo el esfuerzo realizado para ir bajando los subsidios a las tarifas lo perdimos al ritmo de tarifas dolarizadas. La recesión nos acecha y hay un continuo despido por goteo que va engrosando la cifra de desempleados.

Más allá de las serias dificultades cotidianas que padecen familias, jubilados y la pequeña y mediana empresa particularmente -que como dadora de empleo sus incidencias repercuten de manera directa en el asalariado-, hay también un sentimiento generalizado de desilusión, de falta de expectativas, de resignación frente a un Mauricio Macri que no pudo cumplir ninguno de los objetivos económicos que planteó.

Publicidad

El FMI fue al fin la única tabla de salvación que quedaba a una Argentina que en tres años se endeudó de manera excesiva y peligrosa, sin haber hecho paralelamente las reformas estructurales que el mismo Gobierno indicaba como necesarias para salir del atolladero. Y ahora estamos tratando de llegar al déficit cero como se pueda, por ejemplo con nuevos aumentos de tarifas que responden tanto a la inflación que no se pudo controlar pero principalmente por el mandato de reducir el gasto público, en este caso por el achique de subsidios.

Para completar el panorama hoy, el mercado lee que Argentina tendrá problemas para pagar su deuda, que creció 28 por ciento en los últimos doce meses. El Riesgo País volvió a crecer y llegó a un nuevo récord por la desconfianza de los inversores sobre el futuro de la economía argentina. La suba de tasas de Estados Unidos y la caída de los indicadores locales le agregan incertidumbre al último año de gestión del presidente Macri.

Publicidad

Lo que más se le critica al Gobierno es no haber llegado a la Casa Rosada con un programa económico que no fuese más que un puñado de medidas positivas que se tomaron al comienzo (salida del cepo, apertura de los mercados) y sentarse a esperar las inversiones. Como ya sabemos, estas no llegaron nunca y a partir de allí todo fue parches idas y vueltas, errores no forzados y una crisis que nos abrazó con ardor.

El plano político es un punto a favor del Gobierno; al contrario de lo que se esperaba, al fracaso económico tenemos un éxito político de Mauricio Macri, que ganó con tranquilidad las elecciones de medio tiempo y se prepara para la reelección, con chances a pesar de todo.

Publicidad

Saben en la Casa Rosada que esta elección de 2019 ya no depende de éxitos que no pueden exhibir, pero aún pueden echar mano a quienes tengan en la vereda de enfrente, si es Cristina Kirchner celebrarán con disimulo (y no tanto) porque pueden seguir el juego del pasado contra el futuro o “cuidado que viene el cuco”, como se divierte diciendo Carlos Melconian, aunque reconoce que si siguen abusando de este efecto pueden tener alguna sorpresa. Veremos si los candidatos opositores son otros, Sergio Massa u otra figura del peronismo federal, en un acuerdo con el kirchnerismo como se plantará el macrismo, porque el escenario les variaría y mucho.

Nuestra sociedad es de lo más apegada a los éxitos económicos, a la buena sensación de bolsillo, pero dadas las experiencias anteriores, hay situaciones que ya no toleraría. Dicho de otro modo, no por un buen pasar este país bancaría a un líder que no respete instituciones, garantías individuales ni mucho menos la corrupción. Sabemos que, al fin, de todas las crisis económicas salimos, pero que un gobierno abusivo y dictatorial nos sumiría en situaciones indeseadas con efectos colaterales de largo plazo. Y este sentimiento, más una cuestión de fe, es lo que le juega a favor a Macri para enfrentar las urnas.

Publicidad

Por el momento están tranquilos, tienen acuerdos con los movimientos sociales y con la CGT que aunque les salgan caros les ofrecen una paz social aun en las peores condiciones de este diciembre.

Un año largo y difícil este 2018 que finalmente se va… y el que viene no pinta mejor.

No es auspicioso nuestro editorial de hoy, pero también deja en evidencia lo que hemos avanzado en términos institucionales: en un mal momento como el que vivimos y a sabiendas de que demandará más tiempo salir de él, lo que estamos esperando es el turno de las urnas y no un par de botas o un helicóptero.

Brindamos con usted lector porque el nuevo año nos renueve la esperanza de poder hacer de nuestro país un lugar donde vivir en paz y sin tanta zozobra.

WhatsAppXFacebook

Comentarios

🔓

Desbloqueá los comentarios

Hacete socio LO365 y sumate a la conversación.

Cargando comentarios...