Trump y Putin: de la simpatía mutua a los grandes problemas mundiales

Tras la primera conversación telefónica entre el presidente estadounidense y su par ruso, ambos manifestaron sus deseos de combatir juntos a la milicia integrista Estado Islámico (EI) en Siria, informaron fuentes del Kremlin. También expresaron la necesidad de coordinar acciones con el objetivo de derrotar a otros grupos terroristas en dicho país.
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Buenos Aires, (Telam) Por Alberto Galeano. No habrá que esperar mucho tiempo para ver si funciona la relación diplomática entre los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin, caracterizada en la actualidad por el respeto y la simpatía mutua.
Según sus detractores, que lo hay por todo el mundo, se puede decir que ambos tienen un tono autoritario que los une y un enorme carisma que hace que muchos de sus seguidores los amen en forma incondicional. Con su discurso nacionalista, Trump parece querer volver a los tiempos intervencionistas de los expresidentes Richard Nixon, Ronald Reagan y George W. Bush.
A su manera, con algo de culto a la personalidad, Putin ocupa un lugar en Rusia similar al que tuvieron en su momento los líderes soviéticos antes de que el comunismo estalinista colapsara en 1991. Su popularidad era del 81,8% en octubre pasado, según el Centro de la Opinión Pública, citado por el servicio internacional de noticias ruso Sputnik.
Trump, por su parte, sufrió esta semana su primera crisis internacional luego de que el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, suspendiera la visita que tenía programada realizar a Washington, a causa de que el magnate quiere que México pague la construcción de un muro entre ambos países.
En cuestión de escándalos internacionales, es cierto que Putin le lleva la delantera al nuevo presidente estadounidense, ya que fue sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea (UE) por su decisión de invadir la península ucraniana de Crimea en marzo de 2014.
A pesar de la simpatía que ambos se profesan, Trump dijo el viernes que aún es prematuro levantar las sanciones económicas aplicadas a Moscú. De todos modos, el magnate neoyorquino podría dejar de lado las recientes medidas que tomó Obama en contra de Rusia por la supuesta intervención de ese país en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre.
El exespía de la KGB también fue cuestionado por mantener los enclaves coloniales de Abjasia y Osetia y del Sur, y la organización Amnistía Internacional (AI), con sede en Londres, lo acusó de desatar una caza de brujas contra los opositores rusos.
Proceso de paz en Siria
Putin, sin embargo, demostró su liderazgo internacional con su intervención en la guerra civil de Siria, lo que volvió a posicionar a Moscú en el mapa de Medio Oriente como en los tiempos de la Guerra Fría.
Lo cierto es que el Kremlin puso en marcha un proceso de paz en Damasco, sin la participación de Estados Unidos, formando una especie de troika regional junto a Irán y Turquía.
El 23 de este mes, durante la primera cumbre realizada por estos países en Astaná, Kazajistan, se acordó realizar un segundo encuentro el próximo 8 de febrero, en el que podrían participar representantes de las Naciones Unidas, Estados Unidos, la UE y Arabia Saudita. El gobierno de Trump acordó enviar un observador a Astaná, tras recibir una invitación tardía, informó el diario estadounidense The Christian Science Monitor.
Durante la campaña que lo llevó a la presidencia de Estados Unidos, Trump insinuó que podría abandonar la política de Obama de respaldar a los rebeldes en Siria, con el fin de luchar junto a Rusia contra su principal enemigo: las milicias del Estado Islámico (EI) y las organizaciones yihadistas en general.
Para mí, Putin y Trump no son enemigos. Obama, en cambio, era enemigo del líder ruso. Pero el nuevo presidente estadounidense puso de secretario de Estado a Rex Tillerson, un tipo que se lleva bien con Putin, dijo Adrian Zarrilli, investigador del Conicet y doctor de Historia en la Universidad de Quilmes. Me parece que Trump se puede acercar más a Rusia, teniendo en cuenta de que el problema es China y no Moscú. Beijing es su oponente comercial.
Tillerson, exCEO de Exxon, estuvo haciendo negocios petroleros con Moscú. Rex lo conoce a Putin, remarcó este analista.
El gobierno ruso, por su parte, ve la llegada de Trump a la presidencia como un camino para lograr la normalización con Washington después de una relación conflictiva con Obama, admitió el canciller ruso, Serguei Lavrov.
Sin embargo, el canciller ruso espera que Trump mantenga su postura de llevar a la práctica una política exterior pragmática, sin interferir en los asuntos internos de otros países. No hay duda de queTrump ha iniciado una era conflictiva.
Sus primeros pasos (decreto para construir un muro con México y endurecer el ingreso de refugiados y musulmanes) parecen confirmar su discurso electoral. Pero es cierto que gracias a esta retórica llegó a la presidencia. Seguramente no viene a cambiar la política militar de la Casa Blanca que sólo en 2016 lanzó más de 26.000 bombas, especialmente en Siria, Irak, Afganistán y Libia, según una investigación de Micah Zenko, miembro del Consejo de acción preventiva del Consejo de Relaciones Exteriores.
Trump llegó a la presidencia con un mensaje grosero y autoritario, no exento de racismo y xenofobia. Sin embargo resulta exagerado comparar al magnate con el dictador alemán Adolf Hitler, como hizo esta semana el expresidente mexicano, Vicente Fox.
Conversación telefónica
Estados Unidos y Rusia quieren combatir juntos a la milicia integrista Estado Islámico (EI) en Siria, informaron fuentes del Kremlin tras la primera conversación teléfonica entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su par ruso, Vladimir Putin. Ambos presidentes expresaron la necesidad de una real coordinación de las acciones rusas y estadounidenses con el objetivo de derrotar a Estado Islámico y otros grupos terroristas en Siria, dijo el Kremlin en su sitio Web.
Trump y Putin expresaron además su deseo de desarrollar las relaciones entre Estados Unidos y Rusia sobre la base constructiva de un beneficio mutuo, agregó el gobierno ruso. Ambos mandatarios hablaron también sobre estabilidad estratégica, el programa nuclear iraní, la situación en la península coreana y la crisis en Ucrania. Los presidentes ordenaron a sus equipos coordinar lugar y fecha para un posible encuentro entre ambos.


















