Todos ya en campaña política, con la economía en el centro de la escena
No debiera ser, pero es así: sin haberse cumplido un año desde la asunción del nuevo presidente, ya se respira, se piensa y se habla en términos electorales, con vistas a las elecciones legislativas del año próximo. Una locura.
Viviendo este contexto, los ciudadanos debemos entender que cada cosa que se diga o se haga de ahora en más estará teñida de interés político. Incluso cuando se trate de cuestiones técnicas, como veremos.
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Un gran debate se generó en estos días por las declaraciones del exministro Roberto Lavagna, quien advirtió que el modelo económico que lleva adelante el gobierno de Mauricio Macri es similar al implementado por los militares y en los 90, y aseguró que no da resultados.
Dijo: Ya hemos tenido este tipo de modelo, con los militares y en los años 90. No consigue dar resultados efectivos. Esperemos que haya tiempo de modificaciones y correcciones. Pero hoy, lentamente nos hemos ido deslizando como país hacia una política que ya vivimos, aseguró.
Cuestiona entre otras cosas, la alta tasa de interés, la falta de competitividad y la baja en el poder adquisitivo.
El economista considera que políticas con tasa de interés muy alta (que atrae el dinero hacia la inversión financiera); con un dólar fijo, planchado, que le quita competitividad al país (más alto beneficia a los exportadores y por ende al Estado); con una tendencia a la baja en la masa de los salarios, por la combinación de sueldos y ocupación, y con alto endeudamiento, no es el tipo de política económica adecuada para un programa de desarrollo a mediano plazo.
Lo que no dice Lavagna y que otros colegas suyos sí ponen sobre la mesa es que el actual no es el modelo que planteó el macrismo ni el que proyecta implementar sino el que por el momento ha podido llevar a cabo debido al estado de cosas con que se topó al asumir. Y eso Lavagna también lo sabe, tiene enorme experiencia para conocer que dado el cuadro económico en que recibió Macri al país no hay variables alternativas y socialmente sostenibles más que el muy paulatino ajuste y el endeudamiento para ir frenando el déficit fiscal.
Lavagna, quien llevó adelante el primer plan de desendeudamiento durante el gobierno de Kirchner como ministro de Economía, advirtió también en los casi 12 meses que lleva de gestión la alianza Cambiemos, el número de argentinos en situación de pobreza, lejos de bajar, ha tendido a subir.
Pero al mismo tiempo estimó que 2017 no debería ser peor que 2016 ya que habrá alguna tasa de crecimiento positiva, aunque aclaró que lo que se crezca, servirá para cubrir la caída del producto de este año.
Lo que más molestó al equipo de Gobierno en materia económica es que a estos comentarios agregó lapidario: Indefectiblemente termina en una situación de colapso. Este es un modelo de ajuste que combina tasas de interés fenomenalmente altas, dólar fijo o cayendo, el bolsillo del grueso de la población enflaqueciéndose, el empleo debilitándose, indefectiblemente requiere el endeudamiento externo e indefectiblemente termina en una situación de colapso.
Obviamente que a un Gobierno que dedicó su primer año de gestión intentar evitar el colapso que se avecinaba por los años de descapitalización, falta de inversión y aumento del gasto público del kirchnerismo, estas apreciaciones les suenan injustas viniendo de un técnico y además interesadas. Que nos quejemos los ciudadanos que debemos padecer las medidas sin llegar a comprender por qué esta Argentina nunca levanta cabeza, es lo lógico. Pero que un economista que conoce la raíz de los problemas y las posibles soluciones salga públicamente a criticar y vaticinar colapsos, no precisamente con espíritu colaborativo suena más a una movida política para capitalizar adherentes.
Para el presidente del bloque PRO en la Cámara de Diputados, Nicolás Massot, muchos de los conceptos del economista del Frente Renovador hay que mirarlos con el prisma de que está empezando una campaña electoral.
Es raro, no se entiende lo de Lavagna. Todas las medidas que él y el equipo de Sergio Massa anunciaban en campaña fueron prácticamente idénticas a las que se llevaron a cabo, analizó Massot.
Me parece bien que se haya expedido sobre la herencia que recibimos, está haciendo un análisis de la herencia, respondió Alfonso Prat Gay en referencia a las críticas de Lavagna. Una pregunta que claramente le incomodó durante una conferencia de prensa.
Y agregó: No sé si Lavagna se refería al ajuste muy fuerte que propone del gasto público y una devaluación. Esa es la propuesta de Lavagna, no es el camino de nosotros.
Aparentemente el exministro pretende una devaluación del peso mayor al que se ha llegado, considerando que esa situación, que a quienes tienen salarios fijos los deja cuasi estaqueados, nos hace competitivos en el mundo.
Lo preocupante en este caso es que Lavagna utiliza un prestigio ganado en la función pública en épocas de Eduardo Duhalde y al comienzo de la gestión de Néstor Kirchner, para denostar la actual política económica. Su estatura intelectual le da el crédito para hacerlo, pero lo descalifica para tamaña crítica agorera el contexto y la coyuntura: pertenece a un sector político, el de Sergio Massa, y estamos en clima de campaña. Podemos colegir que si bien tiene sus creencias en materia de medidas, también tiene un interés político concreto.
Sin dudas que el endeudamiento es preocupante cuando se tiene que destinar a cubrir los agujeros negros de una economía desquiciada. Porque luego si no llegan las inversiones necesarias, se hará muy difícil pagar la deuda que se está contrayendo. Lamentablemente el Estado se sostiene en una situación de crisis con más ajuste o con préstamos. Para salir de la encerrona el Gobierno decidió hacer un ajuste progresivo e ir tomando deuda, en tanto se endereza el barco.
Es poco el tiempo para recibir opiniones tan devastadoras como las de Lavagna por el impacto que generan, cuando se está en la mitad del río, con una crisis de la que aún no vemos la luz al final del túnel.
Evidentemente ya comenzó la campaña política y será particularmente dura entre Gobierno y oposición.
















