Sincerar las tarifas también debe significar mejorar las prestaciones
Desde el próximo lunes se aplicarán nuevas tarifas mayoristas para la energía eléctrica y regirán hasta el 30 de abril, inclusive. Luego, vendría otra serie de aumentos hasta llegar al costo real del abastecimiento del sistema energético ya que el nuevo cuadro tarifario es sensiblemente menor al precio real, según lo indicado a través de la Resolución Nº 6/2016 del Ministerio de Energía y Minería, publicada en el Boletín Oficial.
La decisión del Gobierno de comenzar a sincerar las tarifas de los servicios no debería sorprender a nadie que haya seguido, al menos medianamente, la última campaña electoral. Mauricio Macri nunca ocultó que una de las medidas para sacar al país de la crisis era revisar la política de subsidios que la administración anterior aplicaba sin discriminar si los beneficiarios realmente lo merecían o no.
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Así las cosas, según el nuevo cuadro tarifario de referencia que rige para las mayoristas, el valor de la hora pico subirá de los actuales 254,49 pesos el MWh (el precio desde noviembre de 2011 no subsidiado y sobre el cual se rige esta resolución) a 773,02 pesos el MWh desde el 1º de febrero. Es decir, trepa un 315 por ciento.
La resolución establece, no obstante, tarifas diferenciales para quienes ahorren entre un 10% y un 20% en comparación con el mismo mes de 2015, y para quienes ahorren más del 20%.
Para quienes consuman entre un 10 y un 20% menos, la hora pico pasará a valer $251,39 el MWh; en horas restantes $247,09 MWh; y en horas de valle $242,26 MWh.
Respecto de los hogares que logren ahorrar más de un 20% del consumo de energía respecto de 2015, los valores que se tendrán en cuenta para computar su factura serán los siguientes: En horas de pico $201,39 MWh, en horas restantes $197,09 MWh, y en horas de valle $192,26 MWh.
Pero todo lo expresado es para Buenos Aires y el Conurbano, porque para el resto del país, donde la energía eléctrica ya se viene pagando hasta siete veces más cara, aún no hay definiciones precisas, porque no están definidos los cuadros tarifarios.
En Pergamino los usuarios de la Cooperativa Eléctrica saben a la perfección lo que es abonar mensualmente una factura de entre 400 y 700 pesos o más (servicios sociales y tasa de alumbrado incluidos) mientras que en el área metropolitana, que es donde se consume la mayor parte de la energía del país, una familia paga menos de 200 pesos cada dos meses. Ese despropósito parece tener fin después de tanta injusticia es desmedro del interior del país.
No obstante hay que esperar para saber cómo se compondrá el nuevo tarifario para ciudades como la nuestra. Por lo pronto la Cooperativa de Pergamino, para compensar la falta de adecuación de tarifas durante los últimos años, aplicó aumentos encubiertos bajo el ítem de cuota de capitalización que cada usuario debió abonar mensualmente. Fue la única manera de subsistir ante los aumentos de los demás componentes que tiene la tarifa final, que la integran, además del costo de la energía, los insumos, el personal, las cargas sociales, etcétera. Podría ser que, en caso de que se aplique un aumento en el valor del kilowat, se disminuya en la misma proporción la cuota de capital, de modo que los usuarios abonen el mismo importe por igual consumo y así no sientan el impacto en el bolsillo. Pero todo está por verse.
En general se trata de un tarifazo en términos porcentuales, porque hablar de un 300 por ciento de golpe a todas luces significa una bestialidad. Pero si se lo analiza en términos nominales del dinero, pasar de pagar 50 a 200 pesos por un mes de consumo energético, no es ningún golpe al bolsillo de una familia de clase media. En todo caso durante años tuvieron energía regalada, y esto es lo que sucedió con los habitantes del área metropolitana. Para las familias de menores recursos está estipulada una tarifa social.
De la mano de este aumento de las tarifas deberá venir, como mínimo en el mediano plazo, un mejoramiento sustancial en la calidad del servicio. La Argentina viene de años de desinversión en el sector energético y las consecuencias han sido evidentes cada vez que hubo un pico de consumo. El Gobierno que encabeza Mauricio Macri deberá mostrar eficiencia en este asunto, porque la ficha que acaba de mover, además de esperable, es de un significativo impacto social y político, que deberá ser rebatido con contraprestaciones óptimas en el menor tiempo posible.
Nadie puede negar que es un despropósito pagar 100 pesos de luz por mes cuando un abono de telefonía celular cuesta como mínimo 200 pesos y un abono de TV por cable alrededor de 400. Y es más: 100 pesos es lo que cuesta un kilogramo de carne y también es válido recordar que hacen falta casi dos billetes de la máxima denominación para comprar un kilogramo de helado artesanal.
El Gobierno dice que el fuerte aumento en el servicio energético que llegará desde el lunes es incluso menor al que debería ser. Ante el desfasaje existente entre los costos reales y los precios vigentes y considerando las posibilidades de pago de los usuarios y la conveniencia de prevenir un impacto negativo en la economía nacional, resulta necesario sancionar un precio estacional único a nivel nacional para el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) todavía sensiblemente menor al costo real de abastecimiento del sistema, sostiene en la resolución. Esto, claramente, es la puerta abierta a sucesivos aumentos hasta llegar a la tarifa que se considere justa para sostener el sistema energético.
Por eso es claro que se avanzará en la implementación progresiva de un programa de normalización de las distintas variables macroeconómicas, al tiempo que se hará necesario, por parte de los usuarios, el uso racional y eficiente de la energía eléctrica, porque quien quiera pagar menos va a tener la posibilidad de hacerlo, siempre y cuando se abstenga de utilizar indiscriminadamente la corriente eléctrica.













