Saint Amant: se realizó una nueva audiencia testimonial en San Nicolás

Fue el jueves en el auditorio Macacha Güemes del Itec (Instituto Tecnológico Rafael de Aguiar), ubicado en la vecina localidad. Declararon personas, de Ramallo y de Baradero, que estuvieron presos durante la Dictadura Cívico Militar y que compartieron celda con los pergaminenses Lalli y Giménez.
Tal como fuera anunciado por LA OPINION, el jueves, en el Instituto Tecnológico de San Nicolás, se llevó a cabo una nueva audiencia testimonial en la causa Saint Amant III.
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Gracias a los datos aportados por Anabel Longinotti de la Mesa por la Memoria de san Nicolás, el Diario pudo saber que el primer testimonio fue de Alfredo Cecchi que relató parte de su vida, sus estudios en una escuela salesiana, en el seminario, y luego se incorporó a la Juventud de Acción Católica en Ramallo Pueblo, siempre vinculado al espíritu cristiano que lo movilizaba, desplegaba un intenso labor en las villas, en los barrios más humildes, en diferentes eventos y circunstancias, gestionando por las mejoras en las condiciones de vida de las personas que allí habitaban.
Esa militancia cristiana lo llevó a encontrar un cauce político por lo que se incorporó a la Juventud Peronista. Eso coincidió con la gran movilización de la juventud “Lucha y vuelve” que se realizó para que Perón volviera del exilio. Las elecciones de 1973 que llevaron a Cámpora al poder generó un auge en el que los jóvenes de la JP tanto de Ramallo Pueblo como de Ramallo Villa fueron activos militantes en la colaboración de la gestión municipal, por ejemplo en la fábrica de bloques para luego construir viviendas para las personas más humildes, un horno de ladrillos para el mismo fin, es decir, tenían una concepción de trabajo voluntario y de trabajo autogestivo. Toda esa construcción social y militancia potente cuando sobrevino el Golpe tuvo sus castigos.
Cuando se produjo la división de la JP, ya que algunos decidieron no acompañar el proceso de lucha armada y de clandestinidad, Alfredo se retiró de la militancia barrial y la concentró en Somisa, siendo delegado allí.
Apresado
A los pocos días del Golpe de Estado, estando él casado y junto a sus dos hijas en su casa, llegó el grupo de tareas de la fuerza, encapuchados con armas largas, ingresaron a la vivienda, comenzaron a buscar armas , desordenaron la casa, se llevaron a Alfredo y le dijeron a su esposa, Mabel, que por una hora no se asomara al exterior de la vivienda ni le contara a nadie lo que había sucedido porque ellos dejaban una custodia. Mabel no hizo caso, fue a la vivienda de sus suegros que estaba al lado, les contó lo sucedido, la suegra se quedó al cuidado de las niñas mientras que Mabel junto a su suegro salieron en la búsqueda de Alfredo, a quien habían llevado a San Nicolás, a la Comisaría de calle Rivadavia donde estuvo incomunicado. De allí lo trasladaron al Cuartel donde Saint Amant le preguntaba todo el tiempo por su actividad política, militancia sindical.
Alfredo sufrió hostigamiento, fue sometido a torturas y llevado a la cárcel, al pabellón de presos políticos que compartía con militantes políticos y sociales. En cuanto a la relación de Alfredo con Lalli, que había sido dirigente de Luz y Fuerza en Pergamino, durante la audiencia se indicó que ambos compartieron la celda la noche en que se recibió el nuevo año. Es dable aclarar que Alfredo pasó dos años en la cárcel.
Ponce de León
En todo momento durante la audiencia se destacó la labor de monseñor Ponce de León ya que el padre de Alfredo se entrevistó con el obispo para pedirle que blanquearan a su hijo. Ponce entendía que la mejor manera de defender a los presos era solicitando que se los ponga en calidad de detenidos y presos comunes porque de otra manera corrían el riesgo de ser trasladados y desaparecer.
El relato de Alfredo sensibilizó a las numerosas personas que asistieron a la audiencia, incluidos los estudiantes que formaron parte del encuentro.
Otras declaraciones
Luego declaró Abel Di Lorenzo, abogado que en su juventud trabajó en el Juzgado Penal y que relató la detención de Mario Berandi, compañero de trabajo de él y también participante de talleres de teatro, cuya movida convertía a los actores en sospechosos.
Por otro lado declararon dos presos políticos de Baradero.
Uno de ellos Okama , descendiente de japoneses que tenía una tintorería y a sus 20 años fue llevado detenido junto con otros compañeros, nunca nadie les explicó por qué estuvo preso durante cuatro meses ya que solo participaba en algunos clubes y en el Centro de Comerciantes de Baradero.
Declaró también Miguel Rapallin de Baradero al que apresaron dos días antes del Golpe de Estado.
En ambas declaraciones, el Tribunal indagó a fin de conocer la relación que había unido a quienes declararon con Omar Lalli, que en la época de la dictadura fue Secretario General del Sindicato de Luz y Fuerza de Pergamino; y Alejandro Giménez que por aquellos años Secretario General del Sindicato de Canillitas de Pergamino.















