Reflexiones sobre “Arte, Representación y Violencia” desarrollado en la Unnoba
Ambos artistas de reconocida trayectoria efectuaron algunas consideraciones sobre la experiencia y reflexionaron sobre el concepto de “Arte, Representación y Violencia”.
Hugo Masoero expresó que “con la muestra ‘Arte, Representación y Violencia’, se cerró un ciclo, se expusieron las obras producidas por un grupo heterogéneo de artistas que participaron de un seminario-taller, que hemos coordinado con Juan Carlos Romero y desarrollado dentro del Programa Predi de la Unnoba.
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“Hal Foster, en ‘El retorno de lo real’, utiliza la noción lacaniana de lo Real para referirse a una serie de preocupaciones comunes en las producciones visuales de los últimos años. Analiza un tipo específico de arte que trabaja con el trauma, la violencia, lo obsceno y lo abyecto. Posteriormente, en su artículo ‘Funeral para el cadáver equivocado’, propone cuatro paradigmas desde los cuales poder comprender al arte actual, siendo estos vinculados a lo traumático, lo espectral, lo no sincrónico y lo incongruente. Respecto de cada uno señala principalmente un constante mirar atrás por parte de los artistas. “Desde el trauma, para Foster, abordando temáticas referidas a la violencia como el holocausto, la discriminación sexual o el racismo. Debemos tener en cuenta que en nuestro país son recurrentes los testimonios respecto a desaparecidos, la tortura, el proceso militar, el gatillo fácil y la pobreza extrema.
“Al cumplirse 30 años de democracia, las formas de violencia y los hechos traumáticos han mutado, ya no sólo nos referirnos a la violencia de estado, sino además a otras formas, como son la violencia de género, la inseguridad, la pedofilia, el femicidio, la explotación del hombre por el hombre, el mercado, el terror producido por los medios de comunicación. Todos estos rastros pueden encontrarse en las producciones de este grupo de artistas que presentaron sus obras en la Unnoba. Desde la fotografía, los objetos o la gráfica, fueron abordando estas problemáticas que, en su conjunto, nos proponen una reflexión profunda sobre nuestra actualidad. Está en nosotros asumir los hechos y pugnar por una sociedad más justa y en paz”.
Juan Carlos Romero, por su parte señaló: “No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos que forman parte de nuestra rutina y nos minan meticulosamente como el tiempo. Con este aforismo, Emile Cioran da en el punto necesario para poder comprender acontecimientos de violencia urbana. De esa forma, cada uno podrá contar acerca de cuanto ejerce o le llega durante las horas del día. Obrar con violencia tendría que ser un acto consciente, pero en muchos casos se actúa sin sentir responsabilidad alguna.
“Así la ciudad se va llenando de una actividad de la cual cada uno de sus habitantes se siente afectado y no sabe, no puede o no quiere cambiar el estado de las cosas. Como hablar, caminar, conducir un vehículo, trabajar, enamorarse, concurrir a un partido de fútbol o a un recital, como educar y hasta vestir, son formas de vida y convivencia que están atravesadas por la violencia cotidiana en el espacio urbano.
“La palabra es fundamental en este complicado panorama y el discurso acerca de la violencia urbana está plagado siempre de supuestos que al final no son tales. Cuando los que ejercen el poder dicen que algo es blanco, hay que sospechar y pensar que es negro; cuando se dice libre hay que leer prisionero.
Se acepta que la tortura, el castigo y hasta la muerte violenta son necesarios e inevitables. Explicarla y justificarla es también violencia. Así se está eligiendo el peor camino”.










