¿Quién ganó el debate presidencial?
Finalmente se realizó el debate presidencial, el primero de la historia argentina. Mauricio Macri y Daniel Scioli se cruzaron el domingo en la Universidad de Derecho de Buenos Aires, televisado por todos los canales de televisión abierta.
Se habló mucho de que ambos se prepararon y recibieron todo tipo de consejos, sin embargo la tensión hizo que en muchos pasajes fueran auténticos hasta lo inconveniente. Sobre todo porque no creemos que nadie les haya aconsejado abusar de los ataques, muchos de ellos duros, chicanas y reproches.
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Otra de las características de este debate es que tanto uno como el otro no respondió las preguntas incómodas, salían abiertamente hablando de otro tema, lo que terminó siendo muy visible.
Hubo algunas ideas planteadas por los postulantes, sobre todo en temas como educación, pero en líneas generales, tanto Scioli como Macri se dedicaron a fortalecer su posición ya por todos sabida: el primero acusando al PRO de pergeñar una megadevaluación y el segundo de que su contrincante era el continuismo K. Obvio que ambos negaban las acusaciones cruzadas.
En el plano personal, Scioli pareció más tenso que Macri, sonrió menos, su contrincante mostró más predisposición y demostró sentirse más cómodo con las cámaras.
Apenas comenzó el debate sorprendió un Macri agresivo, cuando no suele serlo y además siendo el favorito de las encuestas no era necesario. Scioli, casi obligado a ser más duro, pasó más inadvertido en este aspecto.
Lo que desilusionó fue que había expectativa porque cada uno podía hacerle dos preguntas a su rival, pero ninguno de los dos respondió las que los ponían en aprieto y la verdad es que eran importantes y dejaban al espectador con sabor a poco.
Por momentos Macri abusaba de la confianza en sí mismo y eso tornaba peligroso el resultado pero después del primer bloque se volvió más moderado. Scioli atacó en el plano económico en todos los bloques, tratando de dejar en claro su concepción del PRO.
El momento más destacado de Scioli, llegó con el tema seguridad. Si todavía no pudiste resolver el tema de los trapitos... ¿en serio creés que la gente te va a creer que vas a poder resolver el narcotráfico?, lo cruzó Scioli, en la primera jugada de impacto que logró.
El momento más duro de Macri fue cuando lo interrogó sobre Aníbal Fernández y otros funcionarios de pésima imagen electoral, buscando siempre pegarlo al kirchnerismo. Vos no sos el cambio Daniel, elegiste ser la continuidad, le espetó.
Lo cierto es que el tiempo establecido para la repregunta era escaso y eso permitió que eludieran más fácilmente las respuestas.
¿Quién ganó el debate? Es el interrogante que politólogos, especialistas en marketing, encuestadores, medios de comunicación y el ciudadano de a pie se hace.
Se lo vio pisando más fuerte a Macri y a Scioli más a la defensiva, pero sorprendieron a propios y extraños dos aspectos negativos de ambos: el uso permanente de chicanas y la falta de respuesta a las preguntas clave que se hicieron y que fueron eludidas.
Sin embargo hay quienes dicen que el debate llegó cuando la mayoría de la ciudadanía tenía ya decidido su voto, solo hay un cuatro por ciento de indecisos en las encuestas y un cuatro de voto en blanco. Y como ninguno de los dos se trajo un as bajo la manga, sino que repitieron todo lo que han dicho hasta el cansancio en medios gráficos, televisivos y radiales, es improbable que el debate haya movido en mucho el amperímetro de los sondeos.
Por eso algunos politólogos de renombre opinaron esa misma noche, tras el debate, que Macri y Scioli no se sacaron diferencias sustanciales o que puedan modificar las tendencias electorales que se registraban hasta antes del domingo. Eso beneficia a quien lidera la intención de voto, que es Macri. En cambio a Scioli la necesidad de arriesgar no lo ponía cómodo y eso se notó. Estuvo más claro en lo conceptual de las ideas y las propuestas y logró machacar en la contradicción de Macri de continuar con varias medidas del Gobierno.
Los dos se despidieron con un apretón de manos y un beso, junto a Karina Rabolini y Juliana Awada. La esposa de Macri subió más rápido al escenario y le dio a su marido un beso profundo, la de Scioli llegó después y saludó a los tres, para recién abrazarse con su esposo. Los especialistas en imagen acotaron una perlita casi jocosa: Juliana y Mauricio llevan cinco años de casados y Karina y Daniel más de veinte, de allí la diferencia de efusividad entre ambas y sus parejas.















