Publicidad
Pergamino
La Opinión Online
LO CampoLO Sports
BuscaLOLO365
Opinión

Primer paso de un camino largo y con final incierto

22 de julio de 2015 a las 12:00 a. m.

Se logró el primer paso de un enorme objetivo: la vuelta de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba o lo que sería el inicio del fin del bloqueo económico que aisló a la isla en los últimos 54 años.

Y decimos primer paso porque es necesario distinguir los simbolismos, que tiene su importancia sin dudas, de los hechos concretos que se producirán cuando ambos países comiencen a dialogar y a escucharse.

Publicidad

Les espera por delante un camino complejo, donde la diplomacia jugará un papel fundamental a fin de restablecer de verdad las relaciones entre ambos países, separados por cuestiones político ideológicas hace más de medio siglo.

La reapertura de sus embajadas en Washington y La Habana hizo que los dos viejos adversarios vivieran un lunes de optimismo y ponderación a los beneficios del diálogo.

Publicidad

Después de una ceremonia en la que la bandera cubana volvió a flamear en Washington, hubo que poner los pies sobre la tierra y el secretario de Estado, John Kerry dijo: “Nadie espere que haya cambios de un día para el otro”. 

Si bien la nueva era de los lazos entre Cuba y Estados Unidos comenzó al entrar en vigor los términos del acuerdo suscripto en diciembre pasado, en los hechos los únicos cambios son, hasta ahora, la bandera cubana flameando en país del norte y que las denominadas secciones de intereses en Washington y La Habana pasaron a ser embajadas. Para que la insignia yanqui sea izada en la isla habrá que esperar al 14 de agosto, cuando Kerry viaje hasta allí para encabezar una ceremonia de izamiento similar a la que protagonizó el canciller Bruno Rodríguez en tierra norteamericana. 

Publicidad

Pero en realidad, en la visión de muchos analistas, no se van a producir más cambios sustanciales mientras Raúl Castro esté en el poder.

Según estiman sendos cuerpos diplomáticos, la normalización de las relaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba podría tomar una década.

Publicidad

Un análisis del contexto, refuerza las tesis que alargan los términos de la llegada de una solución.

Aunque formalmente se hayan reanudado los vínculos en el plano de la diplomacia, queda mucho por andar en un camino con demasiados obstáculos.

Publicidad

El levantamiento del embargo impuesto en 1961, y recrudecido en 1992 y 1996 con la ley Graham-Torricelli y Helms-Burton respectivamente, la devolución de la naval de Guantánamo que Estados Unidos mantiene en territorio cubano desde comienzos del Siglo XX, el cese de los programas de apoyo a la democracia y una compensación multimillonaria por presuntos daños causados por las sanciones económicas son parte de los requisitos que exige el presidente Castro para sellar un pacto de buena vecindad.

Por su parte, la administración demócrata de Estados Unidos ha centrado sus exigencias en las indemnizaciones a los ciudadanos norteamericanos cuyas propiedades fueron confiscadas en los primeros años de la revolución socialista y la entrega de más de una docena de fugitivos que se encuentran al amparo de las autoridades de la isla.

El tema de las flagrantes y sistemáticas violaciones a los derechos fundamentales en Cuba es otro escollo en la evolución de las negociaciones. Según constatan diversas fuentes de la oposición pacífica, los actos represivos se han incrementado desde que se anunció el comienzo del deshielo bilateral, el 17 de diciembre de 2014.

El alza de estos episodios, que comprenden golpizas en la vía pública por parte de brigadas parapoliciales y arrestos temporales, podría explicarse a partir del aumento de la beligerancia de las agrupaciones contestatarias en diversas zonas del país, sobre todo en la capital.

Publicidad

También se observa un crecimiento en el número de prisioneros políticos. En la actualidad la cifra se sitúa en alrededor de 75 personas encarceladas por algún tipo de manifestación antigubernamental, aunque en los resúmenes de la fiscalía aparezcan como delitos comunes.

Una somera observación del ambiente, entonces, invita a rebajar las esperanzas en relación a progresos significativos encaminados a una apertura en toda la acepción del término.

Las expectativas que hubo, cuando los mandatarios Barack Obama y Raúl Castro dieron a conocer su disposición al diálogo, después de una ruptura que superó el medio siglo, han ido degradándose.

“Aquí no hay ningún cambio, ni va haber mientras Raúl Castro esté en el poder. Siguen con el mismo discurso contra los americanos. Todo fue una vana ilusión”, dijo un ingeniero civil de 52 años de edad que trabaja en la reparación del Capitolio Nacional, ubicado en el centro de La Habana y donde estará el futuro parlamento del país.

Publicidad

Los más jóvenes tampoco confían en que las cosas puedan mejorar en los próximos años. Mayoritariamente piensan en marcharse del país. Le temen a un destino similar al de sus padres.

La reciente apertura de embajadas en La Habana y Washington, no implica, de repente, el regreso a la racionalidad y la confianza mutua.

Más bien, a los ojos de los cubanos, Raúl Castro solo quiere actualizar el andamiaje de la dictadura sin perder el control social, político y económico.

A corto y mediano plazo es muy probable que tenga éxito. Una noticia tan importante como el anuncio de un giro de 180 grados en una relación que mantuvo su status quo por más de medio siglo tendrá su impacto social pero el cese definitivo de las prohibiciones y la gradual instauración de un Estado de Derecho es por ahora una utopía en la isla.

Hay muchas posiciones encontradas en la sociedad cubana frente a este cambio en las relaciones. El pueblo revolucionario no ve esta instancia como un triunfo, entiende que Estados Unidos no se rindió como si hubiese habido un final de guerra sino que aceptó dialogar. Por eso en las calles hay un crecimiento de la conflictividad entre quienes están a favor de estos avances y de quienes ven claudicaciones. Para sostener políticamente el discurso y a este sector que lo consume es que Castro ha impuesto sus condiciones pero es improbable que el presidente Barack Obama las acepte tal cual. No se está diciendo que lo que pide el régimen castrista sea justo, porque como dijo el canciller cubano, Bruno Rodríguez: “La historia de nuestra relación es asimétrica. Nunca Cuba aplicó sanciones contra los Estados Unidos ni violó su soberanía”. Pero nadie dijo que las relaciones internacionales son necesariamente siempre justas. 

Aun con estas contradicciones, ambos países celebran a estas horas la posibilidad de sentarse a una misma mesa de diálogo. Lo que en definitiva es comenzar un nuevo capítulo de la historia de ambos, tras tantos años de conflictos. Pero esta novela será larga, sin dudas.

Hasta ahora no hay embajadores en ninguna de las dos sedes. El gobierno de Raúl Castro debe designar al suyo, mientras que en el caso de Obama la elección aun no ha sido hecha y no será sencilla, porque los republicanos se han negado sistemáticamente a dialogar con el régimen castrista y como son mayoría en el Senado, se prevé que bloquearán con sus votos la posibilidad de que se apruebe el pliego que envíe Obama para cumplimentar el trámite. 

Como se ve, también en Estados Unidos este tema divide a la sociedad. La sola apertura de las sedes diplomáticas fue aprovechada por los conservadores para renovar sus duras críticas al oficialismo por este giro en su política exterior. Dicen por ejemplo que le están “regalando un triunfo” al régimen de los Castro sin que ellos cedan nada en materia de derechos humanos. 

Publicidad

En este sentido el régimen de Raúl Castro tendrá que ir democratizándose seguramente y los norteamericanos flexibilizando las relaciones, sin laxitud de ambas partes no será posible para Cuba salir del estancamiento económico en que se encuentra ni para sus ciudadanos recuperar sus derechos civiles.

 

No será fácil pero como dijimos al comienzo; el primer paso ya está dado y ningún camino se recorre si no se inicia. 

WhatsAppXFacebook

Comentarios

🔓

Desbloqueá los comentarios

Hacete socio LO365 y sumate a la conversación.

Cargando comentarios...