Pergamino tiene un nuevo Ironman, Cristian Navarro

En Florianópolis, Brasil, cumplió el sueño de todo triatleta: completar 3.800 metros de natación, 180 kilómetros de ciclismo y 42 de pedestrismo. En una entrevista que mantuvo con LA OPINION contó la experiencia y manifestó: La clave es creer en uno mismo.
Nuestra ciudad cuenta con un nuevo “hombre de hierro”. El 28 de mayo Cristian Navarro se graduó de Ironman en Florianópolis, Brasil, donde cubrió la mítica distancia de triatlón. Completó 3.800 metros de natación, 180 kilómetros de ciclismo y 42 de pedestrismo en 11h. 45m. y se sumó a la nómina de pergaminenses que aprobaron el exigente desafío.
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“Rulo” Navarro se metió en el triatlón en 2010 (anteriormente competía en aguas abiertas) y comenzó a desandar el largo camino que lo llevó a cruzar el arco de llegada en Florianópolis. “Cuando arranqué era un sueño muy lejano y la clave es creer en uno mismo, es tal vez lo más complicado porque uno es el que más se boicotea”, le expresó a LA OPINION en el inicio de una entrevista en la que Navarro repasó lo que vivió etapa por etapa en Florianópolis.
- ¿Cuándo surgió tu idea de correr un Ironman?
- Es el sueño de todo triatleta, obviamente hubo una progresión natural en otras distancias, arrancando por los shorts, olímpicos, medio ironman e inclusive sumando experiencia en carreras de calle como medio maratón y maratón.
- ¿Cuánto tiempo le demandó la preparación y por qué eligió Florianópolis?
- La preparación consta de varias etapas, la parte fuerte son las últimas 16 semanas, o sea que tres o cuatro meses antes comienza el tramo duro del entrenamiento. Elegí Florianópolis por una sugerencia de amigos de entrenamiento, quienes por una razón de proximidad habían elegido este Ironman para debutar o repetirlo. En si era el más cercano dentro de las fechas Ironman del calendario y además la topografía es muy similar a nuestra zona, si bien tiene pendientes el recorrido es bastante plano.
- ¿Cómo vivió la etapa de natación?
- Tal vez por ser la disciplina que menos me cuesta fue la que menos entrené, traté de hacer hincapié en las otras dos, sabía que podía ser una etapa muy rápida porque las aguas son muy calmas. Se corre en una península que por su ubicación está muy al reparo en el norte de la isla, no es una pileta pero son aguas calmas.
El circuito fue una especie de M en la que la primera pierna es la larga y se nada mar adentro, se gira en una boya y se vuelve hacia la costa, se corre unos 70 metros en la playa donde te podés hidratar y se vuelve a ingresar al mar para hacer la pierna corta, luego se encara la zona de transición para tomar la bicicleta. El tiempo que tenía estipulado era una hora y lo cumplí justo.
Luego de la transición y empezar a recorrer los 180 kilómetros en bicicleta comenzó a llover, condición que ya estaba pronosticada. “El ciclismo era el tramo en el que más cuidado había que tener sobre todo por las caídas, vi muchas y feas, es un circuito muy rápido, de a ratos había chaparrones fuertes y no se veían los pozos y al estar acoplado en la “bici” tenés menos capacidad de reacción”, explicó Navarro.
Sobre este tramo de la competencia, recordó: “Las bajadas eran largas y rápidas y tenía que hacer los deberes como había planeado con mi entrenador Luis Galizia, en este tramo debía comer mucho e hidratarse porque es cuando se toleran más los alimentos sólidos, fueron dos vueltas de 90 kilómetros por toda la isla, se pasa por el centro, por un sector de túneles y se hace muy llevadero. El plan era promediar los 30 kilómetros por hora que implicaban 6 horas y lo pude cumplir”.
- ¿Como estaba físicamente hasta ese momento de la carrera?
- Bien, había tolerado los alimentos sólidos lo que también se entrena en los fondos largos. La idea era hacer un maratón cuidando mucho porque si bien llovió la temperatura fue de entre 20 ó 21 grados y no se notan los signos de deshidratación y cuando lo notás puede ser tarde.
Tenía que hacer un medio maratón controlando mucho, sobre todo las zonas de frecuencia cardíaca para después comenzar los últimos 21K como los pudiera correr, pero al haber respetado los ritmos me pude sentir cómodo incluso en el kilómetro 30 que es cuando normalmente aparece el cansancio, estaba cansado pero psicológicamente me sentía bien.
- ¿Pudo disfrutar los últimos metros?
- La recta final es indescriptible. Creo que el cansancio es parte del disfrute, es lo que se busca, con lo que se convive durante tanto tiempo, entrás en una especie de trance, es una experiencia muy linda, difícil contarlo sin emocionarse, porque se te vienen a la mente la familia, los amigos, fue impagable poder compartirlo con mi familia (su esposa Patricia y su hija Paloma estuvieron presentes -tiene otro hijo que cursa la Escuela Naval-), ellos tienen la parte más complicada, porque yo estaba por decisión y ellos alentándome, pero como la prueba es tan larga no supieron cómo estaba durante muchas horas, fue un día con mucha lluvia y fueron los que se llevaron la peor parte.
Navarro completó los 42 kilómetros de pedestrismo en 4h. 18m. y quedó muy conforme con su actuación. “El tiempo total planeado era 11h. 35m y finalicé en 11h. 45m, después del kilómetro 21 decidí no mirar más el reloj y correr llevándome momentos porque son muchas las cosas que dejás de lado”, culminó el nuevo Ironman pergaminense.














