Pergamino atraviesa una etapa de alta inseguridad
Si hay dos cuestiones que encabezan las preocupaciones de los argentinos, y en ese marco de los vecinos de Pergamino, son la inflación y la inseguridad. Son los temas por los que se esperan los mayores esfuerzos de los gobiernos locales, provinciales y nacional.
Y precisamente nuestra ciudad no pasa por un buen momento en temas de inseguridad, si bien atravesamos una suerte de médanos en esta temática, con picos de asaltos, arrebatos y hurtos y momentos con apenas un poco más de calma. Estos días han sido de gran actividad delictiva, robos a mano armada, atracos a remiseros (los que cada vez quieren ingresar menos en los barrios más alejados), y hasta una banda que asaltó a dos campos del Partido, todo en pocos días. Como caso aislado que no se puede vincular a asuntos comunes de inseguridad pero que forma parte de la sensación de indefensión de nuestra sociedad, se inscribe el aberrante abuso sexual sufrido por una anciana en plena vía pública y a la luz del día, sin que nadie pudiera darse cuenta de lo que estaba sucediendo.
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La realidad es que la baja o suba de los delitos pareciera depender tanto de las rondas policiales como del humor y las necesidades de los ladrones y malvivientes. Y eso es lo más complejo, sentirnos indefensos frente al delito, incluso frente a la violencia que muchas veces se desarrolla en un asalto, un arrebato de cartera (que normalmente termina con una mujer golpeada al caerse por el tironeo) e incluso, la aparición de un perverso que a plena luz del día ataca sexualmente a una octogenaria. En este caso es probable que se trate de una persona enferma que debiera estar internada y no en la calle, o directamente presa en el caso de que sea consciente de sus actos.
Tanto los robos, como los ataques violentos, dependen de la prevención, que es lo que más estamos reclamando. La presencia disuasiva de la Policía en las calles, no sólo de noche sino en horas de la siesta, cuando en verano las calles están desiertas y se ha producido más de un arrebato en estas circunstancias. Y obviamente que actúen cuando ven que un hecho está en vías de producirse.
Cierto es que la Policía ha perdido el respeto de los sectores delictuales, del mismo modo que los motociclistas ya no les temen a los inspectores y cometen todo tipo de infracciones, apenas se va el retén. La Policía se queja de tener las manos atadas, o quizá porque la Justicia tampoco aplica penas que disuadan. Y además, no podemos dejar de contemplar que vivimos en una sociedad que se ha ido quedando sin valores, ni siquiera los más elementales. Cuando un muchacho, a veces un menor, ve que en un robo saca más que en un trabajo y no hay consecuencias a la vista, la situación se torna muy compleja.
En Pergamino en estos días se nota que estamos perdiendo la batalla contra la inseguridad, los vecinos sienten temor de salir a determinados horarios por la mayoría de los lugares, ya no hay mucha diferencia entre barrios y Centro, porque el delito está en todas partes. Hemos atravesado todas las etapas, robos en casas de departamentos, los más sofisticados, robos con violencia en negocios, casas desvalijadas en enero por las vacaciones, cuando la familia se va a lugares de veraneo. Y ya no alcanza con dejar la luz del patio prendida, una radio, algo que dé la sensación de que hay gente en la casa. La pequeña gran inteligencia que hacen los ladrones los lleva a saber todos los movimientos. Hay un caso en nuestra ciudad, en que estaban tan seguros que los dueños no estaban que los malvivientes se fueron con una escalera para subir el tapial, abrieron desde adentro y vaciaron la vivienda. Fue a pocas cuadras del Centro, en una de las paralelas a avenida Yrigoyen.
Más aún, hace uños años, cuando logramos obtener el porcentual de delitos, Pergamino en proporción estaba peor que el Conurbano. Y eso no se justifica de ningún modo. Sabemos que nuestra ciudad tiene fama de ciudad rica y eso atrae a la delincuencia, sin embargo cuando ponemos la lupa en los delitos, la mayoría son cacos de Pergamino.
Respecto de la investigación policial- judicial, aún no sabemos quién o quienes asesinaron a un conocido joyero de nuestra ciudad y los años pasan y nada se supo.
Una cuestión que se relaciona con esta cuestión de la inseguridad, además de la mayor presencia policial, es la luminaria de Pergamino, obsoleta como en la Avenida, de luces amarillentas, que transforman sectores donde hay árboles en lo que comúnmente llamamos boca de lobo, eso sucede en el Centro y en los barrios. Este es un tema que hay que revisar, sabemos que la Cooperativa Eléctrica no pasa por su mejor momento, pero en convenio con la Comuna podrían recambiar estas luminarias ayudando a tener una ciudad más acorde al porte de Pergamino.
En definitiva queremos que nos cuiden más, que prevengan, que hagan inteligencia, que investiguen, para que los pergaminenses recobremos algo de tranquilidad.












