Publicidad
Pergamino
La Opinión Online
LO CampoLO Sports
LO365
Perfiles

Oscar Argüello, la vida de un hombre ligado al boxeo, su gran pasión

De la mano de su incursión en este deporte construyó una trayectoria notable en el campo del arbitraje profesional. Se retirará en unos meses para abocarse a un emprendimiento comercial. En lo laboral, durante 32 años fue policía, y ya jubilado, siente gratitud por lo que le brindó una carrera que abrazó con vocación.

08 de octubre de 2022 a las 12:00 a. m.
Oscar Argüello, la vida de un hombre ligado al boxeo, su gran pasión
Oscar Argüello abrió las puertas de su casa a LA OPINION.

Oscar Alberto Argüello nació en Pergamino y creció en la casa de calle Moreno, entre General Paz y 11 de Setiembre, junto a sus padres: Héctor Argüello y Norma Olivieri. Hijo único, transcurrió su infancia contenido por una familia excepcional que desde chico le marcó el sendero del buen obrar. "Tuve padres trabajadores y honestos. Mi padre fue colchonero, en la época en que los colchones se fabricaban a mano, él falleció hace tres años. Y a mi mamá tengo la fortuna de tenerla", cuenta en el comienzo de la entrevista.

Fue a la Escuela N° 2 y conserva a muchos de sus amigos de la infancia, entre ellos, Carlos y Marcelo Jáuregui, "Yiyo" Calabresi, Jorge y Martín Benavidez, "Pipi" Leclerc, "Pipi" Beyrne, Estabillo, Pacci y Tessone. Hizo el primer año del secundario en la Escuela N° 1 de noche y abandonó porque había comenzado a trabajar ayudando a su padre que por entonces se dedicaba a la limpieza y la cocina en dos de las más emblemáticas confiterías de la ciudad: Corcho's y Boncafé. "Para darle una mano a él me inicié como lavacopas", menciona y recuerda que era una época en la que a esos lugares "iba todo Pergamino".

Publicidad

Siempre le gustó la actividad deportiva y aunque con su "barra del Gurí" (en alusión al supermercado que funcionaba en avenida Rocha) jugaba al fútbol en Sports "sin ser futbolista", la pasión lo llevó al mundo del boxeo y allí forjó su trayectoria. Se inició siendo adolescente y recibió enormes gratificaciones, aunque por caminos diferentes a los que había imaginado. "Comencé a dedicarme al boxeo a los 16 años, a través de un amigo que era boxeador, José Luis González. Yo le llevaba el bolso, y acompañándolo empecé a entrenar en el Club Comunicaciones".

"Debuté, llevaba 10 peleas invicto y a través de una entrevista que me realizó Carlos José Bonet para un móvil de un programa que se llamaba 'La tía Clotilde', mi mamá se enteró que yo estaba boxeando y recibí el primer reto de mi vida, por el miedo que a ella le generaba que pudieran golpearme", relata y sostiene que a pesar de ese temor fundado en el amor de una madre, su familia lo acompañó en el recorrido y siempre lo alentó ayudándolo también a generar la disciplina necesaria que requiere la práctica de un deporte de las características del boxeo. "Ella creyó que me iba a dedicar al fútbol, mi padre, en cambio, era un apasionado del boxeo. Ambos me acompañaron, me cuidaron en la alimentación, me compraban las vitaminas y siempre me ayudaron", resalta y lo conmueve recordar ese apoyo fundamental, que le ayudó también a transitar la adversidad sintiendo que en ellos había un respaldo afectivo valioso. Cuando tenía 22 años y estaba listo para dar el salto al boxeo profesional, un problema en la vista lo dejó fuera del ring. "Empecé a tener un problema en la vista, de noche veía bien, pero de día me constaba. Se lo comenté al 'Kanga' Bonet, me vio un especialista en Pergamino y me derivó a Buenos Aires para que me viera un médico que había venido de Alemania. El diagnóstico fue que tenía cataratas. Eso me alejaba de la posibilidad de boxear profesionalmente. Fue un golpe muy duro que me rompió el corazón, siempre recuerdo que volví de Buenos Aires llorando como un chico".

Publicidad

Confiesa que el acompañamiento del "Kanga" Bonet fue vital para sortear esta dificultad y poder pensar la posibilidad de transitar otros caminos cerca del deporte. "Mi agradecimiento hacia él es infinito porque me hizo deportista y más tarde árbitro de boxeo", recalca.

"En un principio me facilitó el gimnasio para que diera clases, pero yo sentía que no era lo mío. Seguí acompañando a boxeadores que eran amigos y una noche en un festival de box el 'Kanga' me propuso arbitrar la pelea. Ahí inicié otra etapa, hice un curso en Pergamino y comencé a construir mi carrera como árbitro del boxeo amateur".

Publicidad

"Aprendí mucho de dos grandes árbitros que tenía Pergamino: Carlos Flores Burlón y Juan Pizarro. Los miré mucho", refiere, agradecido.

El arbitraje profesional

Publicidad

Consustanciado con la idea de "brindar siempre lo mejor y buscar las herramientas para crecer", un día mirando televisión con su padre se enteró que se abría la inscripción para la formación de árbitros para el fútbol profesional. "Me entusiasmé con la idea de hacerlo y tomé la premisa que me había enseñado mi viejo: 'Lo que empieza, se termina'. Comencé a viajar y transcurridos un año y 10 meses obtuve mi título en la Federación Argentina de Box. Me formé de la mano de grandes como Raúl Ilvento, Oscar Coronel y Luis Guzmán", relata y refiere que de esas enseñanzas aprendió que "si bien los pugilistas son los protagonistas del combate, nuestra presencia en el ring es de especial importancia. El árbitro no dirige, conduce la pelea y para ello es necesario no cortar las acciones, apelar a la palabra y salvaguardar la vida de los boxeadores".

"Cuando me recibí comencé a arbitrar y un día, después de una pelea de fondo en Lincoln, Luis Guzmán, que era director de árbitros, me llamó por teléfono. Lo primero que pensé fue: 'qué macana me habré mandado'. Pero no, todo lo contrario, me avisaba que iba a comenzar a arbitrar en peleas de fondo, que mi nombre estaba creciendo, y me proponían firmar un contrato por dos años con TyC Sports", relata y lo marca "una de las oportunidades más importantes" de su vida, por lo que representaba. "Fue como tocar el cielo con las manos", enfatiza.

Publicidad

La vida le estaba dando revancha. Ese mismo que no había podido ser boxeador, marcaba su propio paso en el mundo del arbitraje. Su debut fue en 2012, en una pelea a 10 rounds por el título argentino en General Pico, La Pampa, que fue transmitida por TyC Sports.

Sigue con su carrera desde entonces. Y fruto de su trayectoria ha tenido la oportunidad de vivir experiencias extraordinarias. Una de ellas fue un viaje realizado a Las Vegas, donde participó de una convención que compartió con los principales boxeadores del mundo. Los menciona uno por uno con la emoción de un niño. "Mis ídolos estaban ahí, todos los que yo admiraba desde siempre y con los que ahora podía intercambiar mano a mano", refiere. "Es algo que no olvidaré jamás".

En el umbral de una nueva etapa

Con 63 años cumplidos, y aunque el arbitraje profesional admite que la actividad pueda desarrollarse hasta alcanzar los 68 años, Oscar tomó la decisión de retirarse. Lo hará en diciembre, sintiendo que "el boxeo ya me ha dado todo".

Publicidad

Señala que fue una decisión personal tomada por el deseo de poner en marcha un emprendimiento comercial junto a su esposa. "Estamos emprendiendo un negocio gastronómico: 'Los magos de las papás fritas', inauguraremos en unos días y estamos muy entusiasmados con este proyecto".

Arbitrar demanda tiempo, supone viajar y estar ausente en muchas situaciones de la vida cotidiana. Oscar lo hizo durante todos estos años con profunda entrega y placer. "Siento que es tiempo de abandonar, sé que podría continuar varios años más, pero estoy hecho. El boxeo me dio más de lo que yo pensaba, de no poder jugar debido a la vista y sentir esa frustración, a cumplir todos los sueños que cumplí de la mano del arbitraje, el camino ha sido muy provechoso y me siento agradecido".

Sin perder nunca de vista sus orígenes, cuando hace el recorrido por su carrera, menciona los títulos argentinos, sudamericanos y latinos dirigidos; refiere lo que significó haber podido dirigir este año en el Luna Park; y también rescata los vínculos que le ha permitido forjar el deporte. Habla de boxeadores con los que actualmente tiene un grupo: "Raya, Delgado, Lezcano, Fernández, Molina, Retamozo, Illusi, Acosta; y los que se fueron: 'Nano' Ascención y José Luis Ceballos" y rescata las inolvidables vivencias compartidas.

Policía

Publicidad

Durante 32 años Oscar fue policía. Esa fue su actividad laboral y de la mano de su carrera en la fuerza, construyó lo que tiene. "El deporte fue un gusto, un amor que me dio enormes gratificaciones, pero mi actividad laboral, la que le dio de comer a mi familia, fue ser policía", resalta. Y cuenta que desde chico ser policía fue su vocación. Cuando lo menciona, recuerda los juegos infantiles de "ladrón y policía".

"Jugábamos y yo siempre era el policía", destaca y cuenta que ejerció durante más de tres décadas. "En dos ocasiones fui jefe de calle, en la Comisaría Primera y en la Comisaría Segunda" y me jubilé como capitán de la Policía Bonaerense hace cuatro años".

"Tuve una carrera que me brindó todo, la casa, la familia. Es una actividad que también te quita algunas cosas, porque uno se debe como servidor público a la comunidad y no hay horarios, ni fines de semana, cuando estás de turno o te asignan horas adicionales, las tenés que cumplir", describe.

Su vida familiar

Está casado en segundas nupcias con Daniela Bozicovich, a quien conoció ejerciendo su función como policía. "Ella tuvo una separación muy difícil, la Justicia determinó que necesitaba una custodia policial y yo cada dos horas tenía que hacer el seguimiento cada vez que estaba de servicio. Su padrastro, que me conocía, le pidió al fiscal que me asignaran la custodia permanente, éste aceptó y así comenzó nuestro vínculo", relata.

Varios meses después, cuando ya habían establecido una relación, ella habló con sus dos hijos: Nicolás y Ramiro, y fueron conformando una familia ensamblada de la que están orgullosos. Oscar, por su parte, es papá de Marcia, Enzo y Lucía. Y abuelo de León, Nicole, Ludmila y Alexis.

"Tenemos una hermosa familia ensamblada, mis hijos, sus hijos que son para mí hijos del corazón, mis nietos. Vivimos en armonía", refiere. Y comenta que hace tres años con Daniela se casaron. "Tengo una compañera increíble, vamos a la par. Nos ayudamos, no existe un 'no' entre nosotros, somos muy compañeros y el entendimiento es mutuo".

WhatsAppXFacebook

Comentarios

🔓

Desbloqueá los comentarios

Hacete socio LO365 y sumate a la conversación.

Cargando comentarios...