Nueva impronta de Argentina en el concierto internacional
El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha elegido la confrontación sistemática con casi el mundo entero y ha dejado en una situación de profundo aislamiento al país. Hay que ir hacia el mundo, hay que recuperar mercados perdidos por políticas inadecuadas y caprichosas y el presidente electo parece interpretar esta situación, por lo que ha planteado una apertura significativa en materia de política exterior.
Los políticos suelen decir muchas cosas para diferenciarse de sus rivales, pero en este caso, es presumible que Mauricio Macri cumplirá con sus promesas en materia de relaciones exterior, por la sencilla razón de que Argentina ha sido víctima de políticas kirchneristas erróneas, perdiendo mercados y no recibiendo las inversiones que sí llegaron a la región, por lo que, partiendo del punto en que nos deja la presidencia de Cristina Fernández, el país no tiene más remedio que restablecer sus relaciones con los mercados más grandes del mundo, es decir Estados Unidos y Europa después de, al menos, siete años de autoaislamiento.
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Desde el punto de vista estratégico y económico no ha sido buena la elección de los socios que ha hecho el gobierno saliente; el potencial productivo de Argentina necesita de mercados amplios y optar -por una alineación ideológica- por Venezuela, Rusia o Angola nos ha apartado del eje más rico del planeta, compuesto por los países ávidos de invertir en naciones emergentes. Saquemos de este contexto a China e India, que por sus enormes necesidades le compran a prácticamente todos los países generadores de alimentos.
Es merced a ello también que la economía de Argentina no ha crecido durante los últimos cuatro años. Con el cepo como telón de fondo, que obviamente ahuyentó incluso a los inversores que ya estaban en el país.
La política exterior de Argentina va a cambiar y mucho con el triunfo electoral de Mauricio Macri. Y ese cambio será positivo para el país. Lo colocará en el lugar que nunca debería haber dejado en el concierto de las naciones democráticas. De aquí en más, la política exterior deberá ser una política de Estado, suceda quien suceda en los mandatos.
Aun antes de asumir, el triunfo de Macri ya generó repercusiones positivas en aquellos países con quienes estábamos claramente distanciados.
El giro absoluto que implica el nuevo pensamiento presidencial cambió el clima internacional, y en los mercados tienen gran expectativa por las nuevas medidas que se anunciarán tras la asunción del nuevo presidente el 10 de diciembre.
El canciller español, José Manuel García Margallo, dio a Mauricio Macri, muestras de apoyo a su futura gestión por parte de mandatarios con peso específico en el concierto internacional, en una reu-nión de más de media hora.
El presidente electo había recibido otra señal de aliento del presidente francés, François Hollande, que le dirigió una carta en la que le enviaba sus mayores deseos de éxito y sus más cálidas felicitaciones por su triunfo electoral. Habría comprometido su presencia en el país para enero.
A esto hay que sumar los saludos y felicitaciones que recibió el presidente electo de parte de Barack Obama, David Cameron del Reino Unido y hasta del propio Vladimir Putin, socio dilecto del kirchnerismo. A propósito, Macri anunció que revisará y podría vetar los millonarios bilaterales en materia de energía nuclear suscriptos en noviembre por Kicillof y De Vido.
Con García Margallo, Macri habló de temas difíciles como el cepo al dólar, pero también una agenda bilateral centrada en eventuales acuerdos de cooperación económica y el impulso a la cooperación entre la Unión Europea y el Mercosur. Reconoció el funcionario español que el acuerdo por la expropiación de YPF fue muy beneficioso para su país, razón por la cual el estadio actual de las relaciones es muy bueno. Anticipó que hay ánimo de inversión de sus connacionales y que el rey emérito Juan Carlos I estará en el Congreso para su asunción.
Además de los temas económicos, ambos países mostraron sintonía en su condena a los ataques a opositores en Venezuela, uno de los caballitos de batalla que lleva Macri al Mercosur. Porque si Maduro es sancionado, le corresponde al Mercosur hacerlo, lo que no sabemos es qué postura tomarán Brasil y Uruguay ante el reclamo argentino. Macri reiteró que pedirá la expulsión de Venezuela del mercado común mediante la aplicación de la cláusula democrática del Mercosur.
Si algo bueno tiene la conformación de nuestra economía, es que está sustentada en una producción que tiene alta demanda en el mundo. Es decir que, con políticas adecuadas, todo lo que aquí se produce, se vende. Claro que hablamos de commodities, es decir que hay también una amplia oferta. La opción para comprar en Argentina viene dada por acuerdos previos, por calidad y por competitividad de su precio. En esto, la política internacional juega un enorme papel. Lo mismo para que esa producción primaria pueda recibir valor agregado: para que haya inversión nacional y extranjera en este sentido, tiene que haber seguridad jurídica, reglas claras que muestren un negocio previsible. Si actualmente ni siquiera las empresas internacionales podrían hacerse de sus remesas, es lógico que nadie quisiera recalar en Argentina con un plan de negocios.
En la región también tuvieron los primeros acercamientos con el mandatario electo: los presidentes de Chile, Michelle Bachellet; de Paraguay, Horacio Cartés, y de Uruguay, Tabaré Vázquez, felicitaron a Macri en la noche misma de su triunfo electoral.
Más allá de la recepción de autoridades extranjeras del 10, la primera reunión sería con la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Luego está prevista la presencia de Macri en la Cumbre del Mercosur, el 21 de diciembre en Asunción, Paraguay; la visita al Foro Económico de Davos, en febrero, y su posterior presencia en la Cumbre de Seguridad Regional, en Washington. Allí Macri se encontraría con Obama.
Estos viajes serán clave para que Macri le muestre a buena parte del mundo occidental lo que promete: que la Argentina está abierta a las inversiones, que ofrecemos reglas claras de mercado y que esperamos reciprocidad en la seriedad de los capitales que vengan.















