Negociaciones inflexibles tienen poca posibilidad de éxito
Como una serie donde los personajes son los mismos y las escenas se repiten hasta el infinito, el comienzo de las clases peligra; de un lado el Gobierno bonaerense y del otro los gremios docentes. El acuerdo salarial es un tironeo eterno, de resultas del cual la cuerda se tensa hasta romperse, de modo que vivimos en un deja vú perenne.
En este escenario 2018, como era esperable, los docentes bonaerenses rechazaron una nueva propuesta salarial del gobierno de María Eugenia Vidal, que mantuvo la oferta inicial de un incremento del 15 por ciento en tres tramos, pero sumó un reconocimiento anual de 6.000 pesos para todos los maestros que tengan asistencia perfecta durante este ciclo escolar, que debiera iniciarse en 10 días.
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Según Hernán Lacunza, la oferta salarial a los docentes bonaerenses es la mejor posible, pero los gremios afirman que el Gobierno bonaerense tiene los fondos para pagar mejores sueldos, tras el acuerdo que hizo la Provincia con el Gobierno nacional. Dicen que no la aceptan por insuficiente y por no incluir la cláusula gatillo.
El problema del rechazo al presentismo, un ítem que se paga en la mayoría de las actividades no es menor, porque se relaciona a la rigidez con la cual los sindicatos de maestros se sientan sobre el Estatuto Docente, del que no quieren cambiar ni una coma. Y en este marco consideran que el pago de presentismo es una medida antisindical y que obliga a los docentes a concurrir a la escuela cuando estén enfermos. No es del todo cierto porque se han contemplado en este rubro algunas excepciones, ya que se incluyen algunas modalidades de licencias que pueden ser tomadas sin afectar el presentismo.
La cuestión es que Suteba, por ejemplo, se presentará ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para denunciar a la gobernadora por pagar un plus por fuera de las negociaciones paritarias, como sucedió en los últimos meses del año pasado.
Lo que les preocupa en realidad es que un pago como el presentismo de 6.000 pesos anuales, es decir 500 más por mes, atenta en forma directa y pragmática contra las medidas de acción directa, pudiendo peligrar la obediencia a los paros. Pero además los gremios se sientan a una negociación al solo efecto de aceptar o rechazar las ofertas de la administración, cuando en realidad negociar implica consensuar a partir de concesiones de ambas partes. Por ejemplo, pedir más puntos porcentuales y al mismo tiempo introducir cambios al sistema de licencias docentes que, se sabe, es tan laxo y descontrolado que favorece la imposición de varios docentes por cargo, menguando las posibilidades económicas de la Provincia al tener que pagar a veces hasta tres o cuatro sueltos por puesto.
Lo hemos planteado en otras oportunidades y lo volvemos a hacer en esta: la propuesta es insuficiente, sobre todo si no incluye cláusula gatillo, porque es claro que la inflación como viene será mucho mayor al 15 por ciento, como lo preanuncian todas las consultoras y además los porcentajes de incrementos en estos primeros meses del año marcan que tendremos un aumento de más del 20 por ciento. Lamentablemente el Gobierno siempre utiliza a los docentes como caso testigo del porcentual que se ofrecerá en las paritarias en general, por ser una de las primeras que se realiza anualmente. Esto obliga a un desgaste importante de los gobiernos provinciales y en ese marco a la mandataria bonaerense.
El problema es que los sindicatos docentes apuntan contra la propuesta como insuficiente pero no están dispuestos a negociar ninguna reforma y es sabido, si hay dos partes sentadas a la mesa, ambas deben saber para llegar a un resultado exitoso.
Paralelamente, se coló un tema complicado en la paritaria docente, los maestros solicitaron información sobre el cierre de escuelas en las islas de San Fernando y en distintos distritos del interior de la provincia. El asunto se está ventilando en comisiones técnicas donde se trata solo este tema. Lamentablemente el Gobierno provincial no ha dado públicamente explicaciones por este tema, de modo que carecemos de herramientas que quizá son fundamentales para el análisis de la cuestión. Un estilo de comunicar que hemos criticado en muchas oportunidades, porque el hecho de que se cierren escuelas es en sí mismo un tema que promueve la crítica como sucede a estas horas en las redes sociales y los funcionarios salen a explicar las razones, que pueden ser aceptables o no, cuando el tema ya se ha incendiado en la opinión pública.
Respecto de la paritaria, el martes próximo habrá otra reunión de comisiones por tema ausentismos y ahí se definirá la próxima convocatoria a sentarse las dos partes a la mesa. ¿Habrá acuerdo? Hoy se visualiza lejana la posibilidad, mientras que el inicio de clases está a pocos días de su apertura. Porque, insistimos, si no hay posturas flexibles y buena voluntad de las partes, poca expectativa podemos tener de que las reuniones lleguen a buen puerto.











