May superó ayer la moción de censura del Parlamento

La premier británica ganó el voto de confianza en la Cámara de los Comunes. Fue por 325 contra 306 votos. Así, pese a la humillante derrota en la votación parlamentaria del martes sobre su plan para el Brexit, la primera ministra fue confirmada en su cargo.
LONDRES, (clarin.com) - La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, superó ayer la moción de censura contra su gobierno planteada en el Parlamento por el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, tras la aplastante derrota del martes en la Cámara de los Comunes, que rechazó su plan para la salida de la Unión Europea. Por 325 frente a 306 votos, May obtuvo la confianza de la mayoría de la Cámara de los Comunes, un día después de perder por un amplio margen la votación sobre el acuerdo del Brexit al que ha llegado con la Unión Europea (UE)
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El laborista Corbyn anunció una moción de censura el martes a la noche, inmediatamente después de que 432 diputados -entre ellos 118 ‘tories’- asestaran a May la mayor derrota parlamentaria que sufre un Gobierno británico desde los años 20. Otros 202 diputados votaron a favor del plan de la jefa de gobierno.
A pesar de que la premier ha logrado conservar el cargo, la incertidumbre en torno al Brexit se mantiene. El Parlamento ha rechazado el acuerdo y la Unión Europea se niega a reabrir las negociaciones con Reino Unido alegando que la versión actual es la mejor posible. Así las cosas, las opciones de May serían pedir una prórroga de los plazos que le permita sortear la fecha fatal del 29 de marzo, cuando se producirá la ruptura aunque Londres y Bruselas no hayan pactado los términos, o dar marcha atrás en el Brexit, una idea que la mandataria británica rechaza por completo.
La frontera de Irlanda
Irlanda del Norte, con apenas 1,8 millones de habitantes o el 3% de la población del Reino Unido, apenas contaba en el referéndum sobre el Brexit de junio de 2016. Tampoco parecía importar que los partidarios de seguir en la Unión Europea ganaran en esa parte del país situada en la isla irlandesa (440.000 votos en contra del Brexit por 349.000 a favor). Ni que tras la hipotética salida, ese territorio se convertiría en la única frontera física del antiguo socio con la UE dada su vecindad a la república de Irlanda (miembro de la UE desde 1973, como Reino Unido).
Pero todo se torció para los partidarios del Brexit cuando las autoridades irlandesas advirtieron que la salida del club europeo amenazaba los acuerdos de paz de 1998, que pusieron fin a décadas de violencia en Irlanda del Norte entre católicos (proclives a la unión con Irlanda) y protestantes (deseosos de continuar ligados a Londres).
Bruselas planteó la necesidad de establecer un “mecanismo de protección” (backstop en la jerga de los negociadores) para impedir la aparición de una frontera física entre las dos partes de Irlanda, por temor a que resurgiesen la división y la violencia. El Gobierno de May se resistió inicialmente a la propuesta. Pero acabó aceptándola. Un compromiso que se ha convertido en uno de los principales obstáculos para consumar el Brexit y que explica parcialmente la brutal derrota que ha sufrido la primera ministra este martes.
El mecanismo de protección establece que, mientras no se encuentre una solución mejor para la isla irlandesa, Reino Unido y la UE compartirán un territorio aduanero único, para evitar la necesidad de aranceles, cuotas o controles en los productos que circulen entre Irlanda e Irlanda del Norte. En Irlanda del Norte, además, se aplicarían algunas normas europeas, como la legislación sobre el IVA y los impuestos especiales, la relativa a mercancías o a controles veterinarios.
La propuesta es interpretada por algunos parlamentarios británicos como una artimaña para mantener a Londres sometida a las normas comunitarias e impedir que Reino Unido desarrolle después del Brexit su propia política comercial, con los acuerdos con países terceros que considere necesarios (con EE.UU. entre los objetivos prioritarios). El mecanismo también inquieta a quienes temen que sea el comienzo de una separación entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido.
La Unión Europea ha insistido una y otra vez en que no tiene ningún interés en poner en marcha el mecanismo. Y en que solo entrará en vigor si al final del período transitorio de salida (que expiraría en diciembre de 2020, con posibilidad de una prórroga de uno o dos años) no se ha logrado un acuerdo comercial que solvente la cuestión de la frontera irlandesa.














