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Matemática, a marzo

Recientemente se dieron a conocer los resultados de las Pruebas Aprender que se realizaron en el país, a finales de 2022, a los alumnos del último año del secundario, en las asignaturas de Lengua y Matemática. La preocupación es grande (o al menos debería serlo), ya que reflejan que el...

07 de julio de 2023 a las 12:00 a. m.
Matemática, a marzo

Recientemente se dieron a conocer los resultados de las Pruebas Aprender que se realizaron en el país, a finales de 2022, a los alumnos del último año del secundario, en las asignaturas de Lengua y Matemática.

La preocupación es grande (o al menos debería serlo), ya que reflejan que el desempeño académico en matemática sigue cayendo estrepitosamente y en lengua se estancó en comparación con una década atrás. 

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El promedio nacional, en el área de matemáticas, muestra que 8 de cada 10 alumnos del último año del secundario se encuentran por debajo del nivel básico, en comparación con el 64 por ciento registrado hace diez años, lo cual ya era grave. Los jóvenes del nivel socioeconómico de menores ingresos exhiben el peor rendimiento: 9 de cada 10 están en ese grupo en el que no aprenden casi nada. Están peor que hace una década, cuando la evaluación ONE 2013 reflejaba que era el 87,3 por ciento. También los jóvenes del nivel medio y alto vienen disminuyendo su aprendizaje en esta área; los de nivel socioeconómico medio, más del 83 por ciento, y los del alto, más del 57 por ciento, no alcanzan el nivel básico. Además disminuyó dramáticamente el número de los que en este grupo muestran un nivel avanzado de aprendizaje en matemática, pasando del 7,4 al 0,1 por ciento.

Esto significa que 8 de cada 10 alumnos presentan dificultades para reconocer datos y conceptos matemáticos; no pueden resolver situaciones problemáticas contextualizadas, incluso aquellas de la vida diaria. Además, enfrentan dificultades en la comunicación matemática y el trabajo con números. Apenas un pequeño porcentaje, aproximadamente dos de cada 10 alumnos, logra obtener resultados satisfactorios, y prácticamente no hay estudiantes avanzados en esta área.

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Los jóvenes que rindieron la prueba en 2022 actualmente están en una carrera en el nivel superior, trabajando o ni trabajan ni estudian. Egresaron del secundario con estos resultados alarmantes lo cual lleva a deducir que seguramente están teniendo dificultades en su vida laboral, si lograron conseguir un empleo; o académica, si continuaron con estudios superiores. En el Siglo XXI, saber matemáticas con un nivel satisfactorio es fundamental para la vida laboral, porque esta formación desarrolla pensamiento analítico, fortalece la habilidad numérica y financiera, desarrolla la habilidad investigadora, da agilidad mental y contribuye al desarrollo de la capacidad de pensamiento para poder explicar cómo funcionan las cosas; pero también estimula la curiosidad, el pensamiento creativo e innovador y la capacidad de encontrar soluciones originales.

¿Qué futuro les espera a los estudiantes –la mayoría- que no alcanzan el nivel mínimamente satisfactorio? Probablemente tendrán dificultades en la universidad si desean continuar estudiando; matemática es una materia fundamental en varias carreras, como ciencias exactas, ingeniería, bioingeniería, economía, contador, computación, arquitectura, etcétera. Es altamente probable que afronten dificultades para seguir el ritmo de las clases, lo que les obligará a buscar apoyo extra para seguir adelante.

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La falta de conocimientos y destrezas matemáticas es una barrera para afrontar carreras apasionantes, de mucha vigencia actual y alta demanda laboral, como "big data", sistemas o programación, disciplinas que necesitan esos saberes desde el inicio. Y los que buscan trabajo cada vez encontrarán más dificultades, porque es creciente el número de puestos cuyo perfil exige dominio básico de matemática. Además, la experiencia docente nos enseña que estos fracasos multiplican la inseguridad y falta de confianza en sí mismos en cada uno de los estudiantes. ¿El escaso nivel de rendimiento en matemática es un problema exclusivamente de los jóvenes? ¡Claro que no! Es del sistema educativo en general; es el sistema el que está en crisis y pega donde más duele: la formación del recurso humano que favorezca el crecimiento y desarrollo de la región y el país todo.

Las causas de esta tragedia educativa son varias. Una, muy importante, es el desfase del método de enseñanza de la matemática con la realidad de esta era. Será decisivo fortalecer la formación docente, revisar nuevamente la currícula y los materiales y recursos que se están utilizando para que resulten estimulantes. La incorporación de tecnología aplicada a la tarea educativa puede ser un recurso revitalizador, porque es un enfoque con el que los alumnos están familiarizados; un software interactivo, simulaciones y aplicaciones podrían hacer que el aprendizaje de la matemática fuese más atractivo y significativo para los estudiantes, por ejemplo. La tecnología puede ayudar a visualizar conceptos abstractos, proporcionar retroalimentación inmediata y ofrecer oportunidades de práctica adaptativa, personalizando la experiencia de aprendizaje. No existe un único método que sea efectivo para todos los estudiantes y contextos educativos. La combinación de enfoques y estrategias adaptados a las necesidades de los estudiantes y al contexto educativo específico es fundamental. Se prenden luces de alerta y es fundamental revisar y actualizar todo el sistema.

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A la luz de los resultados, la gestión privada muestra ligeramente mejores resultados en comparación con la gestión estatal, pero ambos sectores enfrentan desafíos significativos en el ámbito educativo. Además, el rendimiento de los estudiantes de menores ingresos traza una brecha educativa que se proyecta como una fractura social. En Argentina, entre el 50 y el 60 por ciento de los niños y adolescentes viven en hogares de bajos ingresos.

La tasa promedio de crecimiento anual del gasto real en educación en los últimos 10 años indica una curva positiva. Sin embargo, los resultados de las pruebas Aprender en el nivel secundario (también en el primario) plantean una serie de factores complejos que van más allá del presupuesto. Se trata de un problema esencial que es multifactorial y que requiere decisiones y liderazgo para revisar, modernizar y avanzar en la calidad de la enseñanza, la formación docente (al fin. Quienes se forman en un terciario vienen del mismo secundario deficiente y del mismo modo sus profesores), la infraestructura escolar, los recursos didácticos, el clima institucional, entre otros. El aumento del gasto en educación es un indicador relevante, pero es necesario analizar cómo se han utilizado esos recursos y si han sido asignados eficientemente para mejorar la calidad educativa. Es probable que, a pesar del aumento del gasto, otros factores críticos no hayan sido abordados adecuadamente. Además, es necesario evaluar en qué medida influyen las condiciones socioeconómicas actuales, las culturales y el acceso a oportunidades educativas que van más allá del ámbito escolar.

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La educación es el problema más importante que debe afrontar el Estado argentino y exige la voluntad de dialogar y escuchar a los educadores. Y, de una vez por todas, profesionalizar a la docencia como un servicio esencial para la Nación y la sociedad. La educación es el pilar del desarrollo del país y la región. Es responsabilidad de todos trabajar juntos para garantizar una educación de calidad que brinde oportunidades a las generaciones que vienen.

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