Malvinas, un camino largo y sinuoso en el que hay que ir paso por paso
Se reanudan los vuelos a Malvinas, lo que si bien representa una buena noticia para la Argentina, no implica necesariamente un avance en las negociaciones de soberanía, un asunto muy espinoso y que es muy caro al corazón de todos nosotros.
Y decimos esto porque ante la vigencia de la puja política entre Buenos Aires y Londres en la ampliación de los vuelos de las islas al continente que se acordó en Gran Bretaña no se podrá volar por la empresa Aerolíneas Argentinas sino por una compañía aérea de otro país que podría ser de Chile o Brasil. Así quedó negociado en la reunión reservada que mantuvieron los vicecancilleres Alan Duncan, del Reino Unido, y Pedro Villagra Delgado, de la Argentina, que en el caso inglés incluyó a dos legisladores de las islas. En medio de una amplia lista de acuerdos destinados a relanzar las relaciones bilaterales entre la Argentina y Gran Bretaña se acordó ampliar la frecuencia aérea a las Malvinas, aunque esos nuevos vuelos a Puerto Argentino solo se harán por compañías registradas de Brasil o Chile, de las que dependerá el proceso de ofertas que hagan compañías de ambos países. Pero en ningún caso se aceptará que operen empresas de capitales argentinos y tampoco británicos de acuerdo con lo que surge del arreglo.
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En nuestro caso el impedimento legal y político es que si la Argentina quiere volar sobre su propio territorio, como es el caso de las Malvinas, no necesita intervención de un tercer país. A la vez, por el código aeronáutico internacional están prohibidos los vuelos de cabotaje dentro de un propio país concedidos a una empresa extranjera. Pero la idea de que sea una empresa de bandera argentina la que opere en la ruta a Puerto Argentino no lo permitirán ni Londres ni los isleños, que consideran a las Malvinas como parte de su territorio y no del nuestro. Se necesitará entonces un convenio especial con un tercer país en este caso. Lo concreto es que quedó en claro para ambas cancillerías que no será Aerolíneas Argentinas ni una empresa británica la que se ponga al frente de esta ruta.
Los consejeros de las islas Malvinas Mike Summers y Phyl Rendell, que estuvieron presentes en la delegación británica durante los dos días de negociaciones de los vicecancilleres Duncan y Villagra Delgado, dejaron bien en claro que Aerolíneas Argentinas no podrá operar en la ruta a las Malvinas. Sea cual fuese la empresa de capital de un tercer país que opere a las islas será seguramente en vuelos con escalas, por ejemplo San Pablo, Buenos Aires, Río Gallegos, Malvinas o bien Santiago de Chile, Mendoza, Buenos Aires, Malvinas. Esto se debe a que no serán vuelos claramente rentables para las compañías.
El acuerdo firmado entre Argentina y Gran Bretaña sobre Malvinas, que concretó un paso en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los países, tuvo poca repercusión en la prensa isleña. Para la Argentina, en cambio, hay un punto que es muy importante y que va mucho más allá de los vuelos y es que en las negociaciones el vicecanciller británico, Alan Duncan, y su par argentino, Pedro Villagra Delgado, avanzaron también en la identificación de los soldados argentinos sepultados en el cementerio de Darwin. Esto hace a ir lentamente cerrando la herida que nos dejó aquella guerra austral, pudiendo dar nombre y rostro a nuestros muertos queridos, enterrados allí, tan lejos.
Además, las cancillerías celebraron la firma de convenios bilaterales, para trabajar en los próximos años, en materia de comercio, inversión, ciencia y turismo, pero estos asuntos, como se sabe, dependen de las relaciones políticas como se vayan desarrollando. Porque una de las problemáticas más serias que tenemos hoy respecto de Malvinas, no es sólo la resistencia de Londres a devolver territorio que es nuestro sino de los propios isleños, que no sólo son en su mayoría de origen británico, sino que miran a nuestro país como una nación de economía inestable. Y esto no genera obviamente una seducción como para que podamos contar con el apoyo de los habitantes de Malvinas.
Por lo demás la Argentina, paso a paso, debe seguir con su reclamo, las negociaciones y los reclamos en los foros internacionales para recuperar un territorio que es nuestro por geografía, historia y derecho. Londres mantiene más de un enclave colonial en el mundo, como país imperialista que ha sido por siglos y uno de ellos está en las Islas Malvinas. Y dependerá de nuestro desarrollo como nación y de nuestras relaciones con el mundo que los avances sean más o menos significativos en materia de soberanía, un sueño que tenemos y que no vamos a resignar.












