Publicidad
Pergamino
La Opinión Online
LO SportsLO Campo
FúnebresLO365
Tendencias

Los sucesivos fracasos de los programas económicos

Un rápido repaso por la historia económica argentina desde el siglo pasado hasta el presente permite comprobar que, en realidad, los períodos con inflación no fueron una excepción, sino la regla. Del mismo modo, revela que la falta de medidas contundentes para detener la inercia inflacionaria fue lo que llevó...

13 de mayo de 2022 a las 12:00 a. m.
Los sucesivos  fracasos de los programas económicos

Un rápido repaso por la historia económica argentina desde el siglo pasado hasta el presente permite comprobar que, en realidad, los períodos con inflación no fueron una excepción, sino la regla. Del mismo modo, revela que la falta de medidas contundentes para detener la inercia inflacionaria fue lo que llevó al fracaso de los más variados programas ensayados tanto por economistas ortodoxos como heterodoxos.

"La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario, en el sentido de que es y solo puede ser producida por un aumento más rápido de la cantidad de dinero que de la producción". Así lo aseguró Milton Friedman en su libro "Una historia monetaria de los Estados Unidos, 1867-1960" escrito en 1963. La frase es repetida como un mantra por economistas vernáculos que rinden culto a quien es considerado la piedra angular del pensamiento económico liberal moderno. Esa definición fue la que llegó a oídos de Mauricio Macri cuando era candidato a presidente, y por eso durante el debate por la presidencia que se realizó en octubre de 2015, previo a la segunda vuelta en la que enfrentó a Daniel Scioli, afirmó sin dudar que "teniendo un gobierno que va a fijar reglas de juego claras, va a bajar la inflación a un dígito". Ya instalado en la Casa Rosada, cumplió con lo que recomiendan todos los manuales ortodoxos de economía y en 2018 redujo la emisión a cero, además de bajar el gasto público en casi un 25%, medido en dólares. Pero su plan antiinflacionario no funcionó: la inflación se disparó al 47,6%. Pero no fue el único que se equivocó. Ya en 1983 el economista Marcelo Diamand decía que las políticas económicas del país siempre mostraron una oscilación pendular entre dos corrientes antagónicas: la corriente expansionista o popular y la ortodoxia o el liberalismo económico. En los últimos años se ensayaron medidas de una y otra escuela sin lograr que el índice de inflación se mantuviera en un solo dígito.

Publicidad

Para algunos, que intentan ser lo más objetivos posible en el análisis, el estrepitoso fracaso de los programas económicos tanto ortodoxos como heterodoxos se debió, fundamentalmente, a que no atacaron a tiempo la inercia inflacionaria (que es la que experimenta hoy, una vez más, la economía nacional). ¿Qué es la inercia inflacionaria? Es la situación que se genera por el comportamiento de actores económicos que, ante la incertidumbre que genera la suba constante de precios, proyectan la inflación del pasado hacia el corto y mediano plazo. Es, si se quiere, un intento por aferrarse a cierta previsibilidad en un escenario de gran inestabilidad. Eso es lo que ha pasado una y otra vez en la Argentina, desde el siglo pasado hasta el presente, con ciclos que demuestran, como se dijo, que por estas latitudes la inflación es la regla y la estabilidad de precios es la excepción.

Según un informe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, en los últimos 100 años la tasa de inflación promedio del país fue del 105% anual. La suba sostenida de precios afectó tanto a gobiernos de facto como a mandatarios elegidos por la voluntad popular. Por eso no resulta exagerado afirmar que controlar la inflación ha sido y sigue siendo uno de los mayores desafíos de la historia económica del país.

Publicidad

El actual titular del Ministerio de Economía, Martín Guzmán, reconoció que la inflación es un problema que distorsiona todo el funcionamiento de la economía y afecta más a los que están más abajo de la escala de ingresos. Bajarla, dijo, es un proceso que el gobierno conduce, pero que conlleva una responsabilidad colectiva. Y no basta con las buenas intenciones, se podría agregar. La lista de ministros que, más allá de los pergaminos académicos que los acompañaron en su gestión, perdieron la pulseada frente a la inflación es larga. En 1989 el viceministro de Economía de Raúl Alfonsín, Adolfo Canitrot, anticipándose a la tormenta que se avecinaba, dijo que "para bajar la inflación soy monetarista, estructuralista y todo lo que sea necesario". Poco después vino lo peor: la economía entró en una espiral inflacionaria que llegó al 3079%.

El actual escenario no es muy alentador. Por estos días, la inflación es la principal preocupación de los argentinos. Urge poner en marcha un plan que controle la suba de precios, aunque para ello es necesario lograr antes un amplio consenso político que sirva de base para resolver los problemas estructurales de la economía.

WhatsAppXFacebook

Comentarios

🔓

Desbloqueá los comentarios

Hacete socio LO365 y sumate a la conversación.

Cargando comentarios...