Los conflictos propios de no saber comunicar
En medio de un clima enrarecido entre la Municipalidad y diversos sectores culturales de nuestra ciudad, que se nuclearon en lo que se dio en llamar Frente Cultural Pergamino, se desarrolla un conflicto que tiene bordes difusos.
Lo que estaba anunciado, y que podría haber supuesto una ordenada transición, se produjo estrepitosamente: la salida del subsecretario Raúl Notta y el no muy claro inicio de la nueva gestión en el área.
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Decíamos que era sabida la fecha de caducidad de Notta al frente de Cultura porque su continuidad tras la asunción de Martínez se debía pura y exclusivamente a una cuestión administrativa, inherente a futura jubilación. Es decir, Notta no sería parte de la nueva administración. Hasta que se efectivizara la salida, había tiempo más que suficiente, como no lo tuvieron otras oficinas, para coordinar con los efectores culturales de la planta municipal y los que se despliegan en la sociedad, las políticas de transición, que siempre son necesarias cuando se viene de situaciones que se sostuvieron por bastante tiempo.
Se cumplieron los plazos previstos, se efectivizó la salida de Raúl Notta y al no haber definido aún un nuevo titular, según palabras del propio jefe comunal, hay una mora en la continuidad del trabajo innecesaria, por todo lo antes dicho. Pero además de mora, ha habido en torno a esta cuestión un gran silencio oficial, lo que no tardó en generar rumores- que según Javier Martínez son maliciosos-, por ejemplo, sobre una degradación de la Subsecretaría a Dirección de Cultura. Esto, entre otras cuestiones, encendió la mecha y activó la movilización de los directos implicados.
Los sectores artísticos de teatro, música, plástica, danza y artesanías se reunieron en una asamblea abierta, tras lo cual hicieron un documento como primera medida, el mismo sábado pasado a la tarde, para resistir la supuesta decisión e incluso afirmaron que el decreto estuvo a punto de firmarse y luego se habría dejado de lado la idea. El jefe comunal salió por distintos medios, esa misma noche, afirmando que no se ha pensado en bajar el área de categoría, de modo que no sabía cómo circulaba esa versión. De todos modos, la especie fue la gota que rebasó el vaso porque el malestar en el ambiente viene a cuento de otras cuestiones además de este tema específico.
El reemplazo de Notta es otro de los asuntos. Aún no está confirmado esto quiere decir que no ha sido nombrado- quién será la persona que estará a cargo del área. Parece mentira, a cuatro meses de saberse que el cargo quedaría vacante. Esta situación llevó a pensar que Notta seguiría al mando (incluso él mismo) y también tiene en ascuas a quien estuvo en el área, trabajando sin un cargo específico todo este tiempo, sin nombramiento y aun continúa así: Doralisa Inés de la Sota. No se firmó su designación pero en la práctica cumple la función. Esta irregularidad, este interregno, este interinato -porque no sabemos realmente qué es- también puso en alerta a la comunidad artística y, suponemos, debe ser inquietante para la propia De la Sota y demás funcionarios de Cultura.
Habiendo sido parte desde diciembre de la gestión, con un rol de coordinación y mucho más por la alta posibilidad de que quede efectivamente a cargo de la Subsecretaría, sorprende y molesta en el ámbito cultural que no haya citado a los diferentes grupos artísticos para intercambiar ideas, conocerse y saber qué lineamientos tendrá la administración Martínez y qué labores se pueden hacer de conjunto. Esta cuestión es elemental, más cuando se trata de personas que no son genuina de la cultura local, lo que de por sí genera resistencias. Además se presentará, en estos días, a un cineasta pergaminense que vive en la Ciudad de Buenos Aires, Leonardo Hussen, como una suerte de gestionador o asesor.
Una vez más estamos frente a un serio problema de comunicación, tanto lo hemos visto a nivel nacional como ahora lo observamos en Pergamino. Porque a esta situación de encono se llega por la sencilla razón de que no se han brindado a la sociedad datos fehacientes al respecto. Si no hay reemplazante, no hay y estamos en ello, sería una buena respuesta para dar en lugar de silencio y de dejar correr nombres aquí y allá. Si nunca se pensó en volver a Cultura al rango de Dirección, ante el primer rumor o cuestionamiento, salir públicamente a decir que no (o sí, si era el caso). No retacear información a los medios y a la gente es lo primero para evitar rumores que después son vistos como maliciosos. Y si lo fueran, porque alguien con intereses creados quiere provocar daño y los echa a correr, pues salir a la palestra a cortar por lo sano con las versiones, es la manera. Nunca el silencio.
Volviendo al tema de la cultura, en los hechos la que podría haber sido la transición más prolija terminó siendo pésima, dado que estamos casi en mayo y el área no ha mostrado ni funcionarios ni proyectos. A esto se suma que la administración Pacini le asignó menores recursos en su último presupuesto. Además de un problema claro de comunicación, parece que ha habido cierta actitud dubitativa y dilatoria a la hora de reorganizar la nueva gestión, quizá porque al mantener al antiguo funcionario un par de meses más, no se le dio a la dependencia el empuje que se debiera haber dado desde el comienzo de la nueva administración. Incluso no pasó desapercibido para los artistas que en el discurso con que el intendente inauguró las sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, el área de Cultura no fue destacado e incluido, lo que llamó la atención y creó el efecto de que no se le daría importancia a la labor en esta nueva gestión.
Es de tener en cuenta que de lo que se trata el área de Cultura estatal es de administrar planes y programas artísticos, crear otros y fomentar lo que se realiza a nivel privado que es la mayoría de lo que se presenta al público. De modo que no necesariamente debe ser un artista quien esté a cargo, sino un efector de la cultura, un organizador. Y para realizar esta labor obviamente se debe conocer a los sectores de nuestra ciudad que desde hace muchos años vienen trabajando en el sector privado, sea un grupo de teatro, un grupo de plásticos o la Casa de la Cultura. Todos merecen atención y de hecho muchos han trabajado con el municipio.
Sin embargo la falta de información y las noticias cruzadas han generado un problema quizá donde no hubiese existido. Hoy martes se trata en el Concejo Deliberante una nota y el viernes tiene una audiencia con el intendente, este Frente Cultural que se ha creado y lo más probable es que en esa comunicación directa el conflicto suscitado concluya bien.
Pero la Municipalidad debe estar atenta a la comunicación como fenómeno social, tanto lo que se dice como lo que no se transmite o se transmite mal, porque puede ser el inicio de un problema innecesario, ya que lo que deben comprender es que la noticia que da el oficialismo es analizada y sopesada por los vecinos de distintos sectores, en este caso de la cultura, y si el mensaje es confuso pueden desarrollarse roces que, de otro modo, quizá no hubiesen existido.
Este tema comunicacional también se ve en el nivel nacional y lo bueno es que reconocen que allí hay una falencia. Quizás todo lo positivo que implica tener funcionarion que no provienen de la política, tenga como negativo que no saben construir un mensaje con llegada social. Incluso es notorio que, por falta de timing, especialmente a nivel nacional pero también en lo local, no se ha sabido sacar rédito político de muy buenas noticias y no han podido amortiguar las malas que se han visto obligados a dar.
La chance de revertir los ánimos es el viernes, en la charla mano a mano entre el intendente y los sectores culturales. Seguramente las cosas se encaminarán porque hablando se entiende la gente, dicen. Lo que resulta claro es que si la Comuna manejara bien la comunicación, este problema posiblemente no hubiera existido.















