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Los argentinos nos merecemos dirigentes que compartan el esfuerzo que se nos pide

08 de junio de 2017 a las 12:00 a. m.

En un momento de crisis, claramente, en el cual el hombre de a pie se ajusta, ya sea porque no queda otra o porque es lo que se plantea desde “arriba” como necesaria paga de la “fiesta kirchnerista”, escacean los ejemplos en nuestra dirigencia de austeridad republicana. Como es lógico, el concepto de salario no se asimila fácilmente al de dieta, aunque en definitiva son lo mismo: una retribución por una labor. La dieta es una compensación que reciben los legisladores por su tarea, ya que se supone que durante los años de mandato dejan su profesión u oficio para dedicarse a legislar.

No se trata de cuestionar cuánto gana un diputado, un senador, un miembro del Ejecutivo o un juez, cuyas retribuciones están muy por encima del promedio, lo mismo que el nivel de responsabilidad que asumen por lo que es natural que cobren salarios altos acordes a la función. El problema aparece cuando se violan principios como la oportunidad, la conveniencia y la coherencia, y terminan por irritar al ciudadano común.

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La noticia con que desayunamos ayer fue que el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, otorgó un aumento extraordinario a los integrantes del cuerpo que habían solicitado algunos de los jefes de los principales bloques la semana pasada. Monzó dispuso la duplicación de los “gastos de representación” y de los montos que perciben los diputados por el canje de los pasajes que no usan. El primer ítem, que cobran todos los diputados de manera automática, pasa de 10.000 a 20.000 pesos, mientras que el segundo se incrementa de 19.300 a 40.000 pesos pero solo se percibe de acuerdo con los pasajes que se devuelven. Sucede que muchos legisladores devuelven todos los pasajes liberados que reciben para cumplir con sus tareas en la Capital, porque utilizan otros medios para llegar, y generalmente solo quienes viven en provincias alejadas utilizan los tramos de avión. En la práctica son aumentos de dieta encubiertos como es sencillo de advertir. 

Este incremento del que hablamos es el mismo que en Diputados y en Senado habían dado en septiembre pasado y que la Cámara baja suspendió en noviembre, ante las quejas que generó en todos los ámbitos. En ese momento, los senadores no reaccionaron con rapidez a los planteos y optaron por una estrategia que, generalmente funciona para muchos temas de nuestra política: resolvieron esperar que baje la espuma del conflicto sin tomar una determinación expresa y finalmente se quedaron con el incremento. Al fin, cuando se dejó de hablar del tema en la calle y en los medios, los senadores se salieron con la suya. En consecuencia, apareció el reclamo en la otra Cámara por lo que el último pedido de los jefes de bloque en Diputados, en este caso, apuntó a equiparar los sueldos de las dos cámaras.

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La carta llevó las firmas de los jefes de las bancadas de PRO, Nicolás Massot; de la UCR, Mario Negri; de la Coalición Cívica, Fernando Sánchez; del Frente para la Victoria, Héctor Recalde; del Peronismo para la Victoria, Leonardo Grosso, y de Juntos por Argentina, Franco Caviglia. El Frente Renovador no firmó y cuestionó la decisión con un video en redes sociales; según Sergio Massa su bancada no va a percibir los aumentos. Así, el sueldo bruto de los diputados pasó de 127.616 a  137.616 pesos. De ese total, 117.616 corresponden a la dieta y 20.000 a gastos de representación. Y si faltara alguna desprolijidad más en este asunto, el porcentaje de incremento está por encima de la paritaria de los trabajadores legislativos, parámetro que se usa para actualizar de manera automática la dieta. Evidentemente les pareció poco el aumento a los empleados legislativos a quienes van enganchados y se aumentaron un poco más. Falta de coherencia que le dicen o “deschave” indirecto de una realidad que no se dice con palabras.

Para evitar polémicas en el futuro, Monzó dispuso que a partir de ahora los gastos de representación se actualicen de acuerdo con la inflación del Indec, en tanto que los pasajes permanecerán atados a la cotización del viaje a Córdoba, como media del país.

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En la política, como en todo orden de la vida, hay una máxima que dice que “no solo hay que ser sino parecer”. No solo hay que ser honesto sino parecer honesto; no solo hay que ser comprometido sino parecer comprometido. En sí, la imagen, gestos y acciones deben coincidir con lo que se es. De lo contrario, hay incoherencia. Si digo con las palabras que soy honesto, mis actos deben verse de igual modo. Y si digo, en este caso, que soy un funcionario comprometido con la realidad social y con lo que se predica como “mal necesario” respecto de ajustar lo más posible para achicar el déficit, no recalentar el consumo y demás planteos para sacar al país adelante, es un bofetada ver que se actúa en contrario.  Nuestros legisladores no parecen claramente comprometidos ni con el momento duro que estamos viviendo ni con el pedido de esfuerzo que reclama el presidente Macri. Más chocante es aun cuando consideramos que estamos hablando de un gasto público, el mismo que por otros lados muchísimos más sensibles, se recorta, tal el caso de las prestaciones de Pami. Sabemos que no es la misma “caja”, que no se saca de la obra social de los jubilados para pagar las dietas, pero en la política y todo lo público, el lenguaje que prima es el gestual. Y como gesto, más allá del impacto numérico (porque gracias a Dios tenemos solo 257 diputados), es no menos que decepcionante. No se puede seguir pidiendo sacrificios sin ofrecer ninguno desde el lugar de privilegio que de por sí implica ser legislador nacional. 

Al fin, la política a diputados y senadores nacionales les ofrece situaciones absolutamente privilegiadas tanto durante la gestión (viáticos, movilidad, empleados y asesores) como luego cuando se jubilan con enormes montos. Todo, en un país donde a los jubilados les pagamos seis mil pesos y las paritarias pretendemos que cierren en un 20 por ciento. La ecuación no cierra y la medida irrita, porque se torna incomprensible. ¿Era el momento de este dietazo? Antes los senadores dijeron que necesitaban el aumento, que ahora se dan los diputados, porque no les alcanzaba para vivir. A veces hablar menos es más, porque dar semejante explicación cuando ganan 120 mil pesos al mes, si no fuese trágico sería cómico. La verdad es que ellos, como los funcionarios del Ejecutivo deberían ofrecer una austeridad republicana, la misma a la que obligan a todos los ciudadanos. Mauricio Macri pidió a su gabinete que hagan un ahorro a partir de ahora, lo que no vienen haciendo, como es claro, dado lo imperioso del pedido. 

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Los argentinos nos merecemos dirigentes que compartan el esfuerzo que se nos pide, porque la verdad es que desde un despacho con el mozo que le trae café y el chofer que lo espera en un auto oficial en la puerta, es probable que se termine por no comprender la realidad y solo miren su propio ombligo. 

 

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