Espectáculos
CulturaLlega Calígula, el musical, la emblemática tragedia de Pepe Cibrián Campoy, con una versión renovada
Una mirada crítica y vigente sobre los dilemas del poder, la locura y la condición humana. La presentación en Pergamino es este jueves en la Casa de la Cultura.

Cuarenta años después de su emblemático estreno en plena Dictadura, Calígula, la tragedia escrita por Pepe Cibrián Campoy con música original de Martín Bianchedi, regresa a los escenarios con una propuesta renovada que, sin traicionar su esencia original, lanza una mirada crítica y vigente sobre los dilemas del poder, la locura y la condición humana.
La obra, inspirada en la figura del controvertido emperador romano, es mucho más que una revisión histórica: se trata de un viaje teatral que explora los excesos del autoritarismo, el delirio del ego desbordado y la fragilidad de quien detenta un poder sin límites. En esta nueva puesta, el drama, la sátira y la poesía se entrelazan en una puesta en escena potente y provocadora, que interpela al espectador desde lo emocional y lo político.
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El re-estreno está programado para este jueves 10 de julio a las 21:00, en el escenario de la Casa de la Cultura de Pergamino, ubicada en General Paz 600. Se trata de una cita imperdible para los amantes del teatro comprometido y transformador.
Matías Asenjo, protagonista de Calígula, el musical
En el papel protagónico se destaca Matías Asenjo, quien encarna a Calígula con una profundidad interpretativa que ha sido ampliamente reconocida tanto por la crítica especializada como por el público. Su construcción del personaje logra transmitir con intensidad la complejidad psicológica de un emperador tan temido como incomprendido. Asenjo da vida a un Calígula que oscila entre la crueldad y la ternura, entre el niño herido por la pérdida y el tirano sediento de control absoluto. Su trabajo actoral consigue reflejar con nitidez esa tensión permanente entre lo humano y lo monstruoso.
Con una dirección escénica precisa y un diseño visual que potencia la atmósfera onírica y perturbadora del relato, esta versión de Calígula se propone como un espejo incómodo pero necesario de nuestro tiempo. Una tragedia que, al mirar hacia el pasado, ilumina con crudeza muchos de los fantasmas del presente.








