Las vueltas de Cristina complican al PJ y alivian al macrismo
En su cuarta visita a Buenos Aires desde su retiro en el sur, Cristina Kirchner aprovechó para levantar el perfil frente a sus más férreos seguidores. La exmandataria parece haber entendido que la ausencia política a la que ingresó produce un efecto de mayor debilitamiento de su figura, mientras el...

E n su cuarta visita a Buenos Aires desde su retiro en el sur, Cristina Kirchner aprovechó para levantar el perfil frente a sus más férreos seguidores.
La exmandataria parece haber entendido que la ausencia política a la que ingresó produce un efecto de mayor debilitamiento de su figura, mientras el frente judicial cada vez se le complica más. Cada vez que reaparece en la escena pública, se encienden los sensores de medición de imagen, de propios y extraños, evaluando la incidencia en la opinión pública. Dicho de otra manera, cada vez que Cristina vuelve a Buenos Aires, como centro de la escena política, reaparecen las especulaciones sobre si es bueno o es malo que levante el perfil, para tales o para culales.
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En esta oportunidad visitó el Instituto Patria para cerrar un acto de homenaje a Hugo Chávez a 62 años de su nacimiento. Fuera de la excusa formal, el momento implicó un reencuentro con su militancia, en un viraje de la estrategia de la exmandataria que ahora parece querer mantener vivo su sector particular. Dicen voceros oficiosos que a partir de ahora vendrá seguido a Buenos Aires y mantendrá su presencia política, tras un primer semestre en el que había tomado distancia de la actividad. Quizá el agravamiento de las causas judiciales que le tramitan (dólar futuro donde está procesada y Hotesur o Los Sauces) sean los responsables del cambio de actitud de la expresidenta buscando mantener su núcleo duro en actividad, porque no es casual tampoco que es la primera visita a Buenos Aires que no se produce por una citación judicial como las anteriores sino por una razón más política. Aun cuando se enfrentará a Margarita Stolbizer, a quien Cristina le inició una acción civil por daños y perjuicios y daño moral. Fue en respuesta a la denuncia que hizo la diputada del GEN contra la expresidenta por supuestos movimientos extraños con fondos no declarados. Al tiempo que afirma estar padeciendo una persecución judicial, la expresidenta baja línea a sus adherentes en este sentido.
Lo que resulta claro es que la nueva actitud de Cristina es un intento de frenar la diáspora que atraviesa el kirchnerismo, que semana a semana sufre una sangría de dirigentes, legisladores e intendentes.
No es menor en este análisis, el acto que cerró en el Instituto Patria, por el cumpleaños del malogrado Hugo Chávez, en momentos en que Venezuela se desangra en una problemática social y económica no exenta de violencia. En el acto también hablaron Agustín Rossi, presidente del bloque del Frente para la Victoria en el Parlasur; el embajador de Venezuela en la Argentina, Carlos Martínez Mendoza; Stella Calloni, periodista de Jornada, de México, y Luis Bruschtein, periodista de Página 12.
El recordatorio de Chavez implica un sostenimiento de la línea ideológica del kichnerismo y una vuelta más de tuerca a la grieta que los separa del macrismo, toda vez que el presidente ha establecido muy buenas relaciones con Henrique Capriles, el más firme opositor a Nicolás Maduro en Venezuela.
De algún modo, esta grieta conviene a los dos sectores: al kirchnerismo porque mantiene viva la llama en sus seguidores, bajo el relato histórico por el cual los cooptó. Y al macrismo porque actos como el que protagonizó Cristina en el Instituto Patria, en este caso para homenajear a una figura tan reactiva como Chávez en momentos en que su continuador está llevando a Venezuela hacia el abismo, reafirma en los independientes que no son PRO, su posición claramente anti K. Les hace ratificar el voto en las pasadas elecciones -a pesar de los disgustos que les propicie Macri con sus medidas-, por simple contraposición a lo que podría haber sido el destino de Argentina en manos del eje chavismo-kirchnerismo. De este modo el efecto espejo conviene a los dos sectores, ya que cada sector mantiene a sus seguidores, aun cuando el kirchnerismo ha perdido a sectores importantes de la sociedad, sin los cuales es imposible pensar en un triunfo.
En la Casa Rosada seguramente han festejado que el regreso de Cristina haya sido para un acto en recordatorio a Chávez, porque si algo tienen claro es que terminan ganando por contraste, aun en momentos en que atravesamos una crisis económica. Porque la insistencia del kirchnerismo en aquellos aspectos que irritaban al ciudadano común como esta devoción por el chavismo, no hace más que acercar los independientes al oficialismo.
En cercanías de Cristina afirman que volvió para quedarse, una actitud impensable hace un par de meses cuando se había retirado al sur y le anunciaba a los dirigentes k que no pensaba en un retorno político a corto plazo al menos. Por eso no es descabellado pensar, como afirmamos, que este retorno tenga que ver con el avance de las causas judiciales que la tienen como protagonista y todo el destape de la corrupción de la anterior gestión que se vienen ventilando desde que dejó el Gobierno. En su estrategia de victimización política no puede faltar un sector de adherentes y seguidores que justifiquen la supuesta persecución de la que dice ser protagonista.
Lo que es una buena noticia para el macrismo, al que le conviene marcar diferencias con el kirchnerismo, es una mala noticia para el peronismo. Este regreso de la expresidenta reaviva aguas de internas en momentos en que muchos dirigentes justicialistas están tratando de diferenciarse del pasado y emprender un nuevo esquema peronista, alejado de cualquier expresión K. La presencia de Cristina en el escenario político complica claramente la estrategia de un regreso del peronismo tradicional y unido al menos en una primera etapa.
Su vuelta implica que puede haber enfrentamientos a la hora de las legislativas entre el Instituto Patria y el Partido Justicialista si se pretende una unidad del peronismo. Hay sectores del peronismo que pretenden borrar toda expresión k del movimiento justicialista en el menor tiempo posible para poder reciclarse velozmente y este regreso del cristinismo aleja sus planes inmediatos.
También en ese plano conviene al macrismo que esta suerte de grieta interna se siga profundizando entre los K y el PJ y quizá hasta lograr que haya dos expresiones en boletas distintas en las legislativas del año que viene.













