Las universidades frente a las demandas laborales
El Ministerio de Educación de la Nación advirtió que se trabaja con las universidades nacionales de todo el país para equilibrar las necesidades reales de ocupación laboral con la formación profesional. Una temática que quienes siguen esta página recordarán que hemos tratado como preocupación, presente y futura, al ver que el grueso de lo que sale de las casas de altos estudios son graduados de carreras tradicionales que, sabe Dios cuánto tiempo más serán demandadas por el mercado, si ya al día de hoy hay puestos que no se pueden cubrir porque no hay estudios que preparen a nuestros jóvenes para ello. Lo hemos planteado por las dos dimensiones que tiene el problema: una que es atender las necesidades de empleo reales en un mundo tan cambiante y que está en plena transformación, de lo contrario los fondos que se vuelcan a las universidades termina teniendo un regular a mal destino. La otra dimensión tiene que ver con la realización personal, porque seguir fomentando la mentalidad al respecto de las carreras tradicionales, plagadas de profesionales y con nichos laborales cada vez más acotados. Y no podemos decir que un joven que hace por años el esfuerzo de concluir una carrera pueda sentirse realizado si termina manejando un taxi, no porque sea malo hacerlo sino porque se preparó para otra cosa, pero no hay más espacio para la profesión que eligió.
No se tratará de la redefinición de lo que ya existe, pero con este diagnóstico se podrá evaluar la creación de nuevas carreras orientadas a las necesidades regionales, explicó la secretaria de Políticas Universitarias, Danya Tavela (antes vicerrectora de la Unnoba), al presentar el informe Areas de Vacancia, Vinculación, Pertinencia y Planificación del Sistema Universitario.
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Este relevamiento efectuado con información de las mismas universidades, de los Ministerios de Educación y de Producción provinciales y del Indec fue dividido en siete regiones para su mejor comprensión. Y lo que evidenció es que no hay ninguna región que tenga equilibrio entre las necesidades productivas y la formación educativa y de allí es que habrá recomendaciones a las universidades públicas para desarrollar ofertas adecuadas para atender las necesidades de empleo de cada zona.
Por si la advertencia de que no van a conseguir trabajo al egresar resultara insuficientes, el Ministerio anunció que planteará incentivos para quienes se sumen a los cambios, sobre todo para los estudiantes, con sistemas de becas para que puedan quedarse en la universidad de su región y estudiar una carrera que, al fin, le sirva para desarrollarse en su vida adulta y que, al mismo tiempo, cubra las demandas del mercado laboral. Además el relevamiento permitirá que no se autoricen carreras idénticas a menos de 15 kilómetros entre cada oferta educativa. Y se quedaron cortos, porque en todo caso facilitar el traslado de los interesados a un radio de hasta 100 kilómetros sería un uso de recursos más eficientes que montar una unidad académica completa, con sus docentes, bedeles, administrativos, maestranza y autoridades. Plantar una universidad a corta distancia de la otra, más que ampliar las posibilidades de acceso a la educación superior es dilapidar fondos del Estado, como sucedió con buena parte de las denominadas Universidades del Bicentenario, ubicadas muchas de ellas en partidos lindantes separados por una avenida, creadas desde 2010 hasta hace un par de años, y que hoy atraviesan problemas de calidad profesional y docente.
Tenemos un muy interesante presupuesto universitario este año, calculado en 103.000 millones de pesos en el presupuesto nacional y 10.000 millones de pesos en becas Progresar; no estamos hablando de monedas sino de fondos públicos varias veces millonarios destinados a la educación superior, mayoritariamente gratuita.
Tenemos que hacer un sistema universitario real, tenemos áreas de vacancias enormes y seguimos produciendo profesionales que no se necesitan, dijo el ministro Alejandro Fino-cchiaro, algo no muy diferente a lo que repetía el doctor René Favaloro hace más de 20 años respecto de los ingresos a Medicina. Esta vez el funcionario se referenció en que a pesar del amplio frente marítimo argentino -que junto con el litoral fluvial son más de 5.000 kilómetros de extensión- no hay carreras de producción marítima, ni de litoral marítimo. También recordó que no solo faltan ingenieros sino que -señaló- en Santiago del Estero faltan médicos y enfermeros. Y podríamos seguir poniendo ejemplos a lo largo y a lo ancho del país.
En este relevamiento ingresará, como el resto, nuestra Universidad Nacional del Noroeste -Unnoba- buscando el mismo objetivo: hacer a la coincidencia entre la oferta universitaria y la salida laboral de la región. En este caso, por la cercanía en el tiempo de su fundación, aún tenemos presente que se planteó que la pertinencia regional de las carreras sería una característica de la casa. Por eso, desde el principio se incorporaron propuestas como Diseño de Indumentaria o Ingeniería Agronómica y sus afines entre otras, atendiendo a que somos una cuenca de la confección y de las actividades del agro. Pero a poco de andar también aparecieron abogacía y contador, carreras tradicionales, a fin de solventar la matrícula. Es en este punto donde los cambios que se plantean en las universidades son siempre a medias, como sucede en este caso que planteamos.
Lo importante en el caso de la Unnoba es que tiene un importante presupuesto, atendiendo a que su matrícula aún dista mucho de estar completa, lo que permite que la casa crezca en infraestructura. En función de ello y de la realidad alarmante que muestran los relevamientos respecto de la importancia de acordar lo que se estudia con la oferta laboral, hay que poner especial cuidado y controlar quien corresponda las inversiones que se realizan, en función de que respondan a una estrategia a mediano y largo plazo y no a la oportunidad del momento. Nuestra universidad ha comprado campos y en estos días los remanentes de la industria láctea juninense Argenlac, suponemos que con fines de estudio y prácticas para las carreras agrarias y alimentarias. ¿Están estas inversiones de dineros públicos enmarcadas en una estrategia acorde a lo que plantea el Ministerio a partir de la realidad que se observa? Sería interesante conocer cuál es rol presente y el plan futuro de estas adquisiciones para que no se transformen en simples negocios inmobiliarios sino que tengan aplicación cierta en las carreras pertinentes.
Para Pergamino y para Junín la Unnoba es muy importante. Es para la región un lujo tener una casa de altos estudios y por eso creemos que es fundamental que la universidad nos sirva para las problemáticas de nuestra zona, generando esa correlación tan necesaria entre las carreras que se dictan y los empleos que se requieren.













