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Las Pymes como base del entramado productivo

Según el Banco Mundial, un emprendedor argentino dedica un 20,5% de su tiempo a tratar de cumplir con los requisitos de las normativas estatales. Un laberinto de obligaciones hace que quien se proponga crear una empresa en nuestro país tarde alrededor de 11 días en promedio, solo para dar respuesta...

13 de mayo de 2022 a las 12:00 a. m.
Las Pymes como base del entramado productivo

Según el Banco Mundial, un emprendedor argentino dedica un 20,5% de su tiempo a tratar de cumplir con los requisitos de las normativas estatales. Un laberinto de obligaciones hace que quien se proponga crear una empresa en nuestro país tarde alrededor de 11 días en promedio, solo para dar respuesta a las exigencias burocráticas. En Nueva Zelanda, en cambio, lo hacen mucho más simple: el mismo emprendedor solo tendría que dedicar menos de un día para abrir las puertas de su pyme.

Las comparaciones son odiosas, es cierto. Pero a veces no queda más remedio que ver qué sucede en aquellos países donde las cosas funcionan mejor. Es verdad también que en las últimas semanas el problema de la inflación generó preocupación en Nueva Zelanda (por la pandemia, entre abril de 2021 y marzo de este año acumuló una tasa de aumento de precios del 6,9%, el mayor incremento registrado en los últimos 30 años), pero así y todo esta pequeña nación del Pacífico sur, ubicada al sureste de Australia, sigue manteniéndose en el puesto número uno del mundo cuando se trata de facilidad para hacer negocios. En general, la creación de una empresa es bien recibida por la sociedad neozelandesa, que entiende que esa acción está asociada a la generación de empleo y, como se sabe, el trabajo decente es uno de los remedios más efectivos para combatir la pobreza y, a la vez, un factor que actúa como catalizador del bienestar social.

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En la mayoría de los países, las pequeñas y medianas empresas son las que conforman la base del entramado productivo. Además de crear empleo, actúan también como motores del crecimiento económico y el desarrollo social. Hace poco la Organización Internacional del Trabajo (OIT) preparó un informe que pone la lupa sobre la actividad de las pymes, titulado "El poder de lo pequeño". En ese documento se explica que son consideradas pymes aquellas unidades que tienen, por lo general, menos de 250 empleados. En la mayoría de los países, dice el informe, más del 90% de la totalidad de las empresas están en este segmento, y gran parte de ellas pertenecen a la categoría de microempresas, al operar con menos de diez empleados.

Si, como se dijo al principio, las obligaciones burocráticas que impone el Estado a estos actores claves de la economía se asemejan a un laberinto lleno de obstáculos, entonces es necesario reflexionar sobre la importancia que se quiere asignar al sector privado. Algunas pistas sobre este asunto las ofrece el abogado y especialista en Desarrollo Gerónimo Frigerio en su libro "Simple", donde plantea la necesidad de establecer reglas claras que posibiliten disminuir la informalidad y mejorar la competitividad, además de impulsar la generación de nuevos empleos.

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"El sector público cree que el sector privado va a evadir impuestos, y el sector privado piensa que el sector público va a ser corrupto. Por esa naturaleza de desconfianza se crean más regulaciones, es decir más reglas, más procesos, que son más trámites y más estructuras del Estado", señala Frigerio y observa que solo el uno por ciento de las empresas -es decir, las más grandes- cuentan con equipos de profesionales que se dedican a lidiar con lo que denomina "las malas reglas de la burocracia". El 99% restante, advierte, son empresas más pequeñas que tienen enormes dificultades para poder hacer frente a la maraña de trámites. En rigor, el autor de "Simple" no se opone a la regulación en sí, sino que aclara que las reglas deben tener como objetivo simplificar los trámites para que las pymes crezcan y generen nuevos empleos. Esos trámites, propone, deberían ser intuitivos, rápidos y de ser posible digitales. Con respecto a esto último, es decir la posibilidad de realizar trámites en línea, observa que en la actualidad la mayoría de las personas de los distintos estratos sociales cuentan con un teléfono móvil, de manera que eso en sí mismo es una buena base para comenzar a establecer reglas simples para que emprender en cualquier sector de la economía sea más fácil y menos engorroso. Esas reglas, plantea Frigerio, deben ser diseñadas para que aquellas personas que tienen menor formación y menores recursos económicos también puedan cumplir con las mismas.

Las micro, pequeñas y medianas empresas necesitan un clima favorable para su crecimiento. Y nada mejor que facilitar el desarrollo para que puedan generar más y mejores puestos de trabajo.

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