La VII Cumbre de las Américas no contará con un documento final

Sobre el lema de la cumbre, prosperidad con equidad, habló el colombiano Juan Manuel Santos, que propuso la creación de un sistema interamericano de educación que garantice igualdad de posibilidades de conocimientos para todos los habitantes del continente por igual. Un tema de debate fue el decreto dictado por el gobierno de Estados Unidos.
Panama, (Telam) - Por Jorge Pailhé. La incorporación de Cuba a la Cumbre de las Américas y el avance en las negociaciones de la isla con Estados Unidos tendientes a la reanudación de las relaciones diplomáticas después de 50 años de tensiones, dominaron la histórica séptima edición del foro, que deliberó ayer en Ciudad de Panamá con la presencia de 33 jefes de Estado y de gobierno.
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El plenario, cuya sede fue el Salón de Convenciones Atlapa (Atlántico Pacífico), también tuvo como tema de debate el decreto dictado por el gobierno de Estados Unidos que promueve sanciones contra funcionarios de Venezuela y declara al Estado bolivariano como una amenaza inusual y extraordinaria contra su seguridad interna. Además del presidente venezolano, Nicolás Maduro, encabezaron la lista de países que se sumaron al rechazo al decreto la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el ecuatoriano Rafael Correa y el boliviano Evo Morales.
La cumbre no contará con un documento final debido a divergencias evidenciadas el jueves por varias delegaciones acerca de si ese documento debía contener o no una referencia al decreto de Estados Unidos sobre Venezuela, por lo que el gobierno de Panamá será, en su calidad de anfitrión, quien brindará un informe sobre la cita.
El cubano Raúl Castro supo aprovechar al máximo la condición de debutante en la Cumbre con un discurso no exento de gracia y centrado en apuntalar las conversaciones que está llevando adelante con Estados Unidos para intentar una reanudación de relaciones diplomáticas, en cuyo marco ayer se reunió con su par estadounidense en un encuentro histórico.
Ya era hora de que yo hablara aquí en nombre de Cuba, dijo sonriente el veterano comandante caribeño, y luego se permitió una ironía referida a la fama que tienen tanto él como su hermano Fidel de pronunciar larguísimos discursos: me pidieron que hablara ocho minutos, pero como me deben seis cumbres, voy a hablar 48.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió por su parte que su país no será prisionero del pasado con Cuba ni con la región, remarcó que no se siente atrapado por la ideología y remarcó que Washington no pretende inmiscuirse en las políticas de ningún país, sino que señala lo que considera correcto.
Esta última aseveración pareció constituir una respuesta a Correa, que un rato antes había denunciado que Estados Unidos continúa con ilegales intervenciones en América Latina, por lo que llegó la hora para la segunda y definitiva independencia de la región. Aquel no fue el único dardo que el jefe del Estado ecuatoriano lanzó durante su aclamada intervención, ya que -tal como es su costumbre- cargó contra los medios de prensa concentrados de la región, a quienes responsabilizó de hacer una prensa mortal para las democracias, toda vez que al mismo tiempo se involucran en política de una manera descarada.
Obama debió escuchar -en algunos casos presente en el salón, en otros no- duros cuestionamientos por su decreto sobre Venezuela no sólo de Maduro, sino también de Cristina Kirchner, Rafael Correa y Evo Morales.
Menos irónico, Evo Morales calificó a Estados Unidos como el primer promotor del mundo de dictaduras militares y golpes de Estado. La mirada colonial imperial de Estados Unidos sobre nuestra América Latina y el Caribe es una mirada de desprecio y de superioridad, disparó.
Maduro, por su parte, en varios párrafos de su discurso miró a Obama con insistencia y le dijo frente a frente que le tendía la mano, que lo invitaba a conversar pero que no confiaba en él, aunque lo respetaba, y tampoco se privó de denunciar que en la embajada de Estados Unidos en Venezuela se encontraron planos y videos con un plan para matarme y para dar un golpe de Estado que son impulsados desde Miami y Nueva York.
Sobre el lema de la cumbre, prosperidad con equidad, habló el primer orador, el colombiano Juan Manuel Santos, que propuso la creación de un sistema interamericano de educación que garantice igualdad de posibilidades de conocimientos para todos los habitantes del continente por igual.
Correa retomó el tema al afirmar que la paz no es sólo la ausencia de guerra. La pobreza más intolerable es también una bala cotidiana en contra de la humanidad. Por eso al lema de esta cumbre, que es equidad para la prosperidad, yo creo que hay que agregarle la palabra justicia.
Pedido del Papa
El Papa Francisco pidió un esfuerzo en la lucha contra la inequidad, fuente de conflictos, en un mensaje a los líderes reunidos en la Cumbre de las Américas en Panamá.
En un mensaje dirigido al presidente panameño y anfitrión, Juan Carlos Varela, el Pontífice argentino manifestó su sintonía con el tema de la cumbre, Prosperidad con equidad: el desafío de la cooperación en las Américas.
La inequidad, la injusta distribución de las riquezas y de los recursos, es fuente de conflictos y de violencia entre los pueblos, porque supone que el progreso de unos se construye sobre el necesario sacrificio de otros y que, para poder vivir dignamente, hay que luchar contra los demás, dice el Papa en la misiva, fechada el 10 de abril y difundida ayer por la Santa Sede.
El Pontífice critica que en las economías emergentes, gran parte de la población no se ha beneficiado del progreso económico general, sino que frecuentemente se ha abierto una brecha mayor entre ricos y pobres.
Y añade que no es suficiente esperar que los pobres recojan las migajas que caen de la mesa de los ricos, sino que son necesarias acciones directas en pro de los más desfavorecidos.
Sobre la inmigración, el Papa lamentó que en ocasiones, la falta de cooperación entre los Eestados deja a muchas personas fuera de la legalidad y sin posibilidad de hacer valer sus derechos.
















