La salud en la pos pandemia: volver a hacerse los controles de prevención
La falta de controles de salud y de visitas a consultorios médicos entre 2020 y 2021, a raíz de la pandemia, es un fenómeno que se registró en casi todo el mundo. En nuestro país esa interrupción produjo una baja en la colocación de vacunas de calendario y en los...

La falta de controles de salud y de visitas a consultorios médicos entre 2020 y 2021, a raíz de la pandemia, es un fenómeno que se registró en casi todo el mundo. En nuestro país esa interrupción produjo una baja en la colocación de vacunas de calendario y en los chequeos clínicos de detección temprana de cáncer de cuello de útero, de mama y de colon, entre otras enfermedades. Es importante que ahora se retomen esos cuidados de la salud.
Si bien los controles médicos estuvieron permitidos durante el tiempo que duró el aislamiento social, preventivo y obligatorio impuesto por la crisis de Covid 19, el temor a los contagios desalentó la visita a los consultorios, la vacunación conforme al calendario nacional y la realización de estudios médicos.
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Aunque oportunamente las autoridades sanitarias aclararon que, aún en los días de mayores restricciones, cualquier persona con una patología aguda que necesitaba atención médica estaba autorizada para circular, muchos pacientes optaron por no ir a los controles. Las personas mayores fueron las que más respetaron las medidas preventivas durante los días en los que la curva de contagios no paraba de subir y por eso mismo postergaron la realización de los chequeos médicos.
De acuerdo al testimonio de profesionales de la salud, el cese de las restricciones en la circulación que llegó cuando los contagios por coronavirus comenzaron a bajar no se tradujo en un incremento automático en el número de consultas y de estudios médicos. El fenómeno, como se dijo, fue global. Es por eso que en la Organización Mundial de la Salud no se descarta que se realicen nuevas investigaciones para evaluar el impacto que tendrá este problema en los próximos años en la salud pública. Lo que más preocupación genera es cómo impactará en enfermedades que pueden poner en riesgo la vida de las personas.
En noviembre del año pasado, por ejemplo, se conoció que la falta de controles y la refuncionalización de servicios médicos durante la pandemia llevaron a un incremento en la incidencia de casos de tuberculosis, la enfermedad bacteriana que afecta a los pulmones. Por otra parte, antes de la pandemia, según datos aportados por la Fundación Favaloro, en el país se registraban 20 fallecimientos por día a causa del cáncer de colon, y cada año se diagnosticaban 13.000 casos en el país.
Otro aspecto a tener en cuenta es que el comportamiento sedentario de las personas aumentó en forma notable durante la etapa más crítica de la pandemia. En ese sentido, la Organización Panamericana de la Salud advirtió que en América Latina la pandemia acentuó la vida sedentaria de gran parte de la población que estaba acostumbrada a realizar actividades físicas al menos tres veces por semana. Es que si bien hubo grupos que cuando volvieron las actividades al aire libre ganaron rápidamente las plazas y otros espacios públicos para retomar ejercicios, una buena parte de la gente optó por quedarse en la casa.
Para la OMS, una persona es sedentaria cuando no realiza al menos 30 minutos diarios o suma 150 minutos semanales de actividad física regular. Es que realizar más de 150 minutos de actividad física moderada o una hora de actividad física vigorosa semanalmente puede ayudar a reducir casi un 30 por ciento el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular.
La Fundación Cardiológica Argentina, en tanto, señala que una persona físicamente activa tiene mayor y mejor esperanza de vida, independientemente de los factores hereditarios que tenga. Afirma, además, que la actividad física a cualquier edad previene numerosos problemas de salud crónicos, incluyendo la enfermedad cardiovascular ya que ayuda a controlar la presión arterial, los niveles de lípidos y glucosa en la sangre y mejora la salud de los vasos sanguíneos.
Está comprobado que la actividad física realizada en forma regular reduce el riesgo de muerte por enfermedad arterial coronaria y por accidente cerebro vascular, que constituyen un tercio de todas las muertes a nivel mundial. También reduce en forma significativa el riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca, cáncer de colon y diabetes tipo 2. Una actividad física regular ayuda además a prevenir la hipertensión arterial, a mantener un peso corporal adecuado a la edad y disminuye el riesgo de desarrollar obesidad. Es importante retomar los controles médicos preventivos y, a la vez, generar conciencia de los beneficios que aporta la actividad física regular para poder tener una vida más saludable.












