La recuperación plena de la presidenta es una cuestión de interés general
Las elecciones ya pasaron, con sus resultados a la vista, la Ley de Medios fue declarada constitucional en todos sus puntos por la Corte, pero la presidenta de la Nación ha debido mantenerse fuera del juego, ya que guarda reposo obligatorio hasta nuevo aviso. Y en todo este lapso, en el que incluso se han tomado decisiones trascendentes como la reestatización del ferrocarril Sarmiento, los ciudadanos hemos sido escasamente informados sobre la salud de la jefa de Estado, cuando se trata de una cuestión de altísima importancia que no debe dar lugar a especulaciones, puesto que éstas pueden afectar las decisiones de las personas y otros países respecto de la Argentina.
El último parte médico oficial llegó tras nueve días sin tener una noticia y fue escueto como los anteriores: señala que la presidenta Cristina Kirchner “continúa presentando una favorable evolución posoperatoria” luego de la intervención quirúrgica a la que fue sometida el 8 de octubre último para extraerle un hematoma intracraneal. Lo que aún no se definió es la fecha del alta médica definitiva, que sólo se decidirá luego de nuevos estudios, que se le realizarán cuando cumpla 30 días de reposo, el jueves próximo.
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“Al cumplirse el mes de la intervención se hará una nueva neuro imagen de control y se reevaluará la situación médica para el eventual otorgamiento del alta neurológica y neuroquirúrgica”, señaló el comunicado de la Fundación Favaloro, que leyó en la Casa Rosada el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro.
Pese a que fueron convocados todos los periodistas acreditados en la Casa de Gobierno, el vocero presidencial no permitió formular preguntas tras su escueta declaración, como ya es habitual en la gestión kirchnerista.
Los que tienen acceso a la residencia presidencial de Olivos cuentan que Cristina Kirchner se encuentra en buen estado de salud, con una razonable recuperación, y que el miércoles último comenzó a leer algunos diarios e informes globales de la gestión de gobierno. Sin embargo, también pudo saberse que sus médicos ordenaron filtrarle algunas noticias para no exponerla al estrés del trabajo. Es sabido que los disgustos y el estrés conspiran claramente con la recuperación definitiva de la mandataria. Por más que Boudou haya puesto su mejor cara triunfadora, el del domingo pasado fue un revés electoral que seguramente no ha llegado a oídos de la presidenta en su total magnitud.
El parte médico adquiere relevancia en todos sus puntos ya que son las únicas informaciones oficiales con que se cuenta. Por lo demás, ningún funcionario, ni los más cercanos a Olivos dan noticias de cómo se encuentras a la presidenta.
También aseguran que cuando regrese, Cristina Kirchner deberá respetar en los primeros tiempos las recomendaciones médicas de no someterse a grandes esfuerzos físicos ni exposiciones al estrés. Ello implicaría no viajar en avión hasta la autorización médica, evitar traslados frecuentes, reducir la frecuencia de sus discursos y pasar más horas en la residencia oficial.
De todas maneras, la medida de esas restricciones también dependerá de lo que decida el doctor Manes, cuya especialidad es la neurología, aunque se evaluará para ello también su cuadro cardiológico, el cual ha sido permanentemente minimizado. Para el nuevo examen médico se calcularán los 30 días desde su operación, lo cual se cumplirá el 7 de noviembre, es decir, el jueves próximo.
El parte médico fue más tranquilizador que el que se difundió hace 10 días, en el que se consignaron bloqueos y disfunciones cardiovasculares que dieron lugar a todo tipo de versiones sobre la salud presidencial. Incluso se comenzó a hablar de que la mandataria quizá no podría volver a sus funciones, lo que luego fue desmentido.
Lo que sucede es que si bien no tiene nada grave para una persona normal, es la presidenta de la Nación y por lo tanto debe cuidarse muy bien porque las tensiones no son las mismas que para cualquiera. La tarea que desempeña es claramente exigida, más con la personalidad que ella y su marido han mostrado tener en la función pública, donde nada de lo que pasa le es ajeno.
Lo que están haciendo es mantenerla informada, pero filtrando la información para que no ingrese en conflictos de alta intensidad. Esto facilitará su reintegro a la función en mejores condiciones. Pero esta situación no se puede sostener por mucho tiempo más. Es inaudito que quien dirige el destino de una nación viva recluida en una burbuja sanitaria, que la mantiene alejada de la toma de decisiones y, sobre todo, de los problemas que aquejan a los ciudadanos.
La realidad es que lo único que sabemos los argentinos es que ella no sabe nada de lo que está pasando. Fuera de esa certeza, desconocemos por cuánto tiempo más se prolongará esta situación, y –lo que es peor- no sabemos quién está tomando las decisiones que hacen a la marcha del país.
La verdad es que para los argentinos la salud y sobre todo la recuperación plena de la presidenta es una cuestión de claro interés general. Más allá de la cuestión humana, también digna de mención a Cristina Kirchner le restan dos años de mandato, para que el país encare una transición política hacia sus nuevas autoridades y se necesita una presidenta en su mejor condición para asumir esta responsabilidad y además salir indemne de la tarea.













