La recesión hace ceder unos puntos a la inflación
Los fenómenos económicos son previsibles, a cada acción le sucede una reacción y estas son reglas de oro que no cambian con voluntarismo sino con medidas concretas. Toda vez que el Gobierno no acierta a frenar la inflación, es claro que se iniciará un proceso de recesión. Y lamentablemente, en la Argentina estamos atravesando por este momento. La recesión logró ponerle un freno (no muy importante pero freno al fin) a la inflación.
Los entendidos afirman que el año cerrará con una suba en torno al 38 por ciento, frente al 40 que esperaban hace unos meses. Lo que no cambia es que 2014 terminará siendo el año con la inflación más alta de la administración Kirchner.
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También es de reconocer que cierta tranquilidad que se alcanzó en el mercado cambiario en las últimas semanas y que ya se tradujo en una inédita baja en la cotización del dólar blue, ayudó a este resultado, pero aseguran que la principal causa del freno en los aumentos de precios hay que buscarla en la caída de la demanda.
Y es natural, porque la inflación se ha devorado hace tiempo ya los incrementos de salarios, como siempre sucede en estos procesos, y sólo se nota en estas semanas algún repunte en las ventas de las fiestas por el cobro de aguinaldos y bonos especiales que trabajadores de varios rubros han obtenido. Eso genera la sensación de que la recesión pasó. Sin embargo es el espejismo de estos días donde hay más circulante y un mayor poder adquisitivo de la gente. Si la inflación no sigue cediendo, no habrá reactivación real del mercado interno. No lo decimos porque nos guste, ya que todos somos parte de ese mercado y nos conviene que nos vaya bien a todos. Lo que pretendemos es generar la conciencia, sobre todo en quienes toman decisiones, de la necesidad de algunas herramientas antiinflación que no se están utilizando por falta de pragmatismo, porque no encajan con el relato del modelo. Y en la economía se sabe que hay que ser flexible para adecuarse a los momentos.
Los economistas creen que diciembre cerrará con una suba en torno al 2 por ciento, con lo cual el año estaría cerrando en 38,5 por ciento. Esto implica una desaceleración marcada, pero, como dijimos, hay que estar atentos. Una inflación del 38 por ciento sigue siendo altísima.
Los analistas privados además destacan el papel que está volviendo a tener el tipo de cambio como un ancla para la inflación, con la consiguiente amenaza que implica en el largo plazo mantener fijo el precio del dólar mientras los costos en pesos siguen subiendo. Este es otro fenómeno que primero parece aliviar la situación en el corto plazo pero a la larga termina perjudicándonos.
En el caso que nos ocupa, se está dando el panorama inverso al del año pasado, que había comenzado con una inflación baja y se fue acelerando a medida que pasaban los meses. Ahora es al revés; 2014 comenzó con una inflación muy alta y después fue bajando. Porque el mismo efecto inflacionario se agota en sí mismo cuando llega la recesión.
El Gobierno, en tanto, sigue haciendo mal sus cuentas para el Indec; en los primeros 11 meses del año el Indice de Precios al Consumidor acumuló una suba del 22,7 por ciento, y en los últimos días tanto el ministro de Economía, Axel Kicillof, como el secretario de Comercio, Augusto Costa, ya adelantaron que no se esperan grandes cambios para diciembre, con lo cual la inflación oficial anual no superará el 24 por ciento. Estas manipulaciones son parte de una hipocresía que nadie cree a esta altura y menos aun el hombre y la mujer de a pie que hacen sus compras en almacenes y supermercados.
Para clarificar el panorama, reiteramos, la principal causa que explica la desaceleración de la inflación no es una medida oficial, sino la menor demanda que se produce por la caída en la actividad económica. El otro factor que explica el freno de la inflación es la tranquilidad en el mercado cambiario y la inédita caída en la cotización del dólar blue. Con lo cual muchos que compraron dólares como medio de ahorro en los pasados 45 días, hoy se encuentran que han perdido dinero. Porque esta baja no era esperada y menos en la magnitud que se produjo.
Ya en otro plano, el internacional, la caída en la cotización internacional del barril de crudo también ayudó a frenar el ritmo de los aumentos en los precios locales de los combustibles y con ello los valores de todos los productos que se transportan, como se sabe, vía camiones.
Si el Gobierno lograra aprovechar este momento para tomar medidas antiinflacionarias, quizá lograra algunos objetivos interesantes a mediano plazo. Pero debe desprenderse de prejuicios y de la ortodoxia del propio modelo que aplica para reencauzar el camino.













