La ratas en el exedificio de Annan

El vecino Juan Mirón (personaje imaginario de LA OPINION) camina por la ciudad y comenta lo que ve.
Hola estimado vecino, ¿se acuerda que le dije que iba a aparecer por acá cuando la situación lo ameritara? Bueno, acá estoy para contarle lo que vi ayer a la mañana mientras caminaba por calle Merced al 600, entre San Martín y Bartolomé Mitre.
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Allí está encavado, justo a mitad de cuadra, un edificio que fue emblema de la prosperidad de Pergamino y que hoy sigue siendo un estandarte, pero de la dejadez y la desidia. Es lo que quedó de la estructura de la exfábrica Annan, un mamotreto de varios pisos totalmente abandonado y al que nadie hasta ahora le encontró la veta para recuperarlo o bien demolerlo, en fin para que no siga siendo un problema recurrente en pleno Centro de la ciudad.
La cosa fue que ayer, como le decía, mientras pasaba por la vereda y percibía ese olor característico que emana de los lugares abandonados, vi una rata muerta en la vereda, y unos pasos más adelante, otra. Ambas ensangrentadas, con signos de haber tenido una muerte violenta. Entonces me detuve, miré hacia arriba, hacia adentro pero no pude sacar ninguna conclusión. Serán los gatos, pensé.
Pero un hombre que andaba por ahí advirtió que yo andaba intrigado, por eso se acercó y me sacó la duda: “Son ratas suicidas”, me dijo con cierto tono de gracia. “Claro, andan por los pisos superiores y no se por qué motivo pero de vez en cuando se caen, algunas vienen para la vereda y seguro que otras caen por la parte de atrás”, me aclaró.
Y ahí nos pusimos a hablar de lo perjudicial que es el estado de ese edificio para la ciudad, de la lástima que daba por lo imponente que supo ser y de la imposibilidad hasta el momento de hallarle una solución.
Se sabe que un inversor privado que no es de Pergamino lo compró en un remate y que en algún momento se habló de hacer un emprendimiento inmobiliario, con departamentos, locales y cocheras. Pero no pasó de un rumor.
También cada tanto nos enteramos que salen intimaciones para que se cumplan con las normas mínimas de seguridad e higiene, pero los resultados no aparecen.
La cuestión es que las ratas que se caen desde los pisos superiores dan una idea de la población de roedores que debe existir en el interior del edificio. Y el mayor problema es que no hay ni siquiera un atisbo de solución.
En fin querido vecino, si yo que soy un tipo común lo veo ¿porqué quienes lo tienen que ver no lo ven?
Hasta la próxima.
(Si usted tiene algún reclamo o vio alguna situación que quien la tiene que ver no la ve, puede comunicarse con LA OPINION a través de WhatsApp al 2477-15654704)












