Publicidad
Pergamino
La Opinión Online
LO CampoLO Sports
LO365
Opinión

La pelea contra el narcotráfico debe ser sostenida para ver resultados

16 de agosto de 2018 a las 12:00 a. m.

La sede del Ministerio Público de la Acusación de la ciudad de Rosario, donde funcionan varias fiscalías, fue atacada a balazos en la madrugada del martes, hecho por el cual nueve personas quedaron detenidas, todas ellas vinculadas a la banda narco criminal “Los Monos”.

Curiosamente, o no tanto, entre los detenidos, dos son policías y tres son menores de edad.

Publicidad

Los efectivos fueron capturados en un episodio ocurrido una hora después del atentado, al ser sorprendidos por personal de Gendarmería Nacional mientras se cambiaban la ropa con otra persona.

El ataque contra el organismo público de este martes se produjo a pocas horas de haber sido atacados a tiros dos inmuebles relacionados en forma indirecta con juezas que participaron del juicio a la banda “Los Monos”.

Publicidad

En primer lugar, se registró un atentado en un domicilio cercano al del expresidente de Rosario Central, Horacio Usandizaga, padre de la jueza Marisol Usandizaga, integrante del tribunal que condenó a 19 integrantes de la banda criminal, y después fue el turno de un edificio en el que hace varios años había vivido la jueza Gabriela Sanzó, quien preside el tribunal encargado de revisar la sentencia.

En ambos lugares dejaron un mensaje escrito con una clara alusión mafiosa: “Dejá de meter pibes preso”.

Publicidad

La información puede preocupar, pero no sorprender. Porque con el narcotráfico es muy claro que “muerto el perro no se acabó la rabia”, es decir que aunque los cabecillas de una banda, aunque sea la más peligrosa, estén detenidos, la actividad continúa sin pausa y con el mismo grado de penetración. Es solo un cambio de figuras para una mafia que excede Rosario y excede Argentina; se trata de un poder supranacional que se extiende cual cáncer. 

Es lo mismo que sucede con la economía: no podemos considerar resuelta la crisis cuando se logre controlar el dólar, o cuando se nivele el déficit, ni siquiera si llega la mentada lluvia de inversiones: son muchas las variables nacionales e internacionales que contener en este caso e intereses ajenos al ciudadano los que están en juego.

Publicidad

Volviendo al narcotráfico, es obvio que una actividad que maneja un presupuesto que es mayor al de la sumatoria de los fondos de todos los países del mundo, no es cualquier negocio y que hay que tener persistencia en el combate al narco para ir, de a poco, dando pasos para ir tomando el control de la situación. A lo que se puede aspirar es a realearlo hacia otras latitudes, porque erradicarlo es una utopía, lamentablemente. El negocio y el daño que causa es incontrolable desde las fuerzas de un Estado, pero lo que sí puede hacer ese Estado es minimizar su nocividad incomodando a sus perpetradores, no facilitando todo, desde el ingreso hasta la permanencia y producción, como sucedió en nuestro país en los últimos 15 años. Hay pautas muy claras de las que ya hemos hablado que dan cuenta que Argentina pasó a ser un país narco: efedrina, Paco, sicariatos. Es que es tanto el dinero que maneja que se convierte en una tentación para quienes tienen la potestad de allanarles el camino. Como ha quedado demostrado, la política no se financia solo de aportes de particulares.   

“Dejá de meter presos a los pibes”. La referencia a “los pibes” es un modo de empatizar con los dealers. No son muchachos perseguidos si a eso buscan referirse sino delincuentes que venden droga.

Publicidad

Se produjeron 14 ataques a balazos desde el 29 de mayo pasado. Los miembros del Poder Judicial acusan a la Policía de no estar en la misma sintonía y no colaborar en el control de la seguridad. “Es llamativo que estos hechos se repitan con tanta frecuencia y liviandad. A la hora de repartir responsabilidad no se puede eludir a la Policía”, afirmó Daniel Erbetta, integrante de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe.

El presidente del Máximo Tribunal provincial, Rafael Gutiérrez, mantuvo fuertes cruces con el ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro, a quien mandó a “hacer más y a hablar menos”.

En fin que la semana pasada, Brian Flores, de 23 años, fue imputado por el primer tiroteo de mayo, contra la casa del juez Ismael Manfrín. En la investigación apareció también la relación que tendría este joven con Ariel Máximo Cantero, como es más que obvio advertir.

El gobernador santafesino, Miguel Lifschitz, sostiene que podría existir complicidad del Servicio Penitenciario para que estas bandas detenidas en las cárceles provinciales sigan conduciendo los hilos de las organizaciones y manden en forma directa a sicarios a cometer los atentados. No sería la palabra complicidad sino que es más probable pensar en una compra de voluntades, a muy bajo precio dicho sea de paso. Esta gente, como decíamos, no son delincuentes comunes, que si no roban son comen; pertenecen a organizaciones supranacionales archimillonarias que tranquilamente pueden financiar a toda la Policía, si fuese necesario.

Publicidad

Por eso hay que descontar (ya no presumir) que buena parte de la Policía santafecina está perforada por el dinero del narcotráfico, desde altos jefes de la fuerza que han sido detenidos hasta simples policías de calle. Sin dudas esta es una de las razones por las cuales en Rosario han calado con tanta fuerza las organizaciones narco que, en muchos casos, se han adueñado de barrios enteros. Tampoco fue sencillo que la Justicia Federal se involucre en estas causas, porque en general son los jueces provinciales los que han terminado por juzgar y encarcelar a los narcos a través de los crímenes comunes que cometen, como parte de la actividad violenta que desarrollan. De modo que les debemos a estos magistrados toda la protección que podamos brindar.

Y a los jueces federales exigirles que cumplan su labor, porque si tienen temor de perseguir narcotraficantes deben renunciar a un cargo tan bien rentado pero al que no quieren honrar, de lo contrario bien podríamos pensar que también han sido perforados por los fondos que se manejan en este sucio negocio.

La problemática es muy compleja y solo la persistencia en la lucha y el control sobre la transparencia de las fuerzas de seguridad y la Justicia mostrarán de a poco frutos. Eso, siempre y cuando la política primero se aparta de este sucio negocio en que se metió.

WhatsAppXFacebook

Comentarios

🔓

Desbloqueá los comentarios

Hacete socio LO365 y sumate a la conversación.

Cargando comentarios...