La emblemática Villa Ocampo con nuevas propuestas culturales

Por sus salas pasaron Graham Greene, Roger Caillois, Ortega y Gasset, Waldo Frank, Alfonso Reyes, Albert Camus que vivió dos semanas, André Malraux, Aldous Huxley, Le Corbusier, Octavio Paz, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Eduardo Mallea, Maurice Ravel y Jorge Luis Borges, entre otros. Personalidades que discutieron y fermentaron ideas y proyectos.
Buenos Aires, (Telam) - Leticia Pogoriles.Villa Ocampo, la imponente mansión en Beccar que supo ser refugio de la intelectualidad y las vanguardias literarias durante el siglo XX, de la mano de su dueña Victoria Ocampo -que antes de morir la donó a la Unesco-, festeja 125 años de su inauguración con nuevas propuestas culturales que retoman el pensamiento de la escritora, traductora y fundadora de la mítica revista Sur.
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Esta casona aristocrática que, tras una vegetación única aparece a medida que el visitante se acerca, queda a tan sólo media hora de la Capital Federal en auto y un poco más en tren desde Retiro. Convertida en 1973 en la única propiedad de la Unesco en el mundo, allí comenzó a moldearse un proyecto para la promoción, el estudio y el desarrollo de cultura, literatura, arte y comunicación social, según las palabras de la misma Victoria Ocampo.
Villa Ocampo encarna hoy no sólo una propiedad con elementos de diversas épocas o una mansión de puertas abiertas a la que cada año acuden más de 30 mil personas sino que es un símbolo del pensamiento y el accionar de una mujer comprometida con la cuestión de género, el patrimonio cultural y la diversidad natural, tres de los ejes programáticos de la Unesco en los que se basa la nueva programación.
Entrar a Villa Ocampo es un viaje en el tiempo con escala en la Belle Epoque y destino modernista. Construida por el padre de las escritoras, Don Manuel, como quinta de veraneo familiar que se extendía entre el Camino Real (actual Avenida del Libertador) hasta el río, en este gran chalet de tres pisos y un sótano, de 450 metros cuadrados cada planta, conviven ecos renacentistas, techos escalonados a la flamenca, maderas normandas y columnas corintias con el vanguardismo que le imprimió Victoria al mudarse sola en 1940.
Originalmente, cuenta Guadalupe, guía de la Villa, el terreno de 10 hectáreas fue una herencia de la tía Francisca Ocampo de Ocampo, que le lega la propiedad a las seis hermanas y Victoria, por ser la mayor, se queda con el lote ya construido.
La casa nació casi con Victoria, arranca la guía. La fundadora de la revista Sur llegó al mundo en 1890, un año antes de que se abrieran por primera vez las puertas de la villa. El comentario no es casual: cada recoveco, mobiliario y hasta su atmósfera están impregnados con su espíritu renovador y radiante.
Transgresora, mecenas, promotora literaria, ella -una mujer faro- como la llaman en la Villa, convirtió su hogar en refugio cultural, con decenas de visitas ilustres que incluso hasta vivieron allí.
Espacio de reunión y panal de redes en un contexto mundial asolado por las esquirlas de la Segunda Guerra, Ocampo se planteó mostrar nuevas vanguardias y generar rupturas con la sociedad patriarcal.
Uno de los vehículos fue la mítica revista Sur, una caja de resonancia de ideas, encuentros y enfoques culturales y la Villa, el correlato patrimonial de un ideario interactivo, multicultural y de avanzada.
Por sus salas pasaron Graham Greene, Roger Caillois, Ortega y Gasset, Waldo Frank, Alfonso Reyes, Albert Camus que vivió dos semanas, André Malraux, Aldous Huxley, Le Corbusier, Octavio Paz, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Eduardo Mallea, Maurice Ravel y Jorge Luis Borges, entre otros. Personalidades que discutieron y fermentaron ideas y proyectos más importantes de su tiempo.
También estuvieron allí -con fotos y bibliografía que lo atestiguan- el premio Nobel bengalí Rabindranath Tagore, Indira Gandhi e Igor Stravinsky que compuso una obra para Victoria y la estrenó en la sala del magnífico piano Steinway.
Pero este año se realizará la actividad Palmira en Villa Ocampo como eco de la campaña mundial de la Unesco United4heritage (Unidos por el Patrimonio) que busca generar conciencia a través, en este caso, de un concurso de intervención de imágenes de Palmira -la antigua ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad en el desierto de Siria con varios sitios destruidos y en amenaza constante por el Estado Islámico- y de la Villa.
Otro tema clave será la cuestión de género, una militancia en la vida de la escritora que, además, fue la primera mujer en ser elegida miembro de la Academia Argentina de Letras.















