La ciudad bonaerense de Azul es uno de los destinos ideales para el miniturismo

Su centro urbano se destaca por el estilo art decó, obra del arquitecto Francisco Salamone, que construyó alrededor de 60 edificios en 25 municipios de la provincia. El Parque Sarmiento diseñado por el paisajista Carlos Thays es el pulmón verde más importante. La Casa Ronco representa un valioso patrimonio por su colección de Cervantes y Hernández.
Buenos Aires, (TElam) Por Antonia Corrado. La ciudad bonaerense de Azul cuenta con bellísimos paisajes de serranías, antiguas estancias, puestos de campo y pulperías que se conservan intactas y que ejercen un gran atractivo sobre turistas jóvenes, que también participan de tertulias en los cafés, frecuentan museos y teatros, y recorren el balneario municipal y la costanera local, dos de sus importantes ejes turísticos.
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Cabecera del Partido del mismo nombre, a la ciudad de Azul se llega desde la Capital Federal por la ruta nacional 3 luego de recorrer unos 300 kilómetros hacia el sudoeste. Su centro urbano se destaca por la arquitectura Art Decó, obra del arquitecto italo-argentino Francisco Salamone, que construyó alrededor de 60 edificios en 25 municipios de la provincia de Buenos Aires.
Su centro comercial abarca todos los rubros al igual que otras grandes ciudades y la hotelería contempla la diversidad de presupuestos de los visitantes, pero también pueden alquilarse casas y hay alojamientos con pensión completa en algunas estancias.
El Parque Municipal Domingo Faustino Sarmiento, ubicado a orillas del arroyo Azul, es el pulmón verde más importante de la ciudad: sus 22 hectáreas fueron aprovechadas por el paisajista Carlos Thays, que creó un escenario original poniendo el agua como elemento decorativo.
Una de las características del parque es la numerosa variedad de plantas; una réplica de un Patio Andaluz y la Isla de los Poetas Rafaelli Sarandría, más un retoño del pino de San Lorenzo, que fue declarado en 1941 Arbol de Azul, completan la magnificencia de este parque.
La costanera Cacique Cipriano Catriel, que debe su nombre al pionero de estas tierras, es un paseo por la ribera siguiendo el curso del arroyo Azul, que atraviesa la zona urbanizada desde el Parque Sarmiento hasta el lago Güemes.
La Catedral Nuestra Señora del Rosario, de estilo gótico, fue diseñada en 1906 por los ingenieros Juan Ochoa, W. Pitman y Charls Evans Medhurst, y lo más destacado de su arquitectura son los vitrales traídos de Francia y sus imponentes campanas. L
a imagen de Nuestra Señora del Rosario, patrona de la ciudad se ubica en el altar mayor.
El museo Enrique Squirru cuenta con una valiosísima colección histórica compuesta por objetos araucanos y pampas, cerámica indígena, platería gauchesca y mapuche; tejidos, instrumentos de pesca y caza; documentación que asevera hechos históricos y nombres como el del doctor Ronco, prestigioso abogado que realizó innumerables obras en pos de la cultura y la comunidad de Azul.
La Casa Ronco representa un valioso patrimonio para la comunidad que incluye la casa, sus muebles, la espléndida biblioteca familiar conformada por aproximadamente seis mil volúmenes e importantes colecciones.
Entre los tesoros más destacados, cuenta con una colección cervantina y otra hernandiana, ambas reconocidas por su valor cultural y testimonial más allá de nuestro país.
A partir de la realización de la Exposición Cervantes: de La Mancha a la Pampa (2004), Azul fue designada Ciudad Cervantina de la Argentina por el Centro Unesco Castilla-La Mancha en 2007.
Las Sierras de Azul, unas de las más antiguas del planeta, atraviesan la zona sur del partido, siendo el parador Boca de las Sierras, un pequeño valle circundado por bellísimos escenarios naturales, eje de una importante atracción turística. Los viejos almacenes de campo, las estancias y las estaciones de ferrocarril hacen revivir allí al turista la tradición rural de otros tiempos.
La pulpería San Gervasio, de 1855, que se ubica en la ruta provincial 50, límite entre los partidos de Azul y Tapalqué, conserva todas las características de la época, como su piso original de tierra apisonada, la reja de protección en el mostrador, la galería y una colección de herramientas de campo.
Los visitantes que se acercan a conocer este museo vivo de otros tiempos rurales, mientras degustan una copa de caña, escuchan relatos, cuentos y anécdotas de sucesos trascendentes y personajes que frecuentaban el lugar.
El balneario Municipal Almirante Guillermo Brown tiene un sector especial para dar información al turista y cuenta con todas las comodidades y servicios para pasar un día al aire libre.
Playas de arena, proveeduría, fogones, trampolines, y una isla, son la sumatoria de encantos de este completísimo balneario, que cuenta también con quioscos, pizzerías y locales de comida rápida. Es un paseo de excelencia por su espejo de agua de 6 hectáreas y sus zonas bellísimamente parquizadas para disfrutar de la naturaleza.
















