La campaña secuestró la fecha patria
Más allá de los actos oficiales que se sucedieron a nivel nacional y en cada distrito del país, el 25 de Mayo fue literalmente secuestrado por la campaña política. Hubo lanzamientos de distintos dirigentes y discursos de barricada para todos los paladares. En fin, si los hombres de la independencia, aquellos que hace más de doscientos años soñaban con la libertad, tuvieran la posibilidad de observar este momento, los alcanzaría una desazón enorme.
El feriado pareció vehiculizar los lanzamientos, que comenzaron con Martín Lousteau que inició su campaña en el distrito porteño, con fuertes críticas al Pro por no dejarlo participar de las Paso, por lo que anunció que irá directamente a los comicios generales, de la mano del radicalismo de la Ciudad de Buenos Aires.
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Promediando la tarde se lanzó la alianza entre Sergio Massa y Margarita Stolbizer en un armado que se llamará 1 País. Los discursos fueron durísimos, durante el acto del que participaron juntos, atacando tanto al kirchnerismo como al macrismo, en un claro intento de romper la polarización entre ambos sectores políticos. Hubo acusaciones cruzadas al Gobierno anterior y al actual, enumerando las propuestas que tienen a futuro. Porque afirmaron que esta unión no es sólo para las elecciones legislativas, sino pensando en las presidenciales de 2019.
Y para cerrar un día tan movido, Cristina Kirchner dio un extenso reportaje en el canal C5N, el más cercano a su proyecto. En ese marco, y con un grupo de seguidores a las puertas del estudio de grabación, dijo que si era necesaria para lograr la unidad del peronismo y los partidos aliados se presentaría en las elecciones legislativas. Pero no se privó de criticar fuertemente al Gobierno, acusándolo de habernos inmersos en una crisis y un endeudamiento sin precedentes. También que era una perseguida judicial, frente a un panel de periodistas que fue tan complaciente como les fue posible y más, de modo que la nota fue casi un monólogo, sólo faltó que lo pasaran en cadena nacional como en su Gobierno.
Todo lo que se escuchó durante el día, Lousteau, Massa, Stolbizer y Cristina tuvieron un punto en común: tomar la economía como la base de sus críticas. Es evidente que este es el talón de Aquiles del macrismo que, como ellos mismos reconocen, no puede mostrar antes de las elecciones por lo menos, una mejoría. De manera que ya podemos hacernos una idea clara de lo que será la campaña en los próximos dos meses, acusaciones al Gobierno por las apuestas económicas que no salieron bien, cargar las tintas con la deuda que se ha venido tomando y tratar de generar titulares todos los días.
Para cerrar un día complicado desde el punto de vista político para el Gobierno, a la medianoche en Animales Sueltos se presentó el jefe de Gabinete, Marcos Peña, para tratar de desnaturalizar todas las acusaciones que en cada discurso llovieron sobre el oficialismo.
Peña puso las cartas del macrismo sobre la mesa, contestó al kirchnerismo que la sociedad no quiere volver al pasado y que deben hacerse cargo del país que dejaron y al massismo intentó quitarle entidad para construir la avenida del medio. Como es natural, al oficialismo le conviene la polarización, seguir retocando una grieta que, sobre todo en épocas pre electorales, está en carne viva.
Así están planteados los desafíos para estas elecciones de medio término: Cristina quiere que se compare si estamos mejor ahora que antes; Massa afirman que no nos pueden condenar a volver con los corruptos o aceptar un Gobierno para ricos. Mientras el oficialismo considera que el electorado les mantiene la confianza en el cambio elegido y que le va a seguir siendo fiel.
En definitiva, es fácil advertir que todo lo que estamos viendo son los fuegos de artificio propios de los lanzamientos de una campaña política. No podemos considerar que los slogan que se sueltan públicamente tienen el valor de un pensamiento completo respecto a qué proyecto de país se esconde detrás de la pelea electoral.
Atravesamos una etapa no exenta de dificultades claramente en el día a día, tenemos un alto índice de pobreza (parte heredado y nuevos pobres), no hemos logrado sincerar toda nuestra economía y la inflación con recesión nos tiene acosados. El problema, llegado a este punto, es el nivel de responsabilidad con el que se plantean las críticas de la oposición y las excusas del oficialismo.
De este modo es difícil que la campaña nos ayude a clarificar el panorama, porque la realidad es que en esta etapa todo lo que escuchamos debe ser atravesado por el tamiz de la razonabilidad, recurriendo a valores que debemos recobrar y que estén por encima de entusiasmos momentáneos. Porque va a llegar el momento del voto que es, al fin, la única herramienta que tenemos como mujeres y hombres de a pie para hacer valer nuestra voluntad y la idea que tenemos de país y de futuro.













