La cadena nacional y sus bemoles
Pasados ya varios días de la inundación que azotó el norte de la provincia de Buenos Aires, Cristina Kirchner retomó la cadena nacional, con un discurso que duró una hora y 20 minutos, a los que luego agregó otras dos alocuciones dirigidas específicamente a la militancia agolpada en los patios internos de la Casa Rosada, pero ya fuera de la transmisión oficial.
En su disertación, que es como una especie de monólogo, hubo para todos los gustos. Al peronismo trató de mantenerlo unido, recordando los enemigos comunes al movimiento. Esto no es difícil porque en plena campaña electoral no hay nada más sencillo que mostrar a quienes están en la vereda de enfrente.
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Llovieron en cambio las críticas hacia la oposición, denunció una campaña sucia contra el Frente para la Victoria y defendió con énfasis a sus candidatos a presidente, Daniel Scioli, y a gobernador, Aníbal Fernández. Salvo que al presidenciable le enrostró su amistad con Mauricio Macri y le hizo notar que ese a quien considera su amigo es el que le hizo la mala pasada de hacer una conferencia de prensa para ayudar en los anegamientos bonaerenses, en sus horas de ausencia por el viaje a Italia.
Los compañeros que llevamos como candidatos a presidente y vicepresidente van a seguir y continuar con estas políticas, aseguró la presidenta, lo que puede ser tomado fue un apoyo como una advertencia para Scioli. El dato curioso para el actual gobernador lo aportó la militancia, que dejó en claro que no lo quiere colgando una bandera en uno de los balcones internos que rezaba Zaninni para la Victoria. Pero si hay algo que elogiar al peronismo en general y al kirchnerismo en particular es que estas diferencias internas no se traslucen a la sociedad, ante la que siempre se ven unidos y organizados, como una piña, lo que a la postre es la esencia del movimiento. En cambio, los otros partidos cuando forman coaliciones o frentes no logran siquiera disimular sus rencillas y a poco de andar aparecen portazos y desplantes de todo tipo.
Volviendo a la cadena nacional del jueves, la número 32, en el discurso de una hora y 20 minutos la presidenta dedicó gran parte de este tiempo a atacar si neufemismos al candidato presidencial de Cambiemos, Mauricio Macri, y a varios miembros de la oposición por sus críticas sobre la reacción del oficialismo ante las inundaciones. Le respondió incluso sin nombrarla a Mirtha Legrand que reclamaba que con las inundaciones era el momento de salir en cadena nacional y no lo hizo. Para explicarse en torno a esta cuestión fue que nombró a Pergamino, aunque, como explicábamos en la edición de ayer, con datos completamente erróneos de los que los vecinos pueden dar fe: el miércoles 5 de agosto, cuando realizó su cadena nacional Nº 31, Pergamino no estaba inundada, como ella aseguró para justificar que sí apareció durante el drama.
Hizo una larga enumeración las decenas de obras hídricas de la gestión Kirchner (desde 2003) en la provincia de Buenos Aires y otras localidades y se excusó de no haber visitado las zonas damnificadas o haber hecho anuncios por estar en tiempo de campaña para que no fuese mal interpretada su presencia, cuando en realidad el drama comenzó cuando las Paso ya se habían realizado. En contraposición a su postura, ridiculizó a la candidata a gobernadora del PRO sin nombrarla por haberse sacado una foto en las inundaciones. Por favor, la obscenidad de ponerse o disfrazarse de día de lluvia e ir al barrio a juntarse con los pobres, no, fue la sentencia. Obviamente que en esta era de la conectividad y las redes sociales, donde cada ciudadano tiene un archivo en su poder, a los pocos minutos aparecieron fotos de ella en la misma actitud que le criticó a María Eugenia Vidal.
Luego de las explicaciones post inundación, anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley para prohibir la venta de la porción accionaria que la Anses tiene en varias empresas privadas, a menos que se acuerde en el Congreso con los dos tercios de los votos en ambas cámaras. Esta norma protegería las acciones que tiene el Estado y por tanto la Anses de los jubilados de cualquier maniobra de venta sin acuerdo de los legisladores.
Su discurso coronó la firma de la prórroga de la refinanciación de la deuda que 17 provincias tienen con el Estado nacional, un alivio financiero que les otorga el Gobierno en forma trimestral. Voy a estar apoyando a cada uno de los candidatos del Frente para la Victoria, aseguró para bajar las tensiones en el PJ. Sin dudas que es un desahogo para las flacas economías provinciales pero sobre todo es un refuerzo de campaña que pone en desventaja a candidatos opositores.
Siempre en un tono informal, en diálogo directo con los presentes y apelando permanentemente a la ironía y al sarcasmo, también habló de Lázaro Báez y su participación en la obra pública, de Aníbal Fernández y la campaña sucia que tuvo que sufrir por una denuncia de un preso condenado a perpetua, y cuestionó a quienes se montan en la tragedia, en referencia al asesinato del militante Jorge Ariel Velázquez en Jujuy. En este caso mostró un documento de la Justicia Electoral jujeña donde consta que el muchacho fallecido era afiliado y militante de la Tupac Amaru, la agrupación de Milagro Salas. Lo que no dijo es que tal condición es necesaria allí para acceder a planes sociales y otros beneficios, indispensables para la subsistencia en aquella región. Como contrapartida, se dio a conocer una foto del joven en cuestión vestido con indumentaria del partido radical, en una marcha opositora precisamente.
La cuestión es que el militante está muerto de un tiro por la espalda y no sabemos aún quién le disparó.
No faltaron las cifras, los porcentajes y demás datos que suele aportar pero de difícil comprobación por parte de los ciudadanos, a los que no nos queda más que creerle o no, según la simpatía para con el modelo. Cristina produce eso en la gente: se le cree todo o nada; se la adora o se la defenestra.
En realidad, no habría que haber criticado a la presidenta por no hacer cadenas nacionales por las inundaciones porque a tan poco de las elecciones, salvo una catástrofe de proporciones bíblicas, no debe hacer cadenas. Porque esta circunstancia le permite una ventaja respecto de otros candidatos a presidentes que no son del oficialismo.
La gente tendría que tener estos dos meses que faltan para los comicios para reflexionar sobre su voto, escuchando las propuestas de los candidatos, sin cadenas nacionales, ni ayudas especiales para ninguno.













