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La cadena cárnica vuelve a jugar el mundial

24 de enero de 2016 a las 12:00 a. m.

 

Buenas noticias. Eso es lo que generó el gobierno encabezado por Mauricio Macri en el ámbito agropecuario desde su asunción. Primero se cumplió con la palabra empeñada en la campaña proselitista (por cierto, hecho inaudito en este país) de eliminar las retenciones de los principales cultivos (excepto la soja, que disminuyó 5 puntos), de los derechos de exportación para carnes y demás productos agropecuarios, agroindustriales y manufacturas industriales. La otra buena noticia llegó unos días después con el anuncio de la liberación y unificación del mercado cambiario.

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Con estas medidas se puso fin a un ciclo de discriminación en contra del sector agropecuario, que rigió desde la década del 30, con la excepción de los casi 11 años de Convertibilidad, y continuó con una serie de medidas de facto implementadas en la última década, como la imposición de ROEs en enero de 2006, el anuncio de una prohibición de exportaciones por seis meses y los sucesivos regímenes de control de exportaciones y de precios internos, entre otras medidas. De este modo la anterior administración llevó a la pérdida diez  millones de cabezas, miles de empleos, plantas frigoríficas cerradas, pérdidas de miles de millones de dólares de exportaciones y a la desaparición de Argentina del listado de los 10 principales exportadores mundiales, por primera vez en más de 100 años. “La única verdad es la realidad”, dijo Aristóteles y el general Juan Domingo Perón la hizo popular.

Como medida la eliminación de los derechos de exportación no tuvo un impacto inmediato en el sector cárnico debido a que el precio del novillo, medido en dólares y que en ese momento superaba en más del ciento por ciento a los de otros países ganaderos del Mercosur (e inclusive a los EE.UU y la Unión Europea), pasó a ubicarse entre el 70 y el 80% por encima de aquellos.

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El impacto, en cambio, sí se notó con el anuncio de la liberación del mercado cambiario, que comenzó a funcionar con la operatoria de flotación administrada (se trata de un régimen cambiario en principio dejado al libre accionar del mercado, pero el Banco Central interviene para evitar oscilaciones bruscas). Hay que recordar también que a los pocos días se derogaron los ROEs.

Fue ahí cuando sobrevino el golpe pleno de ambas medidas sobre los mercados de ganados y carnes: con una cotización de 14,50 pesos por dólar se recortó en parte el atraso acumulado en los últimos años, que dejó fuera de competencia a la enorme mayoría de las actividades productivas nacionales.

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Ya en el nuevo escenario, el costo ilógico que tenía el novillo para la exportación, que ascendía a 5,50 dólares por kilo, bajó a 3,50 dólares por kilo, acercándose al promedio regional.

La primera medida solucionó un viejo problema de la ganadería, mientras que la normalización del mercado cambiario era una necesidad de toda la economía nacional.

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Estas medidas lograron que la carne argenta se ponga a tiro en la competencia internacional, dada la drástica reducción de los costos en dólares de la industria frigorífica, con la ventaja de haberse mejorado al mismo tiempo el ingreso de los productores.

De todos modos, la devaluación, la quita de las retenciones y el levantamiento de las restricciones al comercio, cambiaron sustancialmente el resultado de la ecuación, que ahora no solo da una renta positiva en casi todos los planteos (cría, recría, invernada), sino que además recuperó cierta competitividad a nivel mundial.

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Otra cuestión alentadora es la próxima apertura del mercado estadounidense para las carnes crudas, enfriadas o congeladas, lo que ayudará a la puesta en vigencia de la habilitación canadiense.

Por otra parte, el Senasa tendrá más elementos para avanzar rápidamente en negociaciones sanitarias con países que impiden el ingreso de carnes nacionales como México, Japón, Corea del Sur y Taiwán, además de acelerar el acceso de carne enfriada a China y a Rusia en condiciones favorables.

También la mayor racionalidad en la política económica que se puede esperar del Gobierno liderado por el expresidente de Boca Juniors permitirá ir logrando un tipo de cambio más competitivo.

En tanto, el nuevo clima político ya dio impulso al anuncio de las últimas horas a cargo del ministro de Agroindustria de la Nación, Ricardo Buryaile: “La Unión Europea levantará la restricción en la frontera norte en el primer semestre”.

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No obstante, el aumento en las ventas al exterior no será tan importante este año por la escasez de oferta de ganado para faena con las condiciones que exigen la mayoría de los importadores, pero tendrá un avance más firme y voluminoso seguramente el año que viene.

La ganadería argentina gozará de una fase de buenos precios que darán un contexto favorable para profundizar la inversión, lo que permitirá progresar en la mejora de la productividad.

Recordemos que Argentina tiene historia de exportación. Llegó a superar las 700.000 toneladas a mediados de los  90 y también hace 6-7 años, aunque en este último caso como consecuencia de una fuerte liquidación ganadera.

En fin, se han dado varios pasos muy importantes para que la cadena cárnica recupere la competitividad internacional y pueda expresar todo su potencial en los próximos años. Ante este panorama, es importante tener en cuenta en qué situación se encuentra la cadena para que Argentina pueda volver a ser uno de los exportadores más importantes del rubro.

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