Publicidad
Pergamino
La Opinión Online
LO CampoLO Sports
LO365
Opinión

La Argentina de las operaciones políticas ya no distingue realidad de ficción

22 de marzo de 2015 a las 12:00 a. m.

En Argentina estamos tan acostumbrados a las operaciones políticas, de distinto rango y especie, que muchas veces interpretamos toda la realidad como si se tratase de una operación.

En este caso puntual que abordamos se trata del postulado para miembro de la Corte Suprema de la Nación, Roberto Manuel Carlés, un abogado de 33 años que fue propuesto por la presidenta Cristina Kirchner para ocupar el lugar que dejara vacante Eugenio Raúl Zaffaroni.

Publicidad

Resulta que Carlés integró la delegación de la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, y acompañó a su presidente, Federico Mayor Zaragoza, a la audiencia con el Papa Francisco, en el Palacio Apostólico, institución vaticana de la que forma parte desde 2011, cuando el Santo Padre aún no era Jorge Bergoglio. Y no es un secreto que son cercanos desde hace mucho tiempo. 

Decimos con esto que su viaje al Vaticano no guarda relación con una operación papal para respaldar a Carlés, ni una intromisión política de Francisco en los asuntos internos de la Argentina de los que advirtió claramente que quiere mantenerse al margen, más en un año electoral. 

Publicidad

Sin embargo muchos medios interpretaron la noticia, presentándola como una operación para que la presencia de Carlés junto al Papa le dé mayor respaldo a su postulación, ya que la Comisión de Acuerdos del Senado se reúne el 31 de marzo y allí debe concurrir el abogado penalista a una audiencia pública para defender su pliego.

Francisco ha dicho ya públicamente que se ha sentido usado por los políticos argentinos, ha hecho claros gestos de no pretender influir en decisiones políticas del país, más allá de su guía pastoral que, es justo decirlo, es ejemplificadora para la Iglesia y para la sociedad en su conjunto.

Publicidad

Dicho en otros términos, el Papa no tiene un pelo de tonto como para no advertir cuando es parte de una maniobra y cuando no.

Carlés mismo explicó que su presencia se debió al hecho de que fue él, como miembro desde 2011 de la Red Internacional de Académicos por la Abolición de la Pena de Muerte, quien pidió la audiencia con el Papa en nombre de la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, hace varios meses. Además, negó cualquier uso político del encuentro relacionado con su candidatura. Y tal situación es creíble por el solo hecho que la agenda del Papa se maneja con esos plazos de antelación; no se puede pautar una cita unos cuantos días antes sino que la premura es de meses.

Publicidad

Por otra parte, la pena de muerte no está en la agenda de los argentinos como tema de debate porque en nuestro país no existe como instituto del derecho. De modo que la labor de Carlés en este tema y en conjunto con la Iglesia es una temática universal, por la abolición de la pena de muerte en los países donde todavía se mantiene.

El penalista argentino fue recibido por Francisco en la Residencia de Santa Marta, en un encuentro absolutamente personal, del cual no se dieron  detalles. No es la primera vez y quizá tampoco sea la última que el abogado católico y el Papa se encuentran, debido a su larga relación.

Publicidad

Además coinciden en un punto fundamental en el cual el Papa ha sido muy claro: “Hoy la pena de muerte es inadmisible por cuanto grave haya sido el delito del condenado”. Plantea, además, que la prisión perpetua también puede ser considerada “una pena de muerte encubierta”.

Como Carlés imaginaba que su viaje, aunque pactado por otro tema y desde hace tiempo, podría despertar suspicacias en un país acostumbrado a las operaciones políticas, lo consultó al Papa si convenía ahora concurrir a la cita y Francisco le contestó que le parecía bien.

Lo hemos dicho en muchas oportunidades: los ciudadanos argentinos somos rehenes de una batalla sin cuartel en la que un bien preciado como es la información es el arma que se empuña. En cualquier parte del mundo, las noticias llegan al público ya pasadas por el tamiz de la subjetividad de quien las transmite, pero en nuestro país esta característica de los comunicadores se ejerce de manera extrema y temeraria. Los asiduos seguidores de diarios e informativos han aprendido a leer entrelíneas la intencionalidad con que se vuelca la información. Pero la mayoría, el gran público, es “embutido” de visiones parcializadas y libres versiones de los hechos. Y esto es común a los dos “bandos” en cuestión: los medios estatales y oficialistas y Grupo Clarín como mascarón de proa de otros que por uno u otro motivo se encolumnan tras el holding.

El encuentro de Carlés con el Papa y cómo fue presentado este en los medios es un caso más de los que a diario pueden extraerse de la crónica periodística. Pero además demuestra un interés por mal informar ya que, aunque pudiera interpretarse que la visita tuvo que ver con posicionarlo mejor para el puesto en la Corte Suprema, ubica a la gente común en el lugar de ser influenciada para esta elección cuando en realidad no interviene la ciudadanía sino los miembros del Senado. 

Publicidad

El candidato no ocultó su felicidad por la cita y la satisfacción por la pronunciación obtenida de su parte: “Lo que vivimos aquí fue maravilloso, porque lo que escribió el Papa en la carta nos sorprendió a todos y va más allá de la tradición de la doctrina social de la Iglesia en cuanto a la pena de muerte, porque sentencia claramente que es inadmisible”. Y lamentó que todos en la Argentina, en lugar de atender a esta cuestión de interés universal estuvieran pendientes “de qué puede obtener para utilizar” al Papa. 

Vaya como atenuante que, tras otros casos, los argentinos nos acostumbramos a que todos quieran “colgarse” de la enorme popularidad de Francisco, por lo que cada movimiento que hace ya es interpretado como un gesto hacia algún sector político en particular. 

Y poniendo blanco sobre negro en cuando a la postulación, cabe recordar que Carlés es un católico militante que no tiene filiación política; hace unos 15 años tuvo un fugaz paso por el radicalismo y luego por el ARI, pero no se le conoce actividad en el peronismo. La controversia en torno a su candidatura no pasa esta vez por la política sino por su visión garantista, en la misma línea que Zaffaroni, de quien es discípulo. Esa es la gran disputa que divide las aguas, tanto en el ámbito judicial como en la sociedad. 

WhatsAppXFacebook

Comentarios

🔓

Desbloqueá los comentarios

Hacete socio LO365 y sumate a la conversación.

Cargando comentarios...