La Argentina asumió la presidencia del G-20 en el Centro Cultural Kirchner

Le inspiramos confianza al mundo, dijo el presidente ante funcionarios, gobernadores, legisladores, miembros de la Corte Suprema y líderes de cámaras empresarias, al anticipar los lineamientos que buscará imprimirle al período al frente del grupo. Macri señaló que deben crear consensos básicos, consolidando la cultura del acuerdo entre los distintos países.
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Buenos Aires, (NA) - La Argentina asumió ayer la presidencia del G-20 durante un acto en el que el presidente Mauricio Macri llamó a actuar “creando consensos básicos” para generar “crecimiento inclusivo”, al tiempo que resaltó que el país “inspira confianza” en el mundo porque va “por el camino correcto”.
En el Centro Cultural Kirchner (CCK) Macri anticipó los lineamientos que buscará imprimirle al período al frente del grupo y, ante funcionarios, gobernadores, legisladores, miembros de la Corte Suprema y líderes de cámaras empresarias, señaló que el G-20 debe actuar “creando consensos básicos, consolidando la cultura del acuerdo” entre los distintos países y puso como ejemplo las reformas que impulsa el Gobierno con el apoyo de diferentes sectores.
“Queremos ser una expresión de todo la región. Vamos a demostrar que podemos sumarnos a una conversación global sin alzar la voz de enojados y sin seguir pasivamente los intereses de otros”, señaló durante su mensaje.
El ejercicio formal del cargo comenzará hoy, cuando se lleve a cabo en la ciudad rionegrina de Bariloche el primero de una serie de medio centenar de encuentros que se desarrollarán a lo largo de los próximos doce meses en diferentes ciudades del país para culminar con la Cumbre de Jefes de Estado en la Ciudad de Buenos Aires.
Desde el CCK el líder del PRO anticipó que durante 2018 la Argentina planteará una agenda con tres ejes: “futuro del trabajo”, “infraestructura para el desarrollo” y “un futuro alimentario sostenible”.
Insistió, al respecto, en que su “gran meta nacional” es “reducir la pobreza” y que, en consonancia con esa idea, el lema de la presidencia argentina será “Construyendo consenso para un desarrollo equitativo y sostenible”.
En ese sentido, ponderó la marcha del Gobierno y afirmó que está “poniendo a la Argentina en un lugar relevante de un mundo al que le inspira confianza, porque ven que el país está por el camino correcto”.
Plan ambicioso
“Somos un país con una identidad plural, la diversidad está en nuestro ADN y sustenta nuestra tradición de paz y convivencia pacífica. Nuestro lenguaje es el de la justicia y el consenso. Nuestra diplomacia se basa en el poder de la norma, no la norma del poder”, remarcó.
En su discurso, de diez minutos, Macri aseguró además que “movilizar la inversión privada es fundamental para salvar la gran brecha global” y convocó a “aprovechar las oportunidades globales para incrementar el empleo, la inversión, las exportaciones” y “elevar la educación, la ciencia”.
“En el país estamos impulsando el plan de infraestructura más ambicioso. Por eso en el G-20 buscaremos desarrollar la infraestructura como la nueva clase de activo, que permita canalizar los ahorros de hoy hacia el transporte, los servicios sanitarios, la energía y la conectividad”, subrayó.
Asimismo, el presidente agradeció los mensajes enviados por el mandatario chino, Xi Jinping; el primer ministro japonés, Shinzo Abe y otro de la canciller federal alemana, Angela Merkel, que fueron transmitidos en la pantalla gigante de la sala Ballena Azul.
“Nuestra visión para el G-20 es la de un grupo de países que cooperan para generar crecimiento inclusivo”, remarcó.
Por su parte, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, afirmó que el Gobierno buscará en el foro “dar testimonio de un país que quiere vivir la transformación con protagonismo y sin nostalgias del pasado”.
La presidencia argentina del G-20 incluye la realización de más de 50 reuniones de trabajo que se llevarán a cabo a lo largo de 2018 en nueve ciudades del país: “Quisimos darle un carácter federal”, destacó el ministro coordinador.
La Cumbre de Jefes de Estado del foro se realizará el 30 de noviembre y el 1º de diciembre del año próximo en el Centro de Exposiciones y Convenciones de Buenos Aires y en el Centro Cultural Kirchner.
“Claramente la Argentina está en condiciones de garantizar la seguridad de un encuentro de esta magnitud. Hemos podido trabajar con una enorme cooperación de otros países que nos han ayudado muchísimo en materia de compartir información de Inteligencia, de poder trabajar en la prevención de cualquiera de las amenazas que puede tener un evento de este tipo”, concluyó Peña.
Inauguración suspendida
Luego de que la Armada diera por finalizado el operativo de rescate de los tripulantes del submarino ARA San Juan, el presidente Mauricio Macri decidió anoche suspender la inauguración del “Paseo de la República” por “una cuestión de prudencia y respeto” hacia los familiares de los marinos.
Según informaron fuentes oficiales, el mandatario optó por postergar sin fecha el acto en la Residencia Presidencial de Olivos tras recibir la información de que había finalizado la fase de búsqueda y rescate de la nave y de los 44 submarinistas.
“Por una cuestión de prudencia y respeto”, explicaron las fuentes consultadas por esta agencia.
El “Paseo de la República” es un espacio verde construido sobre un sector de la Quinta de Olivos que será de libre acceso para los vecinos.
El espacio verde “fue construido en el marco del plan de remodelación realizado en la Residencia Presidencial, que incluyó la transformación de un sector de la quinta para convertirlo en un espacio verde de libre acceso a los vecinos”, había explicado el Gobierno.
La obra había comenzado a mediados de septiembre y tuvo como objetivo “abrir e integrar la Quinta presidencial al barrio, poner en valor su patrimonio paisajístico y favorecer el desarrollo de nuevos espacios verdes”.
La iniciativa contempló que parte de los muros perimetrales que dan a la Avenida Maipú fueran reemplazados por rejas para conformar el espacio verde de 14.500 metros cuadrados con arboledas y vegetación autóctona.
Los muros derribados habían sido construidos en 1973 por orden del entonces ministro de Bienestar Social, José López Rega.
“Los trabajos se desarrollan teniendo en cuenta cuestiones sensibles, referidas a la seguridad, y pensando que en el lugar vive el mandatario y su familia y, además, lo harán en el futuro otros presidentes de la Nación”, había subrayado el Gobierno durante el proceso de construcción del “Paseo de la República”, que tuvo un costo estimado de entre 25 y 30 millones de pesos.

















