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Jorge Alberto Cofré, el sueño de ser locutor hecho realidad en los micrófonos de la radio de Pergamino

Siendo niño memorizaba los avisos comerciales de las transmisiones deportivas que escuchaba junto a su padre. Ingresó a LT 35 en 1986 y protagonizó épocas memorables con el nacimiento de FM Mágica. A la par de ello trabajó siempre en el rubro de telefonía. El running y la fotografía son actividades que abraza con pasión, siempre con la compañía de su familia.

26 de febrero de 2022 a las 12:00 a. m.
Jorge Alberto Cofré, el sueño de ser locutor hecho realidad en los micrófonos de la radio de Pergamino
Jorge Cofré, en el micrófono de LT 35, ejerciendo su pasión.

Jorge Alberto Cofré tiene 58 años. Nació en Río Cuarto, provincia de Córdoba, y vivió en Mendoza hasta los 6 años, cuando su familia llegó a Pergamino. "Durante los primeros años de mi vida fuimos nómades, mi padre era empleado de Entel y por su tarea lo trasladaban a distintos lugares. Buscando poder establecernos como familia en un lugar para que no tuviéramos que ir de escuela en escuela, llegamos a Pergamino. Vivíamos en el Parque Municipal en una carpa, hasta que nos mudamos al barrio Vicente López", cuenta en el comienzo de la entrevista este hombre conocido en la ciudad por su voz. Es locutor en LT 35 Radio Mon desde hace muchos años.

Hijo de Carlos y Julia y hermano de Carlos, Nora y Yanina, recrea los recuerdos de su infancia cuando comenta que comenzó la primaria en la Escuela Nº 77 y terminó en la Escuela Nº 22. "Pergamino nos recibió muy bien, durante dos años vivimos en una carpa provista por Entel a los empleados que se trasladaban de un lugar a otro. Mi papá era capataz de una brigada móvil", menciona y conserva las vivencias de esa experiencia: "Eran carpas grandes, confeccionadas con una lona especial, pero igualmente a pesar de las comodidades significaba vivir en carpa, sobre piso de tierra. Estaba ubicada donde hoy funcionan las instalaciones de los vestuarios del Parque Municipal". "Nuestra primera casa fue en el barrio Vicente López, y con la decisión de comprarla ya decidimos quedarnos en esta ciudad", agrega. 

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Hizo la secundaria en el Colegio Industrial. Allí obtuvo su título de técnico mecánico. "Siempre supe que nunca iba a ejercer, porque no era mi vocación. Pero la elección del Industrial, del que guardo hermosos recuerdos, fue un poco porque en esa época los padres marcaban el camino y además porque mis compañeros de la primaria, que en su mayoría eran mis vecinos, iban allí", señala.

Su historia laboral

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Su historia laboral se inició en la empresa en la que trabajaba su padre, ya fallecido: "Su trabajo me dio esa posibilidad porque los familiares directos podían ingresar a Entel, que luego fue Telefónica de Argentina y hoy es Movistar".

En la actualidad trabaja en el sector de Ventas de esa compañía y a lo largo de los años ha sido testigo de la transformación tecnológica que vivió el campo de las telecomunicaciones. "Aprendí y aprendo mucho todos los días", sostiene.

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En paralelo, y siguiendo su vocación, ingresó a trabajar a LT35 Radio Mon. Confiesa que desde chico su deseo era ser locutor. Y cuenta que con su padre los domingos escuchaban por radio los partidos de fútbol y él sentía predilección por los avisos comerciales. "Me los sabía de memoria", refiere. La magia de la radio, la imaginación que se ponía en juego cada vez que escuchaba lo que sucedía del otro lado, siempre le resultó fascinante. "No me interesaba el fútbol, a mí lo que en verdad me gustaba era escuchar y memorizar los avisos comerciales, me encantaba", resalta.

 Su llegada a la radio

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Integrante de un grupo juvenil de San Vicente, estableció una relación de amistad con el padre Domingo Pisoni quien, según cuenta, lo impulsó a presentarse en las oficinas de LT35 Radio Mon que buscaba personal. Corría el año 1986. "Un día regresando de Buenos Aires con el padre 'Mingo' veníamos escuchando la radio y un aviso decía que necesitaban personal, con o sin experiencia. Al llegar a la entonces avenida Julio A. Roca y Doctor Alem, detuvo el auto y me impulsó a que me presentara".

Recuera que lo atendió "El Gallego" García, quien no solo le abrió las puertas de esa primera entrevista sino que fue la persona que lo acompañó mucho en su desarrollo profesional. "El me tomó el examen, había otros postulados para el puesto, al poco tiempo me llamaron para hacer las pruebas, quedé seleccionado y finalmente empecé a trabajar en AM como locutor comercial".

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"En ese momento era apenas un locutor por vocación y tenía muchas ganas", enfatiza. Se valió del recurso de su voz y de su anhelo de crecer para abrirse camino. Al poco tiempo Don Carlos Trincavelli, director de la emisora, lo convocó para que rindiera el examen que les permitía a los empleados de radio obtener el carnet de locutor. "Me pidió que rindiera, accedí al programa y rendí en Radio Nacional Rosario. Aprobé y me dieron el carnet".

La FM, un tiempo mágico

Cuando se inauguró Mágica, la primera FM de la ciudad, Jorge transitó ese camino, junto a Eduardo Costamagna y Carlos Bruno. "En esa época comencé a vivir la radio de un modo distinto, fue un gran desafío y un enorme aprendizaje", refiere y comenta que al mismo tiempo seguía haciendo locución comercial en AM.

Es parte de una generación de locutores que ha tenido la fortuna de establecer un contacto muy directo con los oyentes en un tiempo en el que esa comunicación no estaba tan mediada por la tecnología. "Cuando nació Mágica no existía el WhatsApp, existían las cartas de los oyentes. La irrupción de Mágica fue toda una novedad para la ciudad y lo que hacíamos era revolucionario", expresa. Fue junto a los oyentes que como "hacedor de ese modo de hacer radio" fue encontrando un lenguaje. Se satisface de haber sido parte de esa historia. "Así surgió 'Sueños Mágicos', un programa que hacíamos todas las noches, en el que leíamos poemas y poníamos temas lentos. Fue un programa pionero para esa época. Los chicos se coparon mucho, nos traían a la radio pilas de cartas pidiendo temas, se formaban grupos. Fue una época maravillosa, allá por los años 90, un momento inolvidable de la radio".

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Habla con pasión de aquel tiempo. "Era fascinante poder comunicarme a través del micrófono con alguien que estaba a una cuadra de la radio o con quien vivía en un pueblito más alejado. Hoy a través de la Web las personas pueden escucharte desde cualquier parte del mundo, pero en ese momento no era así y era conmovedor el modo en que la gente nos acompañaba en la propuesta. Era vivir en primera persona la magia de la radio", recalca.

LT35, su casa

Hoy, con una dinámica diferente de trabajo producto de cambios que se han dado en la naturaleza del mundo radiofónico, conserva la pasión del primer día y cada noche da lo mejor de sí al momento de cunplir su tarea. Para poder compatibilizar la radio con su actividad laboral en el rubro de la telefonía, su horario de aire siempre fue nocturno y lo sigue siendo. "Fui un afortunado de haber podido conservar mis dos empleos y crecer en ambos", añade en el fluir de una charla colmada de anécdotas. 

"El micrófono es un instrumento poderoso de comunicación y un medio que cautiva", sostiene, enfatizando que su casa siempre fue Radio Mon, nunca estuvo en otra emisora.

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"Con el tiempo FM se fue automatizando, nosotros ya no somos locutores sino operadores locutores y hacemos las dos tareas. Ahora hago mucho también en AM como locutor y como operador", describe. Y confiesa que aprendió a querer la AM: "Con el paso del tiempo uno va creciendo, se va poniendo vejo y hay cosas que descubre en AM que no existen en FM. Eso me gusta, es otro tipo de oyente que también va cambiando. La AM se está programando para captar a oyentes más jóvenes y me complace ser parte también de ese desafío".

"En esta casa he aprendido mucho y no podría nombrar a todas las personas con las cuales compartí el micrófono porque cometería errores de omisión imperdonables. Pero extraño a muchos que ya no están y se me viene a la mente la pérdida reciente de Rodrigo Conti. En él vaya mi gratitud hacia todos los que han quedado en el camino y también mi agradecimiento a los que están, desde las autoridades de la radio hasta los compañeros de siempre. De todos aprendí, todos me dejaron algo y a todos les saqué un poquito para ser mejor en mi trabajo cada día"

"También me gustaría agradecer a la audiencia, que siempre acompaña, reconoce y agradece. Me siento muy cómodo en esta casa que es como una familia".

Otras pasiones

Cuando no está trabajando abraza otras pasiones. "Tengo muchas, me falta vida para poder hacer todo lo que quiero", afirma. Y prosigue: "Hace unos años una situación de salud me dio un llamado de atención y me obligó a poner entre paréntesis el ritmo laboral por un tiempo. Por recomendación médica empecé a salir a caminar y de la mano de ese hábito descubrí mi pasión por el running. Primero caminaba, luego empecé a trotar y a correr, y supe que esa conexión mente, cuerpo, tierra me hacía muy bien, me conectaba conmigo, me ayudaba a descargar tensiones y me hacía reflexionar"

Descubrió que esa era la actividad en la que quería invertir el tiempo para mejorar su salud y la adoptó desde entonces. "Me apasiona salir a correr, participé de muchas carreras y llegué a correr en Buenos Aires un maratón en 2014, fue tocar el cielo con las manos", describe sobre la experiencia.

"Pude concretarla en el tiempo que me había propuesto, no sé si voy a correr otra porque es muy exigente la preparación, pero con lo que estoy haciendo me conformo y además he contagiado a dos de mis hijos, así que compartir la actividad con ellos me causa mucho placer", agrega. 

Desde chico ama la fotografía y a través del deporte logró desplegar también esa pasión y se transformó en un fotógrafo aficionado que capta imágenes del running.

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"Conocer el deporte me hace saber lo que siente el corredor y eso resulta muy movilizante", señala y cuenta que a través de una cuenta de Instagram comparte el material fotográfico que produce en distintos eventos deportivos. "Es algo que hago y me encanta".

Su familia

Jorge está casado con María Laura Pérez, "Malala", como la llama. La conoció en el grupo juvenil de San Vicente cuando ese espacio estaba a cargo del padre Marciano, y están juntos desde entonces. Pasaron 39 años de compañía incondicional. Tienen cuatro hijos: Ezequiel, que está en pareja con Ana; Marianela; Ramiro y Andrés, que está en pareja con Bianca. "La vida me ha regalado nietos: Catalina, Vera, Lorenzo y Salvador, que son hermosos y amorosos".

Asegura que su familia es el pilar que sostiene todo lo demás. También el afecto de los amigos y de esas personas entrañables con las que se ha cruzado en distintas instancias de la vida y con las que mantiene vínculos de gratitud y estima.

"A través de la radio he conocido a enormes personas. Lo mismo en mi trabajo en Movistar y en el deporte. He sido muy afortunado y soy un agradecido", resalta.

Y sobre el final, habla también de su amor por Pergamino, una ciudad que le ha dado mucho. Igualmente confiesa que cada vez que viaja a Río Cuarto donde viven su madre, dos de sus hermanos y sobrinos siente algo de la raíz que lo conecta con su tierra. Quizás porque es de las personas que nunca olvidan sus orígenes y se nutren de esa sustancia vital y de lo que en cada lugar les propone la vida, para crecer y ser mejores sin olvidar jamás la esencia.

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