Influencers de la gastronomía: nuevos críticos de redes sociales
Con celulares en mano y miles de seguidores, creadores de contenido gastronómico marcan tendencia.

“La irrupción de los influencers en la gastronomía es un hecho inevitable en esta época de contenidos digitales y visuales de alto impacto y de superficialidad”, sentencia Pietro Sorba, periodista, crítico enogastronómico y especialista en historia y antropología culinaria. Su mirada no es condescendiente: “Desde mi punto de vista, no suman valor al sector y distorsionan la percepción del público”.
Para Sorba, el contenido que circula en redes responde a otros criterios: “Apuntan a monetizar. La calidad es secundaria, no es el objetivo primario”. Lo vincula a un fenómeno más amplio: “La gastronomía amplió sus límites, pero perdió el eje y la calidad del contenido. Es un dato inconfutable”.
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El periodista señala que la transformación de la crítica gastronómica responde a un cambio en los medios: “Hace 30 años las recomendaciones salían en revistas o diarios, escritas por periodistas con formación, criterio y ética. Hoy el comportamiento de los usuarios también cambió. Observan con atención el contenido de las redes”.
La gastronomía distorsionada
El reconocido crítico gastronómico considera que los influencers deberían tener formación y responsabilidad ética. “Es una pena que no utilicen ese caudal de público para dar información de calidad”. Y lanza una advertencia: “Si una persona recibe dinero para hacer un comentario sin fundamentos, eso no es opinión. Es publicidad”. Para él, el verdadero riesgo es a largo plazo: “Vamos a tener generaciones con una idea distorsionada de la gastronomía verdadera. Es un gran desafío”.
Mostrar lo bueno, corregir lo malo
Franco Laquaire tiene 32 años, 184.000 seguidores en Instagram y un perfil donde se combinan gastronomía y promoción de productos. “Empecé de casualidad. Con mi ex novia hicimos una reseña de un sánguche de milanesa. Nos gustó y seguimos. Hoy es un trabajo, aunque lo vivo como un hobbie”.
Laquire asegura que su objetivo es mostrar lo mejor de Tucumán y estimular a los emprendedores a mejorar: “Quiero que la gente vea qué opciones tiene, educar al público y también ayudar a los negocios a que analicen a la competencia”.
En sus recorridas valora la relación precio-calidad y evita hablar mal de los lugares. Según cuenta, el 90% de las veces los dueños reciben bien las críticas. “A veces no les gusta, pero no me lo dicen directamente”. Y aunque su contenido apunta a lo constructivo, reconoce que lo polémico genera más interacción: “El video más visto es uno donde digo ‘Esta es la peor hamburguesa que comí en mi vida’. Lo vieron siete millones de personas”.
Fuente: La Gaceta.










