Inflación, el mal crónico que solo se mitigará con diálogo y tiempo
Según el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que realiza todos los meses el Banco Central, la inflación comenzaría a dar un respiro a partir de febrero. Sin embargo, algunos economistas advierten que es necesario, además, generar un escenario de confianza y previsibilidad más amplio para contrarrestar un problema que...

Según el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que realiza todos los meses el Banco Central, la inflación comenzaría a dar un respiro a partir de febrero. Sin embargo, algunos economistas advierten que es necesario, además, generar un escenario de confianza y previsibilidad más amplio para contrarrestar un problema que no siempre se tuvo en cuenta: la inercia inflacionaria.
Argentina se convirtió este año en el país con mayor inflación del mundo. Sí. Es triste decirlo, pero nuestro país superó en 2024 a Líbano en el ranking de naciones que sufren el aumento general de precios. No es casual que, según todas las encuestas, uno de los principales reclamos de los electores que expresaron su voluntad en las últimas elecciones presidenciales fue el de terminar con la inflación. En ese sentido, el último relevamiento sobre expectativas en la economía que difunde el Banco Central se presenta, en principio, como alentador. Pero no todo lo que reluce es oro y en una economía como la de nuestro país, con un PBI que no crece desde hace más de una década, el problema de la inflación demanda un abordaje que deje de lado ciertos dogmas y una mayor predisposición al diálogo con los distintos actores económicos.
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Un aspecto a tener en cuenta, advierten algunos economistas, es un factor al que los planes económicos de gestiones anteriores, a juzgar por los resultados, no prestaron mucha atención. Se trata de la denominada inercia inflacionaria, que es la situación que se presenta cuando los actores económicos, ante la incertidumbre que genera la suba constante de precios, proyectan la inflación del pasado hacia el corto y mediano plazo. Es, de alguna manera, un intento de esos actores por aferrarse a cierta previsibilidad en un escenario de gran inestabilidad. Si se analiza con detalle la historia económica argentina, es lo que ha pasado en varias oportunidades, desde el siglo pasado hasta el presente, con ciclos que demuestran que la inflación ha sido la regla y la estabilidad de precios la excepción. El economista, Juan Manuel Telechea, autor del libro "¡Inflación! ¿Por qué la Argentina no se la puede sacar de encima?", observó que la inflación tiene un componente inercial que hace que sea más difícil de bajar en el corto plazo. "Sería un error pensar que alcanza con congelar el tipo de cambio unos meses y llevar a cabo un fuerte ajuste fiscal y monetario para que la inflación desacelere de manera significativa, como hasta ahora hizo el gobierno nacional. El mayor riesgo, en ese caso, sería que el tipo de cambio medido en términos reales se aprecie fuertemente, lo que dejaría a la economía en las puertas de una nueva devaluación, decretando el fracaso de las medidas implementadas", plantea el economista.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que las últimas administraciones nacionales no han logrado sentar las bases para que el país encuentre la forma de crecer de manera sostenida. La población crece, pero el PBI no. Dicho en términos más simples, hace más de una década que la torta es casi del mismo tamaño, pero cada año aumenta el número de porciones que se necesitan para repartir. Y como el PBI no crece, a la hora de distribuir el nivel de producción entre toda la población la puja se vuelve más intensa, porque la porción (según las expectativas de cada uno) es cada vez menor. La inflación, explican los economistas, es la respuesta a algo que no funciona bien en el sistema. Es como la fiebre, agregan. Es decir, no es la enfermedad en sí misma, sino una señal que avisa de la existencia de una o varias anomalías.
El prestigioso economista surcoreano Ha-Joon Chang dice que Argentina necesita un nuevo pacto social para bajar la inflación. También señaló que la suba generalizada de precios es "una forma perezosa" que tiene una sociedad para resolver las tensiones distributivas y que el problema debe ser abordado con buenas dosis de estabilidad política, complementadas con los conocimientos técnicos que requiere una economía tan compleja como la de nuestro país.
Es de esperar que nuestra sociedad logre acuerdos mínimos para generar confianza, promover el crecimiento, reducir la inflación y de esa manera resolver otro problema grave que requiere urgente solución, que es el aumento de la pobreza.










