Hoy se vota el “brexit” en Inglaterra y la economía mundial espera el resultado
Hoy se realiza el referendo británico sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, una decisión que impactará de un modo u otro en el mundo globalizado. Lógicamente que quienes están más pendiente de esta histórica decisión del pueblo británico son la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y el Consejo, donde se atraviesa por una gran incertidumbre, a la espera de conocer la decisión de los ingleses.
Desde el Fondo Monetario se advierte que la economía británica y mundial se verían golpeadas si el Reino Unido abandona la Unión Europea, que hoy es la quinta economía mundial. Por otro lado, la actividad productiva británica se desaceleró antes del referendo y el Banco de Inglaterra ha advertido que dejar la UE podría empujarla a una recesión. Es decir que en términos fríos, el sí al brexit sería una pérdida para las dos partes involucradas, aunque hay otros aspectos que incidirán sin dudas en el voto de los ingleses, cuestiones más subjetivas y vinculadas con su historia e idiosincrasia. Si todo fuese la economía, y la ecuación es la que se plantea, no habrían existido razones para que se llegara a este punto de plantear una salida de la Unión.
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Pero fue esta cuestión de una inminente crisis económica la que ha pesado mucho para que se llegue a un referendo. Si bien el Banco advierte que salir sería nocivo, los británicos responsabilizan de incipiente recesión a los socios del continente.
Tras años de complicaciones, la economía del bloque monetario creció un 0.6 por ciento en el primer trimestre de este año, pero los economistas se han vuelto más pesimistas, precisamente debido al referendo. Es que mantenerse en un bloque de países no es sencillo, lo sabemos los argentinos con el Mercosur que, al fin, terminó siendo más beneficioso para Brasil por ser grande y para Uruguay y Paraguay por ser chicos, que para nosotros a quienes no nos significó una ventaja tan destacable. Siempre hay beneficiados y perjudicados en una actividad grupal con actores tan dispares. En el caso de Europa continental, con sus más y con sus menos, todos los países son similares. Pero no es el caso de Sudamérica ni de Gran Bretaña con respecto al resto de la Europa unida.
Además los ingleses tienen el Commonwealth, que es un mercado propio, con Canadá y Australia que les resulta altamente redituable y otras excolonias y, nótese el detalle: son países independientes pero todos reverencian a la reina de Inglaterra. Es decir, hay un hilo histórico conductor y rector.
Y aquí entramos en los otros aspectos que inciden en este vaivén que ha tenido siempre el Reino Unido con la UE y que hoy llega a un punto cúlmine: hablamos de un país que es una isla y que su única relación hasta ahora con el resto de las naciones ha sido con una matriz imperialista, siempre en un estatus de superioridad, nunca de paridad. Siempre ha tenido una de las monedas más fuertes del mundo por lo que esta cuestión no hizo sencilla la anexión a los países del continente, de hecho condicionaron su ingreso al mercado común a la no adhesión al euro. En síntesis, el Reino Unido no está acostumbrado a mantener relación de pares sino más bien de país jefe frente a territorios súbditos. Por eso vamos a comprobar en las encuestas que los británicos de más edad, la vieja guardia inglesa más apegada a ese pasado pretende separarse de la Unión Europea, en la que no confía. Los más jóvenes, en cambio, tienen una mentalidad de mayor integración al resto de los países.
Los europeos desean mayoritariamente que Reino Unido siga integrado en la Unión Europea, pero no les asusta tanto que ese país llegue a abandonar el bloque, de pronunciarse los británicos a favor del brexit o la separación.
Un 54 por ciento de los ciudadanos comunitarios quieren que el Reino Unido siga en sus filas, según una encuesta difundida por la Fundación Bertelsmann. Un 21 por ciento de los consultados se pronuncia a favor de que el Reino Unido deje el bloque comunitario, constata el sondeo, realizado entre ciudadanos de los seis mayores países de la Unión: Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, España y Polonia.
No es menor resaltar que la campaña pro brexit fue suspendida después del asesinato de la legisladora británica y militante Jo Cox, de 41 años, quien fue atacada por un hombre con vínculos con grupos neonazis y supuestos problemas mentales y ese suceso ha dado un giro al debate y ha hecho que algunos políticos bajaran el tono sobre temas polémicos como la inmigración, otra cuestión que es, junto a la economía, gravitante en la decisión por la salida o permanencia de Gran Bretaña en el bloque.
Cox, parlamentaria de reconocida labor humanitaria, bregaba por el bremain (British remain: permanencia inglesa), postura opuesta al brexit (British exit: salida inglesa)
En general los laboristas como Cox defienden la opción de la permanencia británica en la Unión Europea y pidieron a los votantes que no vuelquen su enojo contra las medidas de austeridad del Gobierno en los últimos seis años en este voto. Incluso el poderoso Banco de Inglaterra advirtió que si se separan del continente en este momento, la economía británica ingresará directamente en una recesión y se ha calculado que se perderán cien mil puestos de trabajo, como primera consecuencia.
Los conservadores, entre los que se encuentra la mayoría del Gobierno, sostienen que el Reino Unido está siendo frenado por la Unión Europea, con la imposición de muchas reglas a los negocios y el cobro de miles de millones al año en tarifas de membresía a cambio de poco retorno. También aluden que estando en la Unión quedan sujetos a políticas migratorias que también pueden afectar la economía. Concretamente, pretenden restringir la llegada de inmigrantes para preservar las fuentes laborales, que el país tome el control total de las fronteras, cosa que ahora no pueden hacer por la actual libertad de paso y permanencia de todos los miembros de la UE.
Y es aquí donde se ve aquello que decíamos al comienzo: son isleños y desde allí han construido más de un imperio, no pueden tolerar, sobre todo los conservadores, que cualquier continental se instale en el Reino Unido cuando quiera, sin poder el Estado tener control al respecto.
Para que el Reino Unido se quede en la Unión Europea se les ha ofrecido a los ingleses que los pagos a trabajadores migrantes en beneficio de sus hijos que viven por fuera de Reino Unido serán recalculados para reflejar el costo de vida en sus países de origen y que pueda el gobierno inglés limitar las prestaciones sociales a los migrantes de la Unión Europea durante los primeros cuatro años de residencia en el país. Gran Bretaña podrá conservar la libra esterlina y comerciar con ella en el bloque, sin temor a discriminación. Cualquier aporte británico para rescatar a naciones de la eurozona prometieton- les será reembolsado. Habrá salvaguardas para proteger a la industria financiera británica de la imposición de regulaciones de la eurozona.
Evidentemente, con semejantes concesiones, hay interés en Europa para conseguir que los ingleses queden dentro, ya que les ofrecen ventajas que los otros socios de la Unión no tienen.
No sabemos quién ganará hoy la votación, porque las últimas encuestas muestran su virtual empate, tanto puede ganar el sí y quedarse en la Unión Europea, como ganar el no y volver a ser el Reino Unido de Gran Bretaña a secas. En pocas palabras, estimados lectores, les hemos dado un pantallazo de la situación planteada en Europa, de modo que pueda seguir las instancias de esta jornada decisiva para el futuro de todos.
















