Hoy la vida pasa por Internet, celulares incluidos
La Argentina se ha ido adaptando y haciendo suya la tecnología al ritmo de las ciudades más avanzadas del mundo. Aunque si de servicio y conectividad se trata, estamos lejos de lo óptimo. Mientras se anuncia la llegada del 5G, aun no disfrutamos a pleno del 4G, salvo en contadas situaciones.
Aun así, un estudio realizado en la Universidad de Buenos Aires afirma que hay 14 millones de personas que utilizan las redes sociales diaria o periódicamente.
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La Ciudad de Buenos Aires, en este esquema, lógicamente está hiperconectada. Ocho de cada 10 porteños se conectan a Internet entre cinco y siete días a la semana. Y de esos usuarios, por lo menos el 65 por ciento lo hace a través del teléfono celular.
El distrito porteño se encuentra al tope del país en el ranking de penetración de Internet. Hay 1.368 ingresos anuales por habitante, cifra a la que se llega por la relación entre las conexiones de banda ancha y la cantidad de habitantes por provincia, según el último reporte del Ministerio de Economía.
Internet dejó de ser patrimonio de las computadoras exclusivamente, ni siquiera de las tablets. Hoy cualquier teléfono tiene el servicio, sea táctil e incluso los más antiguos de teclado analógico. Esto ha generado una verdadera revolución, dentro del enorme avance que implicaron las redes sociales, capaces de comunicarnos con cualquier lugar del mundo en segundos. Pero al unir esta tecnología a la telefonía celular, su uso se hizo tan corriente que terminó por utilizarse más que el teléfono de línea mismo. Incluso entre las funciones de los móviles, tal vez la que menos se use sea la de teléfono. Las propias redes, como Facebook, Twitter o Instagram, son utilizadas también para la comunicación interpersonal y privada, ya que cuentan con esta opción. Ni hablar del Whatsapp, que prácticamente ha suplido al mensaje de texto (que consume pulso telefónico) y además de texto, ofrece la posibilidad de enviar mensajes de voz y conversar.
En fin, Internet es hoy la plataforma de comunicación. Y es la más elegida también porque su costo es plano para todo uso.
Paradójicamente, su intromisión ha llevado a la incomunicación: todo se dice por intermedio de aparatos, incluso han desaparecido gestos tan básicos y cálidos como el saludo de cumpleaños; en su lugar, un ¡Feliz Cumple! en el muro de Facebook o por Whatsapp.
La realidad es que las redes sociales se han incorporado de un modo habitual en la vida de la gente, al punto que son el nuevo escenario de disputas, descargos de parejas despechadas, venta de objetos y servicios. Es decir, de todo lo que antes sucedía en la calle.
Como todo lo que se usa en exceso, Internet tiene su costado negativo, cualquiera lo puede notar, pero eso no quita mérito a esta maravilla tecnológica que acercó el mundo y universalizó el acceso a la información.
Su uso ubicó a Buenos Aires entre las 40 ciudades más emprendedoras e innovadoras del mundo. Este informe internacional, denominado Citie.org, es llevado adelante entre las consultoras Nesta, Accenture y Future Cities Catapult.
El trabajo analiza las principales ciudades del mundo y toma como referentes latinoamericanas a Buenos Aires, San Pablo y Bogotá, y se hace anualmente para identificar políticas gubernamentales innovadoras y fomentar su desarrollo.
Es que en materia de conectividad también es fundamental contar con el potencial interactivo y, a la vez, generar un feed-back (ida y vuelta) tanto de trámites online como del uso de las aplicaciones por parte de los gobiernos que la aplican. Como es el caso del distrito porteño, que incorporó esta tecnología a la gestión: allí se puede conocer el estado del tránsito, enviar denuncias y hacer distintas tramitaciones por Internet y desde el celular por ejemplo. El éxito de la aplicación hizo que el sistema esté disponible también para el Conurbano.
En sólo tres meses, se enviaron 7.000 denuncias con esta herramienta. Casi la mitad de esas infracciones se convirtieron en multas en la Ciudad de Buenos Aires. El sistema es de uso gratuito y acerca a los vecinos a las autoridades por los trámites que se pueden realizar on line, como obtener turnos hospitalarios o para confeccionar documentos, todos temas que de hacerlos en forma personal llevan no menos de dos días en el distrito porteño, el primero para la larga cola del turno y el segundo para la larga cola de la atención. También hay otros desarrollos que tienen que ver con la cultura. Por ejemplo, Calles Históricas es una aplicación que permite buscar la historia de la calle en la que se encuentra el usuario. Así, le permite compartir la historia en redes sociales o aportar datos.
Esta es una materia pendiente en Pergamino; aquí no ha llegado esta revolución que mucho agilizaría la atención al ciudadano. Tampoco han prosperado proyectos que, más que favorecer un mejor funcionamiento, no de extrema necesidad, como la Historia Clínica Electrónica, para que todos los médicos tengan al alcance de un click los antecedentes del vecino, en cualquier punto de la ciudad donde lo atienda. Habiéndose comenzado a trabajar en este tema hace cuatro años, todavía no vio la luz. Con el Wi Fi público y gratuito pasa algo similar: con mucho envión se instaló en las plazas céntricas pero han pasado los años y no se han ampliado las zonas de cobertura. Es que en la tecnológía no basta con una inversión para dar respuestas sino que es necesaria una actualización permanente.
Sería interesante no sólo para la Municipalidad, áreas de reclamos, pedidos o sugerencias, denuncias de tránsito incluso, sino en el Hospital San José para agilizar el pedido de turnos de atención de los consultorios externos.
Y así como ya nadie prescinde del celular, nadie está lejos de Internet, su uso se ha naturalizado de un modo veloz y se ha incorporado a la vida de los argentinos, como de los ciudadanos de la mayoría de los países del mundo.














