HIV- Sida: a pesar de los avances, la epidemia está lejos de erradicarse
El miércoles fue el Día Internacional de la Lucha contra el Sida, una fecha que como cada año sirvió para poner en contexto las acciones que se llevan adelante para alcanzar el control de esta enfermedad descubierta hace cuarenta años y para la que aún no se han hallado otros...

El miércoles fue el Día Internacional de la Lucha contra el Sida, una fecha que como cada año sirvió para poner en contexto las acciones que se llevan adelante para alcanzar el control de esta enfermedad descubierta hace cuarenta años y para la que aún no se han hallado otros mecanismos de prevención más eficaces que el uso del preservativo en las relaciones sexuales.
Lejos quedaron las crónicas que llamaban a esta patología "la peste rosa", sin embargo, a pesar de los avances en la conciencia social aún no ha conseguido erradicarse del todo la discriminación que sufren las personas portadoras del virus del HIV. Los avances científicos han posibilitado reducir sensiblemente la incidencia de este síndrome en el mundo, aunque aún no pudieron cumplirse los objetivos que apuntaban a la erradicación de la enfermedad.
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En junio, al cumplirse 40 años de la aparición de los primeros casos de HIV positivo, Naciones Unidas lanzó la advertencia de que la enfermedad no iba a ser erradicada por lo menos por los próximos diez años y sustentó el argumento en el seguimiento de las estrategias que impulsan los países y las inversiones que realizan para alcanzar esta meta.
A lo largo de estas cuatro décadas, la enfermedad produjo al menos 35 millones de muertes a escala planetaria. El pico de fallecimientos se registró en la década del 90 y la baja más significativa se logró durante el último año, algo que se estima estuvo propiciado por las restricciones impuestas por la pandemia de coronavirus que limitó la circulación en todo el mundo y, por consiguiente, los contagios.
A pesar del descenso en el número de los casos -que se redujeron en un 47 por ciento desde 1998, año en el que hubo más infecciones-, el informe de Naciones Unidas reveló que esto no alcanza para lograr el objetivo de la erradicación en 2030. Tampoco alcanza con el hecho de que se hayan reducido significativamente los fallecimientos a causa de esta enfermedad ni que cada vez más personas tengan acceso a los tratamientos antivirales. Quienes lideran la lucha contra el Sida en el mundo, alertan sobre la necesidad de reforzar las estrategias para trabajar en un contexto en el que la enfermedad y su incidencia se han naturalizado.
Son varios los factores que influyen en que aún el número sea superior al que se estimaba para este momento de la historia. Uno de ellos es económico. Las inversiones globales para hacerle frente a la lucha contra el Sida aumentaron un 75 por ciento entre 2005 y 2009, mientras que cayeron al 26 por ciento en el lustro siguiente y entre 2015 y 2019 apenas un 2 por ciento. Para 2020 se esperaba que se gastaran 26 mil millones de dólares y sólo se alcanzaron 20 mil millones.
Otra cuestión que atenta contra la erradicación de esta enfermedad es el hecho de que muchas personas entiendan que se trata de algo del pasado. El HIV Sida no quedó atrás solo porque la evolución de los tratamientos les permita a los pacientes tener una buena calidad de vida ni porque en la consideración social exista la falsa creencia de que es un problema que afecta solo "a otros".
Si bien el mayor acceso a terapias efectivas salvó 18 millones de vida en los últimos veinte años, hay países que siguen concentrando la mayor cantidad de seropositivos y aquellos que están en vías de desarrollo son los que tienen peores indicadores en términos sanitarios.
Frente a ello, la enorme tarea es no discontinuar la lucha, insistir en la importancia del diagnóstico temprano que es el que permite el acceso a tratamientos. Y en el aspecto preventivo, entender que el HIV no es un virus que discrimina ni por grupos sociales ni por edad, pone en situación de riesgo a todas aquellas personas que relativicen la importancia vital del cuidado personal y colectivo. Mantener viva esta conciencia, incentivar el uso de preservativo aun cuando se tengan parejas sexuales estables sigue siendo el principal instrumento para poner freno a una situación de salud pública que a pesar de los trascendentes y significativos avances sigue estando en la agenda sanitaria del mundo entre las cuestiones sobre las cuales se debe seguir trabajando. Algo que supone la decisión de los países, la acción eficiente de los Estados y sistemas de salud y el compromiso individual, ese que redunda en dar nuevos pasos en una lucha que da la ciencia y que desde hace más de cuarenta años se viene dando a ritmo dispar, sin pausa.
Cuarenta años después de los primeros casos de HIV notificados en el mundo y gracias a los avances científicos, la implementación de políticas, planes y programas, el activismo de la sociedad civil y los logros en materia de derechos humanos el país y el mundo cuenta con más y mejores estrategias para controlar al virus. Sin embargo, la agenda del HIV sigue vigente y plantea nuevos desafíos.
Según las medidas recomendadas en la declaración de la Reunión de Alto Nivel sobre el HIV-Sida en el marco de Naciones Unidas, además del testeo y el tratamiento oportuno es importante incorporar estrategias de prevención combinada centradas en aquellas personas que se encuentran en especial riesgo de contraer HIV. Si algo aprendió el mundo en estos años es que la epidemia de HIV no hace sino reproducir las desigualdades preexistentes en términos económicos, sociales y culturales. No se podrá ganar la batalla contra el HIV sin resolver esas inequidades.
Urge tomar las medidas políticas, económicas y sociales necesarias para proteger los derechos de todas las personas y, en especial, de aquellas menos favorecidas. Como también, hacer frente al estigma y la discriminación que aún afecta a muchas personas. La respuesta es hoy y la ciencia no puede sola.












