Histórico giro de Estados Unidos y Cuba con gestión del Papa Francisco
Los que han pasado más de media vida no creían ver este momento histórico. Aun los más optimistas que pensaban que sucedería, creían que igual no lo verían sus ojos.
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Lo que ha sucedido es un hito que marca el fin del Siglo XX, aunque estemos ya en el XXI porque se van acomodando las piezas que se complicaron en el dificilísimo siglo que dejamos hace catorce años.
Más de medio siglo de enemistad, entre Estados Unidos y Cuba terminaron, sorprendiendo al mundo, el miércoles anunciaron que reanudarán sus relaciones diplomáticas y fortalecerán sus lazos económicos. Se acabó el bloqueo porque la decisión termina el aislamiento heredado de la Guerra Fría sobre La Habana y abre una nueva era en el vínculo entre América Latina y Washington.
Había caído el Muro de Berlín, los rusos se habían abierto al mundo pero Cuba y Estados Unidos seguían la historia como si el mundo no hubiese cambiado.
El inesperado acuerdo, que estuvo mediado por el Papa Francisco y Canadá, fue anunciado simultáneamente por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en Washington, y el presidente de Cuba, Raúl Castro, en La Habana. Este hecho se forjó en un año y medio de negociaciones que culminaron, con una conversación telefónica entre ambos mandatarios, de una hora, que sepultó el quiebre de las relaciones, iniciado en enero de 1961. Estos 50 años demostraron que el aislamiento no funcionó. Es hora de un nuevo enfoque, dijo Obama, en un discurso desde la Casa Blanca.
Los progresos alcanzados en los intercambios sostenidos demuestran que es posible encontrar solución a muchos problemas, enfatizó Castro, sentado en su escritorio, vestido con su uniforme militar. Como hemos repetido, debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada, con nuestras diferencias, agregó.
Las nuevas generaciones no comprenderán tan fácilmente lo que significa escuchar a ambos presidente decir estas frases porque nos formamos en una diferencia tajante entre ambos países. Con una historia de espionaje mutuo, de balseros cubanos que huían de la isla a Miami buscando un destino pero sabiendo que no vería más lo que dejaban atrás. El acuerdo se logró luego de que Cuba aceptara liberar por razones humanitarias a Alan Gross, un contratista que trabajaba para la Agencia de Desarrollo Internacional (Usaid, según sus siglas en inglés), preso desde hacía cinco años y cuya salud se había deteriorado. Además, Cuba dejó en libertad a un espía norteamericano de origen cubano que no fue identificado. Por su parte, Estados Unidos entregó a tres espías cubanos. Gross, cuyo encarcelamiento era el principal obstáculo para el acercamiento entre ambos países, regresó a Estados Unidos en un avión militar.
El histórico anuncio dejó atrás décadas de distanciamiento y enfrentamientos, basta recordar: la fallida invasión de la Bahía de Cochinos, en 1961, y la crisis de los misiles rusos, un año más tarde. Ambos hechos no hacían más que alejar a ambas naciones, pero Cuba contaba con el apoyo económico y armamentístico de Rusia, lo que le permitía hacer frente a un gigante como Estados Unidos. Pero ahora con la apertura rusa, la isla quedó realmente muy vulnerable ante el mundo.
Es un orgullo enorme para los argentinos que haya sido el Papa Francisco quien con gestiones personales facilitaron el acercamiento y resucitaron los pergaminos diplomáticos del Vaticano. Ambos mandatarios le agradecieron y reconocieron esas gestiones en sus discursos.
Obama dijo que el ejemplo de Francisco demostraba la importancia de proseguir el mundo como debe ser, en lugar de conformarse con el mundo tal como es. El gobierno de Canadá también participó de las discusiones. Ambos presidentes reconocieron que, pese al acercamiento, aún persisten diferencias en áreas sensibles que ahora se discutirán cara a cara, sobre todo, el respeto a los derechos humanos, el impulso a la democracia y la política exterior. Obviamente ni los cubanos serán norteamericanistas de un día para otro, ni los americanos se harán pro régimen cubano a partir de esto. Es cuestión de encontrar los consensos.
Obama se comprometió a discutir el levantamiento del embargo con el Congreso, dominado por los republicanos, y el único que puede acabar con la ley del embargo. Este acuerdo cuenta ahora con el respaldo de la mayoría de los norteamericanos y de la comunidad cubana en Estados Unidos. Aunque algunos legisladores conservadores siguen mirando al mundo por sus diferencias y no por sus coincidencias y se opondrán a votar el desbloqueo. Pero Obama piensa que igual logrará los votos necesarios. Cuando hay un consenso tan mayoritario en el país, se les va a ser duro votar en contra, aún a los más republicanos.
El anuncio, sin embargo, fue celebrado por todos los presidentes de la región ya que inaugura una nueva etapa en las relaciones de Estados Unidos con América Latina. Altos funcionarios del gobierno de Obama se mostraban entusiasmados en que el cambio más significativo de la política hacia la isla en medio siglo fuera un hecho que modificara todas las relaciones en el vínculo con el resto del continente. Además no olvidemos que en abril del año próximo Cuba se sumará, por primera vez, a la Cumbre de las Américas que se hará en Panamá, un encuentro que logrará algo inédito: reunir a todos los mandatarios del continente. Obama marcó el cambio con un gesto inusual, dijo en español todos somos americanos.
Pero una frase de Obama llega directo al corazón: En particular, quiero agradecer a su santidad el Papa Francisco, cuyo ejemplo moral nos muestra la importancia de luchar por un mundo como debe ser, en lugar de simplemente aceptarlo tal y como es. Raúl Castro también agradeció al Papa sus gestiones para lograr este acuerdo que, como dijimos al comienzo, no pensaban que vieran nuestros ojos porque parecía muy lejano.
El Santo Padre argentino no sólo modificará la Iglesia para mejor, sino el mundo, allí donde pueda.

















