Publicidad
Pergamino
La Opinión Online
LO CampoLO Sports
BuscaLOLO365
Opinión

Hacer y comunicar es distinto, pero ambos necesarios

10 de abril de 2016 a las 12:00 a. m.

Esta semana visitó Pergamino la gobernadora María Eugenia Vidal. El hecho, que tiene su importancia intrínseca porque muy pocas veces en la historia de nuestra ciudad se han producido visitas de ese fuste, quedó empañado por todo tipo de interpretaciones, las que proliferaron a raíz de una serie de errores comunicacionales. Una vez más, se demuestra que las formas son importantes, no solo lo es el fondo de los asuntos, y mucho más cuando se trata de la política.

Cualquier pergaminense informado del acontecer público sabía que no venía a una inauguración en sí misma por lo que no tardaron en aparecer las incomodidades cuando se quiso exhibir lo sucedido como un acto de esta naturaleza.

Publicidad

La malinterpretación de los hechos tiene su génesis, tanto en una deficiente comunicación por parte del Gobierno local como en un aspecto que, aunque cuestionable, es parte del quehacer político: los simbolismos. Siendo Pergamino uno de los distritos que más encarna el perfil macrista por distintos aspectos, como la contundencia del triunfo en las pasadas elecciones o el origen no político de la principal figura local, la gobernadora vino con un importante operativo de prensa para mostrar, desde aquí, que se vienen cumpliendo los objetivos planteados por las administraciones nacional y provincial. 

Que el lugar elegido para el anuncio de las 50 cuadras de cloacas y de agua potable no se correspondía puntualmente con la localización de los trabajos realizados, que parte de ellos se iniciaron en la gestión Pacini, que no hubo participación de fondos provinciales en estas ejecuciones son algunas de las críticas que se escucharon tras la visita de Vidal por parte de los pergaminenses, sobre la base de lo que escucharon y leyeron en los medios.  Para los locales fue una falta a la verdad, pero a los fines de la política y de la administración provincial, esas cuestiones son decorativas. De lo que se trataba la presencia de la gobernadora era de propiciar una “foto” ilustrativa y ejemplificadora al resto de la provincia y el país que lo verían replicado por los medios nacionales. 

Publicidad

La visita de Vidal no era solo para brindar apoyo a las comunas que cumplen con las premisas de campaña y dar un mensaje a nuestra ciudad sino, y casi que más específicamente, para dar una señal desde aquí a todos los distritos de la provincia. En rigor, estos tendidos de redes que estaban planificados para ser realizados en un el primer año de gestión de Martínez, se pusieron en funcionamiento en los primeros 100 días y con creces en los barrios Otero, Villa San José y 12 de Octubre, para satisfacción de los vecinos que allí habitan. Y ese, que es el hecho de fondo, quedó salpicado por las formas de la política y una serie de errores comunicacionales. Es como cuando Mauricio Macri, apenas asumió la Presidencia, vino a nuestro distrito para anunciar la eliminación y baja de retenciones al campo. No vino para comunicárselo a los productores locales sino que también fue un símbolo hacerlo desde nuestra ciudad hacia todo el país. Pues bien, para el macrismo, Pergamino es un municipio “modelo” de su estilo de gestión y de allí que se “armara” este acto de inauguración en Villa San José –cuando en realidad la obra está dispersa y se hizo con recursos municipales y de los propios vecinos- para lanzar un mensaje al resto del territorio sobre el “bien hacer”.

Otra situación que empañó la visita fue la tarea de un operador de prensa que avisó a los medios presentes que la gobernadora solo respondería preguntas sobre la tarea que se viene realizando, nada de su vida privada (tras su separación reciente) ni de temas nacionales como el affaire Panama Papers que tiene al presidente Mauricio Macri como uno de los protagonistas.

Publicidad

Entre las diferencias que el macrismo marcó con el kirchnerismo en la campaña, que no fueron pocas, aludió a otra forma de comunicación; no a las cadenas nacionales con las que agobiaba la expresidenta y sí a conferencias de prensa donde se cumpliera el sueño de los periodistas: poder preguntar. Sin embargo a poco de andar, en el Gobierno comenzaron a sentir que no es tan sencillo prestarse siempre a la requisitoria periodística y comenzaron a no mostrarse tan dispuestos a los interrogatorios. Macri no salió enseguida a aclarar el Panama Papers sino que habló en un medio de Córdoba, provincia donde lo encontró el estallido del conflicto internacional sobre las cuentas en paraísos fiscales. Si son ciertos los trascendidos periodísticos, el jefe de Gabinete Marcos Peña habría pedido a legisladores y funcionarios que no se expresaran en este sentido, porque era el presidente quien hablaría. Justamente esta semana Macri explicó la situación y se autodenunció a la Justicia para probar que dice la verdad, mientras el fiscal Delgado lo imputó por “omisión maliciosa” porque las sociedad offshore no están en su declaración jurada.

Sin embargo, este no es el verdadero problema de la comunicación del Gobierno, aun entendiendo que esta área a nivel nacional es de difícil manejo y quizá estos 100 días hayan sido sencillamente de adaptación a la nueva realidad. A nivel del Municipio, en el caso que nos ocupa, si se hubiese manejado la comunicación hacia el sector local con la misma rigurosidad con que atendieron las requisitorias de la gente de Prensa de la gobernadora, tal vez la jornada del lunes hubiese dejado otro sabor de boca. El no haber convocado a funcionarios ajenos al PRO, rebajó un hecho institucional a la calidad de un acto de campaña. Y el no haber explicitado, al menos frente a los medios locales, el marco en que se hacía el anuncio de la “inauguración”, derivó en una comunicación incompleta hacia la comunidad.

Publicidad

La clave para estas gestiones de gente nueva en la política, en el Municipio, la Provincia y la Nación, está en aprender a comunicar mejor. Por ejemplo, a nivel nacional, respecto del plan económico en marcha, el cual es mejor traducido por los periodistas que comentan la noticia que por los funcionarios mismos. El ciudadano común necesita que el Gobierno le explique hacia dónde marcha la economía argentina, cuáles son las causas del sacrificio que se le solicita y cuáles los beneficios que en el mediano plazo podrá ver ante las medidas que se están tomando.

Porque de lo contrario se mezclan los despidos del sector público y el sector privado, los sinceramientos de tarifas a las cuales se les han eliminado los subsidios, la inflación y sus causas. Sino el hombre de a pie cree que hay una suerte de conspiración para ajustarle el cinturón sin motivo. Ni siquiera han anunciado que están imprimiendo menos billetes para ir acorralando el déficit fiscal, responsable de parte de la inflación (el resto es aumento de tarifas) y esto en el segundo semestre nos puede beneficiar con una baja de precios. Solo escuchamos al presidente decir que hay expectativas para los últimos seis meses del año respecto de una baja de la inflación. Pero del plan económico, la marcha de las medidas tomadas y a dónde apuntan, nada sabemos. No alcanza con hablar de la “pesada herencia”, porque a poco de andar la frase empieza a perder contenido si no se la llena con los nuevos objetivos.

Publicidad

Este es un problema comunicacional que las nuevas autoridades de los tres estamentos  deben resolver, porque a los argentinos les genera verdaderas expectativas cuando Macri, Vidal y Martínez  dicen que siempre van a decirles la verdad a los ciudadanos. 

Y si la verdad se cuenta “a medias”, llegan a la sociedad como una mentira. Tal lo que interpretó parte del pueblo pergaminense acerca de la visita de Vidal. 

WhatsAppXFacebook

Comentarios

🔓

Desbloqueá los comentarios

Hacete socio LO365 y sumate a la conversación.

Cargando comentarios...