Guillermo Irizar volvió a desafiar a las montañas y completó el Patagonia Run

El ultramaratonista pergaminense radicado en Rosario participó de la competencia de 160 kilómetros entre los cerros de San Martín de Los Andes y cruzó la meta tras 34 y horas 30 minutos. Mi sueño es correr el Mont Blanc de Francia, le confesó a LA OPINION.
Guillermo Irizar completó otro extremo desafío entre las montañas de San Martín de Los Andes. En su reto más exigente, el ultramaratonista de nuestra ciudad radicado en Rosario participó y cruzó la meta de los 160 kilómetros del Patagonia Run 2018 tras 34 horas y 30 minutos de competencia. Este lunes, en diálogo con LA OPINION, “Guille” contó detalles de la experiencia que vivió entre los cerros y señaló que su último objetivo es concretar su sueño, afrontar el Ultra Trail Mont Blanc de Francia de 180 kilómetros.
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“Para mí no es un sacrificio, yo lo disfruto”, fueron las primeras declaraciones que le realizó el pergaminense al Diario todavía con la satisfacción de haber superado la prueba por la que se preparó durante mucho tiempo. “Fueron 160 kilómetros en la ciudad de San Martín de Los Andes. Salimos del Lago Lacar, nos dirigimos al Cerro Chapelco que era el punto más alto de la carrera (2.000 metros de altitud), luego descendimos por una bajada bastante pronunciada con hielo y algo de nieve y más de uno bajó en culi patín porque realmente estaba complicado. De ahí continuamos por Laguna Verde”, indicó Irizar sobre el inicio del recorrido.
“Guille” mantuvo un ritmo importante en la parte inicial del desafío. “En los primeros 60 kilómetros venía muy rápido y me había asegurado que no me agarre el corte de los tiempos, lo que me permitía llegar holgado con el reloj. Pasamos por el Cerro Colorado y por el Centinela (es un Cerro nuevo de 1.500 metros de altura) con una subida muy vertical. Luego continuamos por otra laguna y empezábamos a volver por un tramo llano, subiendo y bajando constantemente. Llevaba 28 horas de carrera y estaba fundido, pero le metí mucha voluntad y pude completar la competencia”, agregó el pergaminense que está radicado en Rosario.
Incluso, Irizar destacó un momento clave en el reto: “Compartí unos 40 kilómetros con un amigo de Neuquén, ‘Gaby’, y durante ese trayecto fuimos contándonos anécdotas y charlando. Gracias a él se me hizo muy ameno pasar la noche, porque la verdad que si hubiese estado sólo la iba a pasar mal”.
Misión cumplida
“Guille” también contó con qué expectativas afrontó la carrera y qué sensaciones experimentó en esta oportunidad: “Como siempre lo digo, lo mío es un hobby. Lo hago porque lo disfruto, sinceramente nunca me puse en la cabeza ganar o nada de eso, sé que sería imposible, en estas distancias largas el objetivo siempre es llegar y superarse uno mismo, es examinar hasta dónde da el cuerpo y la mentalidad”.
El pergaminense entiende que todavía no es consciente de lo que hizo. “Lógicamente que siento que para mí es épico, jamás pasó por mi cabeza que podía llegar. Fueron 34 horas y media en la montaña, con frío, con lluvia en la fase final y con todas las complicaciones que había como las subidas, las ramas, los árboles. Es posible que en este momento no tome dimensión de lo que hice, pero seguramente que cuando sea más grande me voy a dar cuenta de lo que conseguí”, manifestó.
Otro motivo especial
Consultado sobre sí en algún momento se le cruzó por la cabeza renunciar a la carrera, Irizar contó que había un motivo muy especial por el cual no podía abandonar: “Una vez que empecé a correr no estaba en mi cabeza abandonar porque en uno de los bolsillos de mi mochila traía algo muy valioso que me obligaba a tener que llegar. Llevaba un anillo de compromiso y 10 metros antes de cruzar la meta le pedí matrimonio a mi novia. Así que sí o sí tenía que llegar, no había manera de renunciar”.
Claramente para Irizar cruzar la meta fue una doble satisfacción. “Fue una carrera muy cargada de emociones y el final fue a doble festejo, tanto por la llegada como por lo del casamiento”, expresó.
Doblega la apuesta
El ultramaratonista de nuestra ciudad también explicó para qué se va a preparar en los próximos meses: “Mi idea es poder anotarme en los 110 kilómetros de Amanecer Comechingones que se realizará el 9 de julio en el Cerro Champaquí, Cerro Agustín y Cerro Negro. Y si logro completar esa carrera voy a tener los puntos necesarios para competir en el Mont Blanc de Francia, que es mi sueño y sería mi último objetivo, el de correr 180 kilómetros por las montañas. Hoy estoy dependiendo de un sorteo, pero teniendo los puntos voy a tener más posibilidades de participar. Hacer esta carrera es como jugar al fútbol con Lionel Messi en el ‘Nou Camp’”.
Por último, señaló: “Agradezco a mis amigos que me bancaron, a todos los chicos de Pergamino que me hicieron el aguante en todo momento y a Gonzalo ‘Jirafa’ Martínez que estuvo conmigo en el evento y me regaló un par de medias”.














