Golpe contra la “mafia china” vinculada con los operativos realizados en Pergamino

La operación Cabeza de Dragón, en la que intervino el grupo Geof bajo la instrucción de la jueza María Gabriela Lanz y el fiscal Marcelo Roma, logró un total de 40 detenidos en 22 allanamientos. En nuestra ciudad la organización guardaba mercadería casi vencida.
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Buenos Aires, (TELAM e Infobae por Federico Fahsbender)- Una banda vinculada a la mafia china, acusada de haber extorsionado a más de un centenar de comerciantes utilizando sicarios argentinos y de países limítrofes, fue desbaratada tras una operación en la que fueron detenidas 40 personas, entre ellas tres de sus sindicados líderes, informó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
La funcionaria confirmó que se trata de una red criminal llamada Pi Xiu, sobre la que pesan 132 denuncias y cuyos integrantes exigían entre 30.000 y 50.000 dólares a dueños de supermercados chinos para darles protección.
En el marco de las extorsiones, al menos 17 comerciantes que se negaron a pagar fueron heridos a balazos en sus piernas por gatilleros que los atacaron en sus locales.
La operación que permitió desbaratar la organización constó de 22 allanamientos realizados en la Capital Federal, el Gran Buenos Aires y también en Pergamino.
La investigación se inició en diciembre del año pasado, cuando un comerciante chino del barrio porteño de Boedo denunció en la Comisaría 20ª que había sido amenazado para pagar una suma de 150.000 pesos por parte de connacionales suyos para que su supermercado siguiera funcionando.
En la amenaza, le decían que si no pagaban podían ser víctimas él o su familia de graves represalias, detallaron fuentes policiales.
En la misma denuncia, el hombre aportó el número de teléfono de un hombre llamado Ya Tou, que fue identificado como el mediador sugerido para agilizar el pago de dinero exigido.
A partir de ese momento, expertos de la División de Defraudaciones y Estafas de la Policía Federal (PFA) y la Justicia Federal iniciaron una pesquisa que logró determinar que detrás de esas amenazas se encontraba una triada (mafia china) conocida como Pi Xiu, que en español significa protección.
Entre los principales acusados de conformar la organización, además de Ya Tou que se encuentra prófugo, fueron detenidos el acusado de liderar la triada, identificado como A Di y conocido como Andi, y sus lugartenientes Wang Xi Ling y Ai Ru.
Durante la investigación, la Justicia ordenó intervenciones telefónicas, seguimiento de vehículos de forma encubierta, rastreos satelitales y la instalación de cámaras de seguimiento en los domicilios sospechosos, lo que, según las fuentes, permitió delinear rutinas de movimiento y lugares de reunión de los delincuentes.
En Pergamino
La operación Cabeza de Dragón, en la que intervino el grupo Geof bajo la instrucción de la jueza María Gabriela Lanz y el fiscal Marcelo Roma, logró un total de 40 detenidos en 22 allanamientos en Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires: los puntos eran supermercados, restaurantes y depósitos ligados a A Di y su familia, que actuaban como virtuales testaferros.
En la lista de lugares, hubo dos grandes supermercados mayoristas en Pergamino donde la organización guardaba mercadería casi vencida que forzaba a sus víctimas a comprar, una interesante reinversión de sus ganancias negras. En otro supermercado que controlaban frente a la plaza Billinghurst en San Martín, la PFA tuvo que soportar balazos de varios soldados chinos de Pixiu. Un efectivo del Geof recibió allí un tiro en la cabeza: su casco lo salvó. El presidente Macri lo visitó en el hospital Churruca.
En la lista final del operativo hubo camionetas Ford Ranger, más de una decena de armas y un chaleco antibalas, diez computadoras, libros contables. Para la PFA y el Ministerio de Seguridad, este golpe es crucial.
Hay 17 causas de supermercadistas que recibieron supuestos tiros de Pixiu en las rodillas o los pies por negarse a pagar, su marca registrada, y más de 40 expedientes en curso por extorsión. Como mafia, Pixiu tenía un modus operandi algo irónico: se enmascaraba como la Cámara de Comerciantes, Empresarios e Industriales Chinos de la Provincia de Buenos Aires, un frente de fantasía que les permitía relevar nuevos supermercados y así convertirlos en sus víctimas.
Luego, llegaba la primera extorsión, por teléfono o con una hoja A4 en dialecto fujianés o mandarín, con un teléfono de contacto. Las víctimas tenían cinco días para responder. Si no lo hacían, recibían el primer tiro, indicó un investigador del caso. Operaban en Flores, Hurlingham, Castelar, Pergamino, Moreno, Flores, Floresta, incluso Mar del Plata, La Plata y partes de Córdoba. Un sticker con un pequeño dragón en la puerta de cada comercio indicaba que el lugar estaba bajo el ala del grupo.















