Futuras elecciones en la Celp: el necesario involucramiento de los asociados
Después de muchos años sin puja interna para elegir autoridades, se sacudió el avispero en el seno de la Cooperativa Eléctrica a partir del interés de un grupo de vecinos en participar de las futuras elecciones, con la finalidad de tomar el control de la administración de la entidad. Es...

Después de muchos años sin puja interna para elegir autoridades, se sacudió el avispero en el seno de la Cooperativa Eléctrica a partir del interés de un grupo de vecinos en participar de las futuras elecciones, con la finalidad de tomar el control de la administración de la entidad. Es una muy buena noticia más allá de las aristas que exhibe un tema que no debería ser tan sensible si la participación comunitaria fuese continua.
Hoy está planteada una lucha por el poder que es noticia porque hace mucho que en la Cooperativa no hay elecciones, cuando la realidad debería indicar que periódicamente debería haber más de un grupo interesado en conducir la entidad. Ese desinterés de los socios en participar de la vida activa, impide la siempre saludable alternancia o, dicho de otro modo, permite que siempre sean los mismos quienes están al frente y que, por esas cuestiones del acostumbramiento y percibir que nadie los controla, se sientan como dueños para hacer y deshacer a su gusto.
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Hoy casi nadie sabe lo que sucede puertas adentro, cuánto hay de ganancias o de deudas, si se hacen inversiones, si el personal es el ideal en cantidad y calidad, si hay contrataciones de servicios, etcétera, y eso sucede por dos motivos: el primero es el desinterés del socio en saber qué hacen los directivos con los recursos y el segundo es la falta de comunicación desde la propia entidad sobre los movimientos principales, en tiempos en que quien no comunica es porque no quiere, ya que los canales ya sean tradicionales -como el folleto anexado a la boleta de luz o los medios de comunicación- o modernos como las redes sociales- no se utilizan para brindar información de los movimientos de la Celp. Las autoridades podrán esgrimir que toda la información está disponible, pero sería de buen dirigente también fomentar el interés de los socios en saber cómo son los manejos de la entidad.
Por ejemplo se sabe que hay una deuda millonaria con Cammesa, la distribuidora mayorista de energía y que, al mismo tiempo, se habrían invertido muchos recursos de la Cooperativa en Celpinf (una sociedad en la que la Celp es principal accionista) para prestar servicios que son anexos al primordial objetivo de la entidad, que es la entrega de energía eléctrica con calidad de servicio y al mejor precio posible para el asociado, teniendo en cuenta que se trata de una cooperativa y no de una empresa privada que debe tener sus dividendos.
Decíamos que es una buena noticia que haya más de una lista para las futuras elecciones porque es necesario en toda entidad democrática la pluralidad de pensamientos y metodologías para ejercer el poder.
En este caso puntual se oyen voces juzgando que la política partidaria se quiere meter en la Cooperativa sin reconocer antes que la política partidaria siempre estuvo adentro de la entidad. Pero hay algo más llamativo: quienes se rasgan las vestiduras porque un grupo con apoyo político pretende conducir la Celp, tal vez nunca se haya interesado en elegir las autoridades y quizás ni sepan quién es su delegado ante la entidad.
Hay que tener en cuenta que los socios son los verdaderos dueños de la Cooperativa, y que es tan cierto que nadie promueve la participación de ellos en los ámbitos dirigenciales como que ellos mismos no tienen interés en la toma de decisiones. Por eso hay dirigentes que hace años están enraizados en el manejo de la entidad, situación que los empodera como patrones de una institución que debería distinguirse tal su espíritu cooperativista- por la amplia participación de la masa societaria.
Ahora apareció una lista opositora, que abreva en el seno del oficialismo municipal, y de repente todas las diferencias con la actual conducción de la Celp que se venían manifestando bajo tierra, empezaron a salir a la luz. Cabe recordar que en términos de política partidaria o ideología, nadie es inocente en este juego: la actual conducción se referencia en el peronismo-kirchnerismo y quienes pretenden desbancarlos simpatizan con Juntos por el Cambio. Es decir que la política siempre estuvo en la Celp, aunque casi siempre se trató de disimular las diferencias por la salud de la entidad. Pero hay momentos como el actual donde, como tituló LA OPINION el domingo pasado, hubo que sacarse las caretas y desatar la guerra, metafóricamente hablando, por supuesto.
Esa puja se manifestó con dos movimientos de piezas, uno por cada bando. Por un lado el intendente envió una nota al Consejo de Administración para que rinda cuentas de un planteo que hicieron las cooperativas rurales, por el supuesto incumplimiento de pagos. Desde la entidad replicaron con una medida que apunta a bajarle el índice de cobrabilidad a la tasa de alumbrado público que recauda el Municipio a través de la Celp. En concreto, desde el mes próximo se cobrarán por separado el consumo de energía y el alumbrado público.
El otro frente abierto es por el llamado a elecciones. La diferencia es que la actual conducción pretende hacerlo a partir de tener aprobado por el Inaes un nuevo estatuto que a priori permitiría la elección indefinida, mientras que desde la lista opositora esgrimen que a fin de septiembre se debería haber convocado a las elecciones primarias de delegados con el estatuto aún vigente.
Lo cierto es que las cartas están dadas en el plano de lo legal y técnico, pero al final, sea como fuera, deberán ser los socios los que decidan quién debe conducir la entidad. Y en ese plano, cuando se convoque a las urnas, será necesario que haya una amplia participación vecinal y que cada uno se interiorice sobre quiénes son los que están y lo que hacen y quiénes son los que quieren llegar y lo que pretenden hacer. Es ni más ni menos que ejercer el derecho a elegir.














