Francisco, el Papa del fin del mundo, el argentino que hace historia
El martes Francisco cumplió cinco años del pontificado para el que fue elegido como Papa el 13 de marzo de 2013 por los cardenales electores del Cónclave reunido en la Capilla Sixtina.
El Papa del fin del mundo, el argentino Jorge Bergoglio, porteño y jesuita, está haciendo historia para los millones de católicos de todas las latitudes, enfrentando duros conflictos que azotan al mundo, buscando la unidad de las tres grandes religiones en temas como la vida y la tolerancia. Y un dato no menor, está decidido a seguir adelante con los cambios profundos de la Iglesia y pese a las presiones de los conservadores y tradicionalistas, que se le plantan enfrente, no se detiene. Porque siente una pasión pastoral y una opción por los pobres que irrita a sectores ultramontanos de la Iglesia y que son quienes, en definitiva, han terminado por alejar a muchos católicos de su propia casa religiosa.
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Dueño de gestos claves, aferrado a la doctrina y las enseñanzas del Concilio Ecuménico Vaticano II, que revolucionó a la Iglesia reconciliándola con el mundo en los años 60, en tiempos de su amado Pablo VI, a quien proclamará santo en octubre próximo junto al mártir asesinado en El Salvador, monseñor Arnulfo Romero, en una misma ceremonia. Eso lo dice todo.
Permite a los católicos divorciados que puedan mediante la penitencia recuperar los sacramentos. Un pecado que los conservadores no perdonan, pero para el Papa la misericordia es clave en las relaciones con Dios y por eso le dedicó un año entero. Estas y otras cuestiones han dado espacio a un grupo de conspiradores dentro de la Iglesia para forzarlo a retroceder o renunciar. Se olvidan que Francisco es jesuita y nada más lejos de su pensamiento que esa pretensión.
Bergoglio ve al mundo desde el sur, dicen, aplaude a los jóvenes, los atrae y tiene un carisma definitivo, pero que haya introducido reformas a la tradicionalista curia de Roma lo condena a los ojos de los conservadores.
El Papa sigue de cerca los problemas internos de la Iglesia sabiendo que hacer los cambios es una tarea difícil y peligrosa. Pero tiene confianza en que el proceso abierto con su pontificado siembra semillas que cosecharán sus sucesores. Por eso tiene puestas muchas esperanzas en el Sínodo de la Juventud que se realizará en octubre en el Vaticano.
Y mientras Francisco lucha por la paz del mundo en general, en la Argentina, donde somos campeones de mirarnos la pelusa en el ombligo, jugamos con su imagen poniéndolo de un lado y otro de la grieta, buscando adueñarnos del Papa o incluso atacándolo duramente por supuestas simpatías que creen que tiene con un dirigente u otro. Y la verdad es que lo único que han logrado es que el Santo Padre piense dos veces antes de visitar su propio país, porque lo último que quiere es hacer de esa grieta un abismo.
Por eso nos causó una gran alegría que en esta fecha se haya enviado una carta dirigida al Papa Francisco donde se hace una pausa en la grieta entre sectores del oficialismo y de la oposición, con la presencia de funcionarios, dirigentes sociales y referentes de derechos humanos.
Para quienes no la leyeron van algunos párrafos: En este quinto aniversario de tu pontificado, nosotros, argentinos y argentinas de distintos ámbitos de la vida pública, de diferentes procedencias religiosas, políticas e ideológicas, queremos manifestar nuestra admiración y cercanía por tu obra a favor de la Humanidad, en particular de los excluidos, y tu firme defensa de la Tierra frente a la devastación que sufre, comienza el texto.
Los argentinos y las argentinas te queremos mucho. Valoramos enormemente tu tenaz trabajo por la paz y la justicia en todo el mundo, a pesar de las resistencias que genera entre quienes pueden ver afectados intereses que no son legítimos. Aunque deseamos y ansiamos tu visita, aceptamos la espera porque sabemos que se producirá cuando sientas que es el mejor momento y confiamos en vos. Gracias por lo que has hecho y hacés. Rezamos por vos y los que no lo hacemos, te acompañamos con cariño y confianza.
Y lo mejor son las firmas: María Eugenia Vidal, Eugenio Zaffaro-ni, Victoria Donda, Mayra Mendoza, Lucila del Ponti, Verónica Magario, Gabriela Michetti, Sergio Massa, Jorge Taiana, Pino Solanas, Carolina Stanley, Felipe Solá, Wado de Pedro, Juan Carlos Smith, Héctor Daer, Sergio Palazzo, Pablo Micheli, Hugo Yasky, Roberto Baradel, Pablo Moyano, Leonardo Grosso, Jorge Torello, Esteban Bullrich, Juan Carlos Alderete, Emilio Pérsico, Daniel Menéndez, Martín Lousteau y Juan Grabois son algunos de ellos.
Si en vez de habernos peleado cinco años a ver de quién era la propiedad del Papa Francisco hubiésemos comenzado por sentimientos como los que muestra esta carta, en unidad y comprensión de la fe, cuán otra hubiese sido la historia y quizá el Santo Padre ya nos hubiera visitado, como ha sucedido con países vecinos todos estos años.
El Papa Francisco es argentino y de una buena vez debemos dejar de lado las miserias con que nos hemos manejado tratando de traerlo al barro político, para acompañar a este Santo Padre que está haciendo historia en el mundo.














